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Rèbecca Dautremer: “Prefiero dibujar que hablar”

Cuando era pequeña se pasaba el día dibujando. No había planeado que su futuro profesional sería la ilustración y lo hacía de manera inocente, salía de ella. Sus padres apoyaron en todo momento su pasión y le pagaron los estudios de Grafismo en París, conoció a gente y se dio cuenta de que podría dedicarse a ello. “Nací para dibujar y no sé hacer otra cosa”, dice Rèbeca Dautremer al otro lado del teléfono desde París. La ilustradora, considerada una de las mejores del mundo, acaba de publicar con Edelvives un nuevo volumen, El pueblo durmiente, la historia de un pueblo que espera a ser despertado.

La trama se arma en dos universos o niveles diferentes. Por un lado están las páginas, siempre a la izquierda, en blanco y negro que retratan a un príncipe y su sirviente que dialogan y nos cuentan lo que ocurre en las páginas a color. Pero la idea no fue esa desde el inicio. “Cuando empecé a ilustrar este libro no planeé hacer a estos dos pequeños personajes. Escribí todo el texto a modo de diálogo, aunque solo uno hable, y me di cuenta de que podría ayudar al lector a entender el tono, la manera y la voz si dibujaba a quien habla”, apunta. Pero no es algo casual sino que siempre le ocurre lo mismo, dice. Y es que no planea sus libros antes de empezarlos sino que a medida que va dibujando va sintiendo las necesidades de la historia. En este caso en particular las primeras páginas que imaginó fueron las de color con el texto a modo de diálogo. “Al final incluí el blanco y negro y creo que ayuda con la lectura”.

Rebecca Dautremer: “Prefiero dibujar que hablar” 2

Portada de “El Pueblo Durmiente”

El contraste que se crea entre las dos caras “invita a la contemplación”, opina. “No quiero ser pretenciosa pero las páginas a color son como una pintura: puedes tomarte el tiempo que necesites para leer y contemplar todo lo que hay y el blanco y negro es más presente, más divertido”. Además, se trata de un volumen, como ocurre con la mayoría de sus historias, que puede ser leído tanto por adultos como por niños. Para Dautremer no hay demasiada diferencia. “Cuando hago un libro intento hacer que todos los lectores, da igual la edad, puedan sacar algo de ello”. Por esa razón siempre hay diferentes niveles de lectura y distintas maneras de poder acercarse a sus imágenes. “Un niño puede entender algo y un adulto, que tiene diferentes referencias, otra cosa diferente. Todo depende de quién eres pero me gusta imaginar que ambos pueden compartirlo”, señala.

En este sentido para ella no hay grandes diferencias entre ilustrar para adultos o para niños. “Me siento libre y a veces me permito incluir cosas raras u oscuras aunque sea una historia para niños”. Además, “un niño de tres años si tiene los mismos ojos que mi abuela, quizá no vaya a entender la misma historia, pero habrá un aprendizaje”, apunta. De todos modos se sincera y cuenta que empieza los libros de una manera “egoísta”, para ella misma y no le preocupa que no se entienda parte de la historia porque hay muchos factores que se escapan a su control. Por eso tiende a ser sincera consigo misma y con su trabajo y espera “que la gente pueda apreciarlo, independientemente de la edad del lector”.

Rebecca Dautremer: “Prefiero dibujar que hablar”

Ilustración para el libro “Seda”

Pero, ¿cómo es el proceso de trabajo de Dautremer? “Es muy sencillo, la inspiración no existe”, cree. Ella se siente como una directora de teatro que tiene algo que decir. De modo que la primera pregunta que se hace es qué quiere transmitir, qué quiere comunicar. Después imagina a unos personajes que van a trabajar para ella, los actores, construye su background, la escena y la decoración. Una vez lo tiene todo en su mente les pide a que actúen, que enciendan la escena, que se muevan por ella y cuando todo está listo hace una fotografía mental de lo que ha visto.

“El resultado final es la ilustración que hago”, dice. “Es mi manera de expresarme y decir las cosas, mi manera de vivir, mi manera de estar en el mundo. Prefiero dibujar que escribir”.

A Dautremer le gustan los retos y uno de los mayores a los que se enfrentó fue Una Biblia, también publicado por Edelvives. Fue un proyecto con un resultado ejemplar que le llevó mucho tiempo y le consumió mucha energía. “Tenía más de 100 ilustraciones que hacer para el libro y dar vida a personajes del Nuevo Testamento como Jesús y María fue muy complicado. Sobre todo la escena de la crucificción”. Entre sus obras destaca una constante y es que gran parte de sus libros son historias clásicas adaptadas de manera libre. Ha ilustrado El Pulgarcito, Alicia en el País de las Maravillas y El pueblo durmiente. Pero ahora ha dado un paso adelante en su manera de trabajar y quiere crear un álbum completo con texto escrito por ella. “Es diferente recrear historias conocidas porque las conozco desde pequeña, es divertido, pero para el año que viene estoy trabajando en un libro desde cero”.

No obstantes, la ilustradora que caracteriza a sus personajes con ojos grandes y llenos de expresividad, no se conforma con cualquier cosa y aunque esté considerada como una de las mejores ilustradoras Dautremer siempre se decepciona con su trabajo. “Planeo cosas maravillosas y el resultado siempre es inferior al que había imaginado”, señala. Pero, “tengo mucha esperanza en que la próxima vez lo haré mejor y es así como continuo haciéndolo una y otra vez”.

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