Rocío Carrasco: 5 motivos por los que no deberías caer en la trampa de Mediaset
Foto: 'Contar la verdad para seguir viva'| Mediaset

Sociedad

Rocío Carrasco: 5 motivos por los que no deberías caer en la trampa de Mediaset

Ni altruista, ni imparcial ni sereno: el debate generado por el mal llamado “documental” de Telecinco lanza preocupantes avisos sobre nuestro futuro como sociedad madura 

por Gonzalo Núñez

Hasta 3,7 millones de personas siguieron el pasado domingo el ‘documental’ Rocío. Contar la verdad para seguir viva, una emisión que, por su enorme trascendencia mediática y política, ha roto la mampara de la ‘telerrealidad’ merced a un grupo audiovisual todopoderoso. Tras el fragor del debate, subyacen cuestiones preocupantes que cabe analizar con cabeza fría. Aquí exponemos cinco motivos por los que no conviene caer en la trampa diseñada por Mediaset.        

  

1.El rastro del dinero 

Quien busque altruismo, saldrá escaldado o se dejará las pestañas en el intento. En el ‘docudrama’ que desentraña la vida perra de Rocío Carrasco y Antonio David Flores, el dinero es el tercero en discordia. Lo ha sido durante años de exclusivas y apariciones alternativas en televisión, y lo es desde luego de la mano de esa picadora bien engrasada que es Mediaset. 

En un análisis desapasionado de este asunto que, abusando de la inteligencia de las personas honradas, muchos han comparado con el caso de Ana Orantes, no hay que perder de vista la magnitud del negocio. 

La participación de Rocío Carrasco se calcula entre 1 y 2 millones de euros, a razón de 200.000 euros por programa. En esa ecuación, cabe señalar que la hija de ‘la más grande’, debe otro millón de euros al fisco. ¿O acaso su testimonio y el cierre de filas gubernamental la exoneran de cumplir con Hacienda? El Gobierno que, con tino, afea a los youtubers su tendencia evasora, olvida que Carrasco está hasta las cejas de deudas. 

Por supuesto, la jugosa transacción no invalida el testimonio de Rocío Carrasco, pero obviarlo empobrece el análisis. 

De quien no podemos albergar muchas dudas al respecto es de Mediaset, emporio de la telerrealidad basado en comerciar con productos altamente inflamables como nuestras pasiones. La primera entrega de Contar la verdad para seguir viva alcanzó una cuota de pantalla del 33,2%, con 3,7 millones de espectadores. Se proyectaron 120 anuncios en 8 cortes publicitarios. Cifras mastodónticas que se traducen en ceros en la cuenta publicitaria de la cadena de Vasile y animan el cotarro para el siguiente capítulo de la serie.

P.D.: Hasta los más entregados al programa, notaron con incredulidad e incomodidad que aquella misma noche, al tiempo en que se hablaba de maltrato, la cadena sorteaba 12.000 euros.    

2. La ‘bolsa’ de la Fábrica

Como si se tratase de una bolsa de valores, en los programas de la Fábrica de la Tele, productora estrella de Mediaset, los personajes cotizan al alza o a la baja. Su popularidad es su crédito. Y a menudo es la propia productora la que decide la reputación del colaborador de turno, haciendo y deshaciendo sobre la opinión pública merced a su enorme influencia y popularidad. 

Antonio David Flores desembarcó en Sálvame Diario con el aval de la productora y el plácet de personajes de tanta importancia como David Valldeperas, director de Sálvame. Valldeperas es amigo íntimo de Rocío Carrasco, lo cual hace complicado pensar que no supiera absolutamente nada del ‘infierno’ narrado por la hija de la cantante junto al ex guardia civil. No obstante, Antonio David Flores firmó una suculenta nómina con el programa presentado por Jorge Javier Vázquez, enemigo declarado también del ex de Rociíto, y como tal ha estado ‘tarifando’ hasta el día de hoy.

Ahora, tras la emisión del ‘documental’, a Mediaset se le cae oportunamente la venda de los ojos sobre Antonio David y ha anunciado la ruptura de su relación laboral con todos los programas del grupo. De resultas de esta maniobra, Fidel Albiac y Rocío Carrasco han retirado las demandas que tenían interpuestas contra la Fábrica de la Tele.  

3. Un ‘documental’ muy cocinado

Resulta sonrojante cómo incluso profesionales ligados al mundo audiovisual o periodístico, teóricamente son conocedores de los variados y sofisticados mecanismos de la propaganda, hayan picado el anzuelo de la puesta en escena del programa Rocío Carrasco. Contar la verdad para seguir viva.

El uso emotivo y reiterado de la música, el propio formato confesional sin derecho a réplica ni siquiera en la posterior mesa de debate (monocroma a más no poder), el montaje, la promoción del evento (desde días atrás se garantizaba que ‘la verdad’ iba a ser revelada, no sólo un testimonio de parte sobre tan asunto espinoso), la movilización de especialistas en violencia de género, en maltrato, en psicología… Por no hablar del minuto de silencio posterior a la emisión, liderado por un cariacontecido Jorge Javier Vázquez, erigido en oficiante de esta homilía laica.

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Imagen vía Mediaset.

Revestir de un halo de periodismo de altura un asunto que se ha venido cociendo durante 25 años en la ‘prensa rosa’, apelando a la figura del especialista o la voz autorizada (en este caso concreto, la directora de Público, Ana Pardo de Vera), es otra de las claves del éxito del mal llamado ‘documental’ que ha dado un vuelco en la opinión pública.

4. Justicia de plató

Sin entrar en la verdad o no del testimonio de Rocío Carrasco –este artículo en ningún momento pretende juzgar la idoneidad o no de las confesiones de unos u otros-, el precedente marcado por el programa de Mediaset resulta altamente peligroso para quienes aún creemos en la Justicia como esa instancia imparcial de la que nos dotamos los hombres libres para debatir nuestras contiendas lejos del calor del foro, la ley del rebaño y la mordaza. 

Desde el minuto uno del programa, Telecinco se erigió en audiencia paralela, tribunal popular sin fiscal ni abogado defensor. La palabra ‘maltratador’ no ha sido en ningún momento maquillada con el clásico ‘supuesto’ o ‘presunto’, que incluso estaría de más en este caso, puesto que la Justicia jamás ha fallado en contra de Antonio David Flores en un caso de violencia de género. 

De todos modos, Mediaset ya ha dictado sentencia anulando los contratos con el ex colaborador malagueño. 

Asimismo, en una maquiavélica dosificación de la información (no olvidemos que se trata de ‘estirar el chicle’ de la audiencia), el plató de Telecinco erigido en causa abierta se negó a sí mismo un testigo de excepción como Rocío Flores, hija de Rocío Carrasco, que intentó sin éxito entrar en directo en el programa. 

5. Política basura

Quienes en algún momento de nuestra vida hemos acudido o acudimos a la ‘telerrealidad’, cada vez más institucionalizada y naturalizada, en busca de esparcimiento, lo hemos hecho con la idea cínica pero no gravosa, de participar de una ficción. Los problemas precocinados de tronistas y tentadores no nos alcanzan en tanto personajes de una realidad paralela procesada y refinada por Telecinco. 

Sin embargo, el impacto del ‘documental’ de Rocío Carrasco, que ha motivado la entrada oportunista de la política en el debate, dentro de las condiciones impuestas y diseñadas por Mediaset, marca una tendencia mucho más peligrosa: la de la telerrealidad como realidad efectiva por el propio poder de influencia en la opinión pública y las políticas de este país, azuzada por una problemática tan espinosa, tan capaz de soliviantar al gran público, como la del maltrato. 

¿De verdad el terreno de juego para tan importante debate de ideas y sensibilidades debe situarse en manos de un conglomerado mediático del tamaño de Mediaset? ¿Tan pronto vamos a ceder a ese populismo a lo Berlusconi, a lo Trump, que venimos mirando por encima del hombro? Permitir sin juicio crítico que la Política pesque en la almadraba televisiva, al reclamo de la sangre y las pasiones desatadas, es otra manera (una más) de abdicar de la cultura democrática.

Gonzalo Núñez

Periodista, por ahora y entre otras cosas. Autor en ciernes. Sevillano de Madrid, madrileño de Cádiz. Italianófilo y rusófilo, siempre.