Santiago Díaz: «Todos los españoles llevamos un detective dentro»
Foto: Miguel Garrote| Cedida por la editorial

Cultura

Santiago Díaz: «Todos los españoles llevamos un detective dentro»

«¿Qué estarías dispuesto a hacer por un hijo encarcelado injustamente?». Esta es la pregunta que nos plantea Santiago Díaz con El buen padre, una novela negra tremendamente adictiva

por Julio Fuentes González

Santiago Díaz acaba de publicar El buen padre (Reservoir Books, 2021). Es su segunda novela y, en tan solo cuatro días desde su lanzamiento, se ha vendido la primera edición en plena cuesta de enero y durante el periodo postnavideño.

Escritor de más de 500 guiones para todo tipo de producciones en series y películas, Santiago Díaz ya sorprendió a público y crítica con Talión, su primera novela. El buen padre supone, por tanto, la confirmación de un autor que se está ganando a pulso ser uno de los referentes dentro de la nueva novela negra española.

 

Indira Ramos, la protagonista de tu novela El buen padre, es un personaje bastante peculiar. De hecho, creo que es uno de los elementos más fuertes de tu novela. Háblanos un poco de ella.

Indira es una mujer con una rectitud y honradez a prueba de bombas. Sufre un trastorno obsesivo compulsivo relacionado con la higiene y el orden que provoca que no pueda relacionarse con normalidad con quienes la rodean. En este sentido, yo quería mostrar a un personaje que se enfrentase a un enemigo invisible, un enemigo que sólo ella percibiese. Además, quería jugar con la paradoja de una policía que tiene que enfrentarse a la podredumbre y al caos para poder realizar su trabajo, pero que a la vez sufre este trastorno relacionado con la higiene.

El buen padre es la historia de un secuestro. ¿Por qué elegiste este tema como punto de partida de las distintas historias que convergen en El buen padre?

Tenía claro desde el principio que quería escribir una novela sobre un secuestro, pero no quería hablar de un secuestro convencional, un secuestro a cambio de dinero. Quería darle una vuelta de tuerca a esa idea y por eso escribí sobre un secuestro a cambio de justicia.

Santiago Díaz: «Todos los españoles llevamos un detective dentro»

Imagen vía Reservoir Books.

La justicia que busca El Buen Padre para su hijo…

Efectivamente. Ramón Fonseca es un anciano que secuestra a las tres personas a las que él responsabiliza del encarcelamiento de su hijo, que está condenado por matar a su mujer. Ramón se entrega a la policía diciendo que irán muriendo cada uno de los secuestrados mientras no se encuentre al verdadero culpable de la muerte de su nuera y se libere a su hijo, que él cree inocente. Evidentemente, el secuestro es un acto a la desesperada. Esto es lo que yo quería trasladar a los lectores. Dejándonos llevar por el mundo de la ficción, la pregunta que se le plantea al lector es «¿qué estarías dispuesto a hacer por un hijo? ».

Decía Luis Carandell que «Madrid es la única ciudad del mundo que admite el plural, de ahí que muchos lo llamen cariñosamente los Madriles». En tu novela aparecen toda clase de ambientes, desde las zonas más ricas a las más pobres de la ciudad. ¿Cuánto hay de crítica y cuánto de homenaje en tu novela al Madrid de nuestros días?

Soy madrileño de nacimiento y es la ciudad en la que vivo. Es una ciudad muy grande que nos da una enorme cantidad de posibilidades, porque lo puede ofrecer todo, desde ambientes absolutamente marginales hasta los más elitistas, con esas zonas de grandes edificios y rascacielos con despachos acristalados donde hay, a veces, más podredumbre que en la propia calle. Y esos ambientes están mezclados, a pocos kilómetros unos de otros. Esto es un gran atractivo para mí y como tenía que situar la historia en un lugar, pensé: «qué mejor que Madrid». Recomiendo a quienes pasean por las calles de Madrid que se fijen en las placas que hay en muchos lugares, ya que Madrid es una ciudad con tanta historia que es una fuente de inspiración inagotable.

La corrupción, expresada en el amor al dinero, al sexo y al poder, es algo que atraviesa la novela de principio a fin. Dentro de esta reflexión, ¿por qué piensas que está habiendo este renacer de la novela negra en nuestro país, con autores como Carmen Mola, Gómez Jurado, Gellida o tú mismo?

El gran éxito de la novela negra es que te permite conocer mundos, gentes y ambientes que no puedes conocer en tu vida normal. Además, es el mejor vehículo para hablar de diferentes temas. Al igual que ocurre con el fútbol, que todos los españoles tenemos un entrenador dentro, con la novela negra también todos tenemos un investigador dentro. Eso sí, se hace cada vez más difícil sorprender a los lectores, que están acostumbrados a ver películas, series y leer novelas relacionadas con el género, y eso fuerza al autor a que las tramas de las historias sean mucho más complejas. Ya no nos conformamos con historias en las que van apareciendo pistas poco a poco, al estilo de las novelas de Agatha Christie. El gran reto de la novela negra hoy en día es sorprender al lector, y para eso es necesario que haya constantes giros, pistas falsas, acción, lo que propicia que esta complejidad sea, a la vez, un reto para el autor y algo atractivo para los lectores.

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«Al igual que ocurre con el fútbol, que todos los españoles tenemos un entrenador dentro, con la novela negra también todos tenemos un investigador dentro». | Foto: Miguel Garrote | Cedida por la editorial.

Además, creo que le añades un ingrediente fundamental que es el dilema moral del que parte toda la trama de tu novela. Esto hace que El buen padre se convierta en una lectura muy adictiva.

El dilema moral es algo que alimenta y enriquece a los personajes. Por ejemplo, en el caso del padre tenemos a un señor de más de ochenta años, viudo y con un único hijo. Es un anciano en la parte final de su vida que no puede consentir la injusticia que se está produciendo con el encarcelamiento de su hijo, al que cree inocente, y por eso decide liarse la manta a la cabeza. El propio dilema moral de si lo que hace este anciano es algo más o menos digerible para el lector es algo que me interesaba mucho al escribir la historia.

¿Cuándo terminaste el manuscrito?

Justo el viernes anterior al confinamiento del mes de marzo del año pasado. 

Por lo tanto, el personaje de Indira Ramos, que va con guantes y mascarilla por culpa de su trastorno obsesivo compulsivo con el tema de la limpieza y el orden, es profético, ya que la historia no se desarrolla durante la pandemia. ¿Habrá un nuevo caso con Indira Ramos al frente?

Ya estoy trabajando en ello. Es un personaje que me parece muy atractivo y que está teniendo muy buena acogida. Si todo va bien, la siguiente novela se publicará en 2022. Estoy muy ilusionado y trato de aprovechar todos los momentos que se presentan para sentarme a escribir.

Para terminar, una cuestión de carácter más personal. Además de llevar más de veinticinco años escribiendo guiones para series y películas, y de acabar de publicar tu segunda novela, he visto en tus redes sociales que eres un enamorado del baloncesto. ¿Eres más tirador desde fuera del perímetro o eres jugador de zona?

He jugado buena parte de mi vida de manera semiprofesional, con un perfil más de alero tirador, y practicar deporte siempre me ha venido muy bien para oxigenarme y para despejar la mente. Sigo jugando con el mismo equipo juvenil con el que jugaba en mi adolescencia y espero que podamos retomarlo lo antes posible, ya que el confinamiento lo ha paralizado todo un poco. Un aliciente más para esperar con ganas a que acabe toda esta situación de la pandemia.   

Julio Fuentes González

Es licenciado en filología hispánica por la Universidad de Córdoba y ha publicado la novela 'El Asesino del Bloody Mary' en la Editorial Amarante. Asimismo ha publicado relatos en diversas revistas literarias y en el año 2000 publicó 'Una cucharilla partida por el agua' en la editorial Círculo de Lectores, en volumen conjunto con la obra Manaos de Alberto Vázquez-Figueroa