¿Quiénes pierden con la reconciliación entre Estados Unidos y Cuba?
Foto: Claudia Delgado Barrios

Política y conflictos

¿Quiénes pierden con la reconciliación entre Estados Unidos y Cuba?

<p>Productos y empresas de la Uni&oacute;n Europea se ver&aacute;n afectados por la entrada de la dura competencia de EEUU en la isla. Cuba podr&iacute;a convertirse en la meca tur&iacute;stica, desplazando a otros destinos caribe&ntilde;os. Pol&iacute;ticamente, los pa&iacute;ses que mantienen el discurso antiimperialista perder&aacute;n su referente hist&oacute;rico.</p>

por Claudia Delgado Barrios

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El mundo entero ha celebrado la reanudación de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, que deja atrás uno de los últimos capítulos de la ya lejana Guerra Fría. Sin embargo, estas no son buenas noticias para todos. De este reacomodo saldrán perjudicados algunos actores, que verán cómo nuevos protagonistas amenazan con sacarlos del juego económico y también naciones que pierden el referente socialista como fundamento ideológico. 

La histórica foto del presidente cubano, Raúl Castro, estrechando la mano a su homónimo estadounidense, Barack Obama, en la pasada Cumbre de las Américas -10 y 11 de abril en Panamá- dibuja un nuevo mapa de interrelaciones, no sólo entre estos países sino a escala global.

En el ámbito político, la estrategia del gobierno de Obama de normalizar las relaciones con su enemigo histórico podría acelerar el cambio democrático en la isla y debilitar la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (Alba), dirigida por Castro y por el presidente venezolano, Nicolás Maduro.

Esta organización fue creada en 2004 a instancias del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez como una plataforma de integración regional para erigirse como una alternativa a la Organización de Estados Americanos (OEA), liderada entonces por Estados Unidos. En la actualidad, el Alba está conformada por Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Cuba y varias islas del Caribe. Sin embargo, su fundamento antiestadounidense está perdiendo su razón de ser con los nuevos lazos entre Washington y La Habana.

El discurso antiimperialista asumido por Venezuela principalmente durante los últimos 15 años -y en menor medida por Bolivia, Nicaragua y Ecuador- emulando al ideario revolucionario cubano queda sin el referente ideológico socialista. Así, mientras La Habana se acerca a Washington, Caracas hace lo contrario: aumenta cada día más los controles estatales en todos los ámbitos pero ahora sin nombrar a Cuba como su modelo a seguir.

Venezuela aún mantiene sus acuerdos de cooperación con Cuba, en los que compensa la asesoría prestada por la isla en diferentes áreas con la entrega de entre 100 mil y 130 mil barriles diarios de crudo. Estos convenios hacen del país petrolero el principal socio comercial de Cuba, con un intercambio que en 2013 se ubicó en 3.537 millones de euros, según cifras de la Comisión Europea. Queda por ver por cuánto tiempo podría mantener Caracas esta posición en caso de un levantamiento pleno del embargo estadounidense hacia la isla.

 

Un freno a la estrategia rusa

Rusia, la otrora protectora de Cuba donde tuvo su bastión en Latinoamérica durante la Guerra Fría, también se encuentra en una difícil situación económica debido a la caída de los precios del petróleo.

Los vínculos entre Cuba y Rusia son más de corte histórico y político, que de orden económico, pues Moscú ocupa el puesto número 10 como socio comercial de La Habana, con un intercambio que alcanzó los 133 millones de euros en 2013.

En julio de 2014, Rusia condonó el 90% -unos 32 mil millones de dólares- de la deuda que Cuba contrajo durante el período soviético y accedió a que el 10% restante pueda ser pagado en un periodo de 10 años a través de proyectos de inversión en la isla.

Esta estrategia obedecía a  la intención del presidente ruso, Vladimir Putin, de estrechar aún más los vínculos políticos y comerciales en Latinoamérica, aprovechándose de las deterioradas relaciones de algunos países con Estados Unidos.

En 2014, Rusia había anunciado su interés en tener una mayor presencia militar en Venezuela –uno de sus mejores clientes para la compra de armas-, Cuba y Nicaragua. Su intención de instalar bases en estos países no ha llegado a materializarse y difícilmente ocurrirá con el redimensionamiento de las relaciones con Washington.

Sin demasiado dinero para invertir las intenciones rusas de nuevas y sólidas alianzas políticas en la región pierden fuerza.

 

La UE enfrenta una dura competencia

Tras haber tachado a Cuba de la lista de naciones que patrocinan el terrorismo, a Estados Unidos le resta derogar el embargo que mantiene desde 1961 y proseguir con la total normalización de las relaciones.

A pesar de las trabas impuestas por la ley Helms-Burton, adoptada en 1996 para endurecer el embargo, las empresas de la Unión Europea lograron sortear inconvenientes y le sacaron partido al vacío que dejaron las sanciones estadounidenses, gracias a una agenda bilateral propia.

Los expertos prevén que la apertura económica entre Cuba y EEUU afectará inevitablemente al segundo socio económico de la isla, la Unión Europea, con el que La Habana realiza el 22% de su intercambio comercial. Para 2013 se contabilizaron más de 1.834 millones de euros en exportaciones hacia la isla, siendo España, Holanda, Italia y Francia los principales proveedores.

En el caso concreto de España, Cuba fue hasta 2008 su tercer mayor mercado de exportación en América Latina sólo detrás de México y Brasil. Esta ventajosa posición sufrió un fuerte deterioro en 2009 y comenzó a recuperarse a partir de 2010 de forma paulatina. En 2013, España logró cifras récord al exportar a la isla productos por valor de 799 millones de euros, lo que ubica a Cuba como el sexto cliente más importante de España en Latinoamérica por delante de países mucho más grandes como Colombia o Perú.

Su presencia no sólo se limita al comercio, sino que se extiende a otras áreas, como el turismo. La Unión Europea aporta aproximadamente un tercio de los turistas anuales que visitan la isla –recibió un total  3,5 millones de visitantes en 2014- y la industria turística está dominada por empresas de España, Francia y Alemania, principalmente.

Sin las restricciones del embargo, y gracias a la cercanía geográfica con EE.UU. que abarata los costos, las exportaciones europeas enfrentarán una dura competencia y podrían perder, por citar un ejemplo, unos 150 millones de dólares del mercado del trigo en Cuba, segundo rubro de importación de la isla después del petróleo refinado.

Solo en 2014, EE.UU. exportó a Cuba en el sector de agricultura –gracias a exenciones al embargo aprobadas en 2001- 299 millones de dólares, que podrían incrementarse considerablemente con un mayor acceso de La Habana a financiamiento y crédito estadounidenses.

Otro duro competidor será China, que le proporciona a la isla 12,5% del comercio de bienes y con préstamos que rondan los 6 mil millones de dólares, bajo condiciones preferenciales. La Habana  ha estrechado relaciones con China desde 2012, intensificando el intercambio comercial y auspiciando proyectos en áreas de infraestructura, tecnología, energía y transporte.

 

Para el Caribe: ¿oportunidad o amenaza?

La sola promesa de una normalización de las relaciones entre Washington y La Habana aumentó el valor de compañías de cruceros como Carnival y Norwegian Cruise Line, pues la isla –la mayor del Caribe-, además de sus atractivos naturales cuenta ya con una infraestructura adecuada para que atraquen grandes barcos.

Según indica Travel Trade Caribbean, en los dos primeros meses de 2015 se registró un importante aumento de visitas a Cuba -casi un 15% más-, con respecto al mismo período del año pasado.

Este destino podría desplazar a otros puntos del Caribe –República Dominicana fue la favorita en 2014-, que dependen del turismo, o por el contrario potenciaría los cruceros o viajes multidestinos en la zona.

Cuba podría convertirse en el hub del Caribe y ya son muchas –American Airlines, United, JetBlue, Southwest, Delta, Air China y Caribbean Airlines- las compañías aéreas que están explorando la posibilidad de vuelos directos a La Habana; mientras que Iberia reabrirá su vuelo directo a Madrid y Air Europa desea operar vuelos directos entre la isla y los Estados Unidos.

Claudia Delgado Barrios