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Ese otro festín de año nuevo, el chino  

Foto: Daniel Von Appen | Unsplash

Festejemos el año nuevo chino, que lo tenemos a la vuelta de la esquina, y festejémoslo con un ágape adecuadamente chino. Pero, ojo, la cosa se ha complicado: existen hoy menos restaurantes que se anuncian como “chinos” en España que hace diez años. ¿Qué ha sucedido, cuando la población de origen chino no deja de crecer?Esencialmente, el panorama ha cambiado porque los mesoneros y cocineros chinos se han cansado de la percepción generalizada de que “si es chino, tiene que ser muy barato”, y se han ido en busca de mejores ingresos, ya sea presentando sus establecimientos como “asiáticos”, o “de fusión”, o ya directamente “japonizándose” y poniéndose a vender sushi.

Pese a ello, sigue habiendo buenas opciones, incluso en las categorías baratas, si sabemos buscar. Hay chinos por toda España, pero como este cronista no guarda recuerdos recientes de los de fuera de Madrid, por prudencia nos quedamos en la capital, que tiene un pequeño tesoro que es esa Chinatown que ha crecido en el distrito de Usera. Allí abundan las casas de comidas muy asequibles con clientela muy mayoritariamente china y cocina no siempre cantonesa. Apunten nuestros tres favoritos, por este orden: Lao Tou, Sabor Sichuán y Royal Cantonés.

También el Ou Hua, éste en Vallecas, y el inesperado -por su localización a 10 metros del Teatro Español- Dim Sum Market ofrecen a precios bastante pasmosos, por lo moderados, una sabrosa cocina china.

Ese otro año nuevo, el chino  

El inicio del Año del Cerdo es el 5 de febrero de 2019. | Foto: Andy Cat | Unsplash.

Cuando abrieron en los años 60 del siglo pasado los primeros chinos de España casi todos sus propietarios procedían de Taiwan, por razones políticas: el régimen de Franco no mantenía aún relaciones diplomáticas con la China comunista, y no concedía visados a sus ciudadanos.

Aquellos chinos, conocidos por su localización (“el chino de Valverde”, “el chino de Leganitos”) hacían una cocina más o menos cantonesa, que era la que más había llegado a Occidente, y se enfrentaban a la escasez de productos de allá haciendo versiones con lo que encontraban acá: aquel famoso “pollo con almendras” que jamás vieron en China…

Pronto apareció un chino más ambicioso y lujoso, House of Ming, en la Castellana: como sucedía con algunos mexicanos, no buscaba la clientela española, sino la de la importante base norteamericana de Torrrejón. Cerró sus puertas hace ya unos años.

Dentro de los más ambiciosos, El Buda Feliz, abierto hace 45 años junto a la Gran Vía, ha sido felizmente remozado hace poco. Es un local histórico: fue el primero de la ciudad que sirvió las empanadillitas chinas al vapor, o fritas, que se harían famosas como ‘dim sum’ o ‘dumplings’.

En plan lujoso hoy subsiste el muy digno y tradicionalista Tse Yang, del Hotel Villa Magna. Y entre los chinos modernos que se especializan en cocinas más allá de la cantonesa los hay muy destacables: The One, con sus platos de Hong Kong -una cocina, la de la ciudad autónoma con pasado colonial, plagada de influencias y fusiones-, y la pequeña cadena Shanghai Mama, asesorada desde China por una empresaria de larga experiencia en Madrid como es María Libao, que ofrece un gran abanico shangainés -y, por tanto, con muchos ‘dumplings’… renovados hasta con ‘foie’ de pato- en cinco locales: Tetuán, Las Tablas, Chueca, barrio de Salamanca y Ciudad Lineal.

Y entre los que no se anuncian directamente como “chinos” los hay cuyo espíritu y estilo sigue muy fiel a aquella cocina. Quizá el más brillante de ellos sea el Soy Kitchen de Julio Zhang.

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