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Raspar las paredes de la vagina: así es la peligrosa técnica para borrar todos los rastros de un ex

Foto: Yuliya Kosolapova | Unsplash

La Spice Girl Mel B hizo saltar las alarmas al relatar su experiencia con un “raspado vaginal” para eliminar todos los rastros de su expareja, Stephen Belafonte, de su cuerpo. “Me rasparon el interior de la vagina y pusieron nuevo tejido”, dijo en una entrevista en The Guardian, provocando una gran cantidad de críticas por parte de muchos ginecólogos.

Por qué esto es importante: el anuncio de Mel B de que se había realizado un raspado vaginal provocó un gran número de reacciones y puso en alerta a los ginecólogos, que han advertido de que esta práctica supone un importante riesgo para la salud y, por tanto, desaconsejan a todas las mujeres someterse a ella ante el temor de que se convierta en tendencia.

Esta peligrosa práctica consiste en raspar o cepillar parte del tejido de la primera capa de la vagina, por lo que se elimina parte de la mucosa y la piel que la protegen.

La cantante explicó durante la promoción de sus memorias en varios medios de comunicación que lo que hizo era “un poco como de una víctima de violación”. “Cuando has sido violada, simplemente quieres raspar cualquier resto que quede en tu cuerpo, por dentro y por fuera, de esa persona”.

Lo que no cuenta es que esta técnica supone una gran cantidad de riesgos para la salud y que en absoluto es necesaria, pues los restos biológicos se eliminan solos.

Por eso, los ginecólogos no tardaron en reaccionar al uso de esta práctica y advirtieron de que puede ser peligrosa. “Tu ginecólogo no te recomendaría una limpieza vaginal que incluya el raspado de las paredes (incluso para eliminar los rastros de tu ex)”, dijo la ginecóloga canadiense Fiona Mattattal al poco de conocer la noticia.

El ginecólogo que realizó este tratamiento a Mel B, el doctor Matlock, no ha querido hacer comentarios sobre este tratamiento.

La vagina se limpia sola

Una de las principales críticas que los profesionales de la salud han hecho a esta práctica es que no es necesaria, pues la mucosa se limpia sola y las células se acaban regenerando, como en el resto del cuerpo, como explica Víctor Martín Díaz, jefe del servicio de ginecología y obstetricia de la clínica Cemtro, a The Objective.

Por tanto, para eliminar cualquier resto de una expareja, o incluso de un agresor sexual, “no haría falta hacer nada, porque el organismo lo elimina en pocas horas”, explica Martín. “En 20 días se ha regenerado la mucosa vaginal, lo que significa que es probable que no haya ninguna célula que haya estado en contacto con una pareja tuya”, añade.

Por eso, considera que el hecho de llevar a cabo este tratamiento puede tener un objetivo psicológico. “Cuando leí la noticia, yo lo interpreté como algo casi puramente psicológico, porque realmente, para quitar todo rastro de una relación sexual previa no haría falta hacer nada”.

A pesar de que pueda tener un objetivo psicológico, no recomienda hacerlo en ningún caso, “porque el riesgo es tremendo”. “Por una cuestión puramente psicológica, estás lesionándote físicamente”, señala.

¿Qué consecuencias tiene esta práctica?

Este tratamiento al que se sometió Mel B tiene, como han advertido numerosos médicos, muchos riesgos para la salud. “Si estamos hablando de un raspado físico, eso lógicamente produce una abrasión, una úlcera y dolor”, explica Martín. “Si el cepillado es químico”, más aún, añade.

Esto ocurre porque la piel de la vagina, como otras mucosas del cuerpo, “es más sensible” y “con poco roce, la puedes dañar”.

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El raspado vaginal puede tener graves consecuencias para la salud. | Foto: Czarek Sokolowski | AP

En el caso de querer borrar los rastros de una agresión sexual, este tipo de tratamiento, si se hace poco después de la agresión, puede incluso favorecer la transmisión de enfermedades. “Al dañar la vagina y los elementos protectores básicos que tiene, estás favoreciendo que, si ha habido algún tipo de transmisión, se infecte más”, explica Martín.

“Con el sida, por ejemplo, el contagio es mucho más frecuente cuando ha habido roturas o sangrado”, por lo que, al eliminar la capa protectora, se facilita su transmisión.

“Si tú estás dañando premeditadamente la vagina en un intento de limpiarla, lo que estás haciendo es que penetren los gérmenes, las bacterias, los virus, más todavía, porque estás destruyendo la capa que protege de esas infecciones”, señala.

Por esta razón, no recomienda utilizar ni siquiera en el caso de una agresión sexual, pues supone un riesgo para la salud que no es necesario.

¿Qué pasa con otras técnicas de limpieza vaginal?

Existen varios medicamentos y tratamientos para limpiar la vagina, todos ellos indicados para solucionar algún problema en concreto, como la vaginosis, pero también pueden tener riesgos si se utilizan para otro fin. “Si haces un lavado vaginal de manera positiva, con presión, haciendo un riego interno, puedes favorecer que los gérmenes suban a las trompas”, explica Martín.

“Es casi mejor no hacer nada” pues, con los irrigadores vaginales, “que los hay en el mercado”, se corre el riesgo de introducir en otros órganos los gérmenes que se encuentran en la vagina.

“Hay que tener cuidado con estas cosas y explicar los pros y los contras”, advierte Martín. Por eso, recuerda que “el organismo y la vagina tienen sus propios elementos de expulsión y de regeneración celular” y que lo mejor es dejarlos actuar sin intervenir.

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