El sector de la animación, la evolución y una oportunidad única
Foto: Momonsters| Clan

Cultura

El sector de la animación, la evolución y una oportunidad única

La animación española es uno de los sectores de nuestra industria cultural más reconocido y reconocible en el extranjero.

por Enrique Redondo de Lope

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Hay expertos que dicen que la fortaleza de una industria solvente está en el saber reinventarse continuamente. Porque puedes tener un gran trasatlántico, poderoso e imponente, pero que a la mínima vía de agua o una dificultad inesperada sea tan costosa su reparación que haga más rentable arrumbarle en cualquier muelle, y es que no hay nada peor que vivir en una peligrosa autocomplacencia de piloto automático. Pero por otro lado están las empresas ágiles y flexibles que se saben mimetizarse a las dificultades adaptándose a los nuevos ecosistemas económicos, y que pese a su andadura exitosa tienen la suficiente cintura para ofrecer lo que se necesita y en un tiempo record. Y en España uno de los mejores ejemplos de estas industrias se encuentra en el sector de la animación y los efectos visuales.

Porque nadie puede poner en duda que la animación española es uno de los sectores de nuestra industria cultural más reconocido y reconocible en el extranjero, y es que desde hace más de una década sus productos gozan de un prestigio y una reputación internacional muy por encima de lo que sería de esperar por el peso y capacidad de nuestra industria audiovisual. Sector volcado hacia la exportación con un 70% de su facturación proveniente del extranjero, no solo ha sabido ser una autentica cantera de talento (los profesionales españoles están entre los más reconocidos del mundo, siendo protagonistas en las la mayoría de las superproducciones) sino crecer ininterrumpidamente durante la última década creando empleo de calidad, estable y joven (hay que recordar que siendo solo el 4% del total de las empresas audiovisuales españolas generan más del 20% del empleo del sector dando trabajo a cerca de 8.000 profesionales).

El sector de la animación, el cambio y una oportunidad única

Imagen de ‘Klaus’ vía Netflix.

Y nuevamente la industria de la animación y los efectos visuales ha demostrado su capacidad de reacción, adaptándose con éxito a la nueva situación creada por la pandemia mundial que ha asolado y dejado sin respuesta a gran parte de nuestro tejido cultural. Porque ha logrado mantener su ritmo de trabajo basándose en el teletrabajo sin sufrir ningún tipo de merma en la calidad ni el número de productos. Y es que este sector hay que verlo desde una perspectiva diferente al resto de ámbitos culturales, porque no solo no hay que “rescatarle” sino que con ofrecerle unas mínimas herramientas puede convertirse en una de las locomotoras que tire del sector audiovisual español, el cual ha quedado muy dañado y con poca capacidad de respuesta ante la magnitud de la crisis que se avecina. Medidas como los recientemente aprobados nuevos incentivos fiscales (que por cierto van a permitir por primera vez a nuestras empresas competir en igualdad de condiciones con el resto de sus homónimas europeos) pueden empujar a que la inversión extranjera, ya de por sí muy considerable, sea todavía mayor en nuestras empresas.

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Imagen de ‘Buñuel en el laberinto de las tortugas’.

Pero si se quiere maximizar y potenciar la capacidad de generar empleo de este pujante sector se hace necesario profundizar en una mayor inversión en animación por parte de las televisiones públicas, establecer un porcentaje mínimo de inversión en contenido de animación en los diferentes canales de televisión y plataformas digitales, y sobre todo una especial sensibilidad hacia la animación en la próxima transposición de la Directiva Audiovisual Europea, aspecto primordial e indispensable para que la animación Made in Spain siga creciendo y establezca las bases de marcas globales con denominación de origen española.

Tenemos en el sector de la animación y los efectos visuales un caballo ganador, solo es necesario saber cuidarlo, entrenarlo con mimo y sacarle a la pista en las mejores condiciones. No desaprovechemos esta coyuntura porque como escribió Darwin: “Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”. Hagamos de la necesidad virtud y tomemos la iniciativa.