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'Salvación en Sand Mountain': Buscando a Dios en las misas de serpientes

Foto: Dennis Covington. Foto de Jim Neel. | Dirty Works

Los caminos del Señor son inescrutables. Sobre todo en el Sur de Estados Unidos, en una zona muy concreta de las Apalaches donde una vez hombres y mujeres – “basura blanca pobre”- bajaron de las montañas con el espíritu santo subiéndole por las piernas, como una electricidad, y empezaron a manipular serpientes, beber veneno, hablar en lenguas desconocidas y sanar. “¡Amén! ¡Alabado sea!”. El escritor Dennis Covington tomó uno de esos caminos y, sin saberlo, regresó a casa.

Así nació ‘Salvación en Sand Mountain’, uno de los libros de no ficción más sensacionales de los últimos tiempos sobre la fe y la duda, la búsqueda de espiritualidad en las fronteras y el intento de comprender los misterios que encierran las misas con serpientes, que fue publicado por primera vez en 1995 y acaba de traducir la editorial Dirty Works.

“La primera vez que fui a una misa de manipuladores de serpientes, ni siquiera sacaron serpientes”, empieza Covington. Había estado cubriendo el juicio de un predicador acusado de intentar asesinar a su mujer obligándola a meter la mano en una jaula de serpientes venenosas y la curiosidad por aquellas gentes de campo con las que compartía un mismo origen -aunque eso lo averiguaría más tarde- le llevó a una iglesia donde el estruendo de las guitarras eléctricas, los zapateos, palmadas y los discursos proféticos lo hechizaron tanto como los extraños éxtasis alcanzados por los manipuladores, ungidos por el Espíritu -un Dios sin forma ni barba- que les dice lo que tienen que hacer. Hasta el punto de que Dennis Convington llegó a creerse uno de ellos, experimentar trances, lavar los pies a sus hermanos, e incluso manipular una enorme serpiente de cascabel. “La Biblia dice que Jesús no volverá hasta que se publique el evangelio en cada nación -le dijo el Hermano Carl Porter-. Así que siga escribiendo este libro. Será como si estuviera difundiendo el evangelio, ¿no?”.

Hablamos con este soberbio escritor adicto al riesgo pero preocupado por la muerte – “es una contradicción, como suele decirse, ‘me falta un tornillo’”- que fue corresponsal de guerra en El Salvador, cantó himnos religiosos en el desierto de Juárez siguiendo a una congregación de enfermos mentales y viajó al corazón herido de Aleppo en busca del significado de la espiritualidad.

Salvación en Sand Mountain: Buscando a Dios en las misas de serpientes 1

“Los manipuladores son como el resto de nosotros en nuestra búsqueda de verdad y trascendencia”. -Dennis Covington. Foto de Jim Neel.

¿Qué significa la fe para usted? ¿Se puede tener fe sin ser creyente?

La fe es definida en Hebreos 11:1 (KJV) como “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Este versículo siempre me ha desconcertado. Sugiere que la fe es diferente a la creencia. La fe debe ser algo tangible, una sustancia que puede ser tocada. No es lo mismo “creer” en la existencia de Dios que “experimentar” la existencia de Dios. Yo prefiero experimentarla.

El Sur de Estados Unidos es uno de los protagonistas de ‘Salvación en Sand Mountain’. ¿Qué papel cumple en la religión de los Apalaches? Y, ¿cómo es el “Sur real” para un sureño más allá de los estereotipos sobre paletos de pueblo, racismo y plantaciones de algodón? ¿Ha cambiado mucho desde que escribió el libro?

La mayoría de los primeros colonos norteamericanos eran los desperdicios de las prisiones y las calles inglesas, “la gente indeseable”expulsada de sus hogares para morir o acabar en un desierto inhóspito a un océano de distancia. Esos nuevos inmigrantes fueron expulsados de las ricas ciudades costeras porque eran pobres y tenían “malos modales” y se refugiaron en las montañas de estados como Tennessee y Carolina del Norte, donde adoraban el aire libre y descubrieron que cuando alababan a Dios en nombre de Jesús, Este enviaba al espíritu santo para limpiarlos del pecado y sanarlos.

En 1910, un pastor de Tennessee llamado George Went Hensley leyó un pasaje del evangelio de San Marcos en que aparece Jesucristo tras su resurrección y dice que “los creyentes manipularán serpientes”. Hensley y los suyos tomaron las escrituras de forma literal y así fue cómo los cristianos empezaron a manipularlas.

Mis ancestros eran “basura blanca pobre”. Después de la Guerra Civil, bajaron de las montañas para trabajar en las plantaciones y minas de Alabama del Norte. Crecí en la violenta y racializada atmósfera de Birmingham, pero he sido testigo de la transformación del Sur, especialmente en las dos últimas décadas tras la publicación del libro.

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Charles McGlocklin, evangelizador del Final de los Tiempos. | Foto de Jim Neel vía Dirty Works.

Usted dijo que cuando se manipulan serpientes se siente un enorme poder, el ego desaparece. Hábleme de ese estado éxtasis que sintió cuando manipuló aquella enorme cascabel que describe en el libro.

El orgullo y el egoísmo son mis principales defectos y manipular serpientes de cascabel es la mejor cura para ambos. A las cascabel no les importa quién eres. Rápidamente te hacen sentir que no eres importante en absoluto.

Durante las ceremonias es habitual que algunos manipuladores sean mordidos por serpientes y mueran porque no quieren ir al hospital. Pero hay otros a los que no muerden. ¿Por qué?

Hay un pequeño grupo de manipuladores que creen en una “unción perfecta”. Dicho de otra manera, creen que si te muerde una serpiente y mueres no estabas realmente ungido por el Espíritu Santo.

Sin embargo, los manipuladores que conocí pensaban que estar ungido no evita que mueras. La unción simplemente te permite manipular la serpiente. Que mueras o no es inmaterial. Solo Dios sabe si has sido salvado por su Gracia o no.

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Aline McGlocklin. | Foto de Jim Neel vía Dirty Works.

Cuando terminó de escribir ‘Salvación en Sand Mountain’ ya sabía que no volvería a ir a una iglesia de manipuladores, pero no ocurrió lo mismo cuando visitó el desierto de Juárez, en México. ¿Qué fue lo que sucedió?

En Juárez pasé un tiempo en lo que podría llamarse un ‘centro psiquiátrico’. Los pacientes eran mendigos con graves problemas mentales o físicos. Fueron rescatados de las calles por un evangelista radiofónico llamado ‘El Pastor’ que los alojaba en una finca abandonada en el desierto donde los cuidaba y alimentaba. El personal del asilo hacía lo que podía para conseguir medicinas y el Pastor llevaba a los pacientes a dar largos paseos por el desierto durante los cuales cantaban himnos y rezaban. Fue allí donde aprendí la obligación principal de un cristiano: Amar a los que nadie ama. Si solo yo pudiera hacerlo…

¿Cuál es su pasaje favorito de la Biblia?

Las Bienaventuranzas es mi parte favorita de la Biblia porque es un mensaje de Cristo de esperanza para los pobres, afligidos y despreciados:
Mateo 5:3-11 en la versión del Rey Jaime (KJV):

Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán confortados.
Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos será el reino de los cielos.
Bienaventurados sois, cuando os vituperen y os persigan, y se dijere toda clase de mal de vosotros por mi causa.

Me encantan estos versos porque es lo opuesto a la intolerancia. Están llenos de la gracia de Dios.

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La imposición de manos. | Foto de Jim Neel vía Dirty Works.

Algunos de sus libros abordan la fe y la duda y la búsqueda de la espiritualidad. Como ocurre en ‘Salvación en Sand Mountain’, pero también en ‘Revelation: A search for Faith in a Violent Religious World’, sobre sus viajes a Siria durante la guerra. ¿Se siente un buscador de Dios? ¿Vive Dios en las fronteras?

En Siria estuve buscando la definición de fe de Hebreos 11:1 (KJV) como “la certeza de lo que se espera”. Durante mi último viaje visité la Gran Mezquita de Aleppo, tuvimos que correr bajo el fuego de los francotiradores para llegar al corazón de la mezquita. No puedo explicar la devastación y el horror que vi allí. La única certeza que encontré en ese lugar era la sangre.

En el libro hay algunos pasajes que recuerdan al Génesis, a Eva tentada por la serpiente. En ‘Salvación en Sand Mountain’ usted empieza narrando la historia de una mujer mordida por una serpiente y acaba con una boda entre manipuladores. Parece que Eva y la serpiente se reconciliaron…

Aquí hay algunas ideas interesantes, pero me preocupaba principalmente la gente que asistía a la boda y cómo las cosas podrían salir. Los padres de la novia eran ambos manipuladores de serpientes, pero en la familia del novio, aparte de él mismo, nadie manipulaba serpientes. Los padres vivían en Michigan, nunca habían estado en el Sur y mucho menos asistido a un servicio religioso donde se manipulasen serpientes. ¡Fue una verdadera experiencia para todos los involucrados!

Después de la boda, el Hermano Carl predicó que las mujeres no debían ser pastores. Que era un trabajo de hombres. Entonces me pidió que predicase y dije lo contrario, que la primera persona que difundió el mensaje de que Cristo había resucitado fue María Magdalena, una mujer. El único ‘Amén’ que escuché en respuesta a mis palabras fue el de la esposa del Hermano Carl.

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“El orgullo y el egoísmo son mis principales defectos y manipular serpientes de cascabel es la mejor cura para ambos.” | Foto de Jim Neel vía Dirty Works.

Carl Porter y su editor pensaban que estaba destinado a escribir este libro. Cree, como Porter dijo, que escribir este libro era como difundir el evangelio?

Sí, en el sentido de que muchos lectores pueden entender que los manipuladores son como el resto de nosotros en nuestra búsqueda de verdad y trascendencia.

El movimiento de santidad tenía el don de la profecía. ¿Podría usted predecir el futuro de Estados Unidos?

Ni siquiera puedo predecir qué desayunaré mañana.

Después de todos sus viajes y libros, ¿ha encontrado finalmente a Dios?

Has dejado la pregunta más dura para el final. Te responderé con mi cita favorita de un poema de T. S. Eliot: “No dejaremos de explorar. Y al final de toda nuestra exploración llegaremos al lugar donde empezamos y lo conoceremos por primera vez”.

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