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Sergio Dalma: "Echo de menos la madera de político de hace unos años, ellos se hubieran sentado a dialogar"

El artista cumple 30 años de carrera musical que celebra con 'SERGIO DALMA. 30…Y TANTO', su nuevo álbum que saldrá a la venta el 8 de noviembre

Foto: Rodrigo Isasi | The Objective

Cuando con 16 años Sergio Dalma –Josep Sergi Capdevila Querol–, comenzó a cantar en orquestas y salas de fiesta en su Barcelona natal nada le hacía presagiar que 30 años después no solo iba a vivir de la música sino que se alzaría como uno de los máximos exponentes del pop español y una de las voces más personales y reconocibles del panorama musical.

Desde entonces, casi una veintena de discos en el mercado, millones de álbumes vendidos y decenas de sold out conseguidos a base de conjugar el verbo trabajar a la perfección.

Sergio Dalma, a sus 55 años, está de celebración. La de sus 30 años de carrera musical. 30 años cosechando éxitos que ahora recopila en SERGIO DALMA. 30…Y TANTO, su nuevo álbum que saldrá a la venta el 8 de noviembre, donde repasa su trayectoria a través de 13 canciones que le han acompañado durante este tiempo, además de canciones inéditas como Donna, su nuevo single junto a Andrés de DVICIO.

¿El secreto para mantenerse después de tantos años? “Preservar la ilusión, las mismas ganas que el primer día y no dejar de luchar nunca”, nos cuenta el de Sabadell.

Dalma nos recibe en las instalaciones de Sony Music, viste con tejanos, camiseta básica y sudadera abierta. Sencillo, casual –diría yo–. Es cercano y alegre y nos cuenta que somos los primeros periodistas que recibe en el día: “Estoy al 100% aún”, comenta risueño acomodándose en uno de los sofás de la compañía de música.

Al preguntarle por su nuevo trabajo nos cuenta que sintió “un cierto vértigo” y “un poco de miedo” al sentarse en el estudio para volver a grabar esas canciones de siempre y al mismo tiempo convertirlas en canciones nuevas. “Siempre hay que actualizarlas, hay que vestirlas de otra manera. Gustarán más o menos, pero son distintas”, asegura el artista, quien en 1991 participó en Eurovisón con la canción Bailar pegados obteniendo el cuarto puesto.

–¿Alguna vez algunos de tus clásicos, de tus himnos, han sido una carga? –quiero saber–.

–Para nada, todo lo contrario. De hecho, Galilea, Solo para ti, La vida empieza hoy, Esa chica es mía y Bailar pegados son fijas en todos mis conciertos. Son mi columna vertebral. No las he dejado de cantar nunca en estos 30 años.

Sergio Dalma:

Foto: Rodrigo Isasi | The Objective

En este punto, Dalma echa la vista atrás y rememora que cuando empezó a cantar la mítica Esa chica es mía, con 24 años, y posteriormente, Bailar Pegados, “estaba en una nube”. “Pasé de ser una persona anónima y a una persona pública y asumir todas esas cosas. Pero lo disfruté muchísimo porque es lo que yo decidí en su día que quería ser”,

Y de lo aprendido en todos estos años, destaca la seguridad sobre el escenario. Sin embargo, asegura que los nervios siguen estando ahí como cuando con 16 años, tras ganar el programa de televisión Gent d’aquí, de la TVE Cataluña, comenzó a cantar en un club nocturno de Barcelona. Era el año 1983 y por entonces actuaba con el nombre artístico de Axel. Lo de Dalma vino años después. Lo cogió del pueblo donde nació su padre, Maldà, en Lérida.

Sergio Dalma es un tipo que, asegura, le gusta cuidarse –se nota, guarda un físico de veinteañero y uno de estos casos en los que cualquier tiempo pasado no fue mejor–. De los que le gusta tomarse un buen vino con su equipo después de cada concierto. De los que leen para comenzar y terminar el día: “Después de desayunar siempre hago una hora de lectura. También antes de dormir. Me gustar leer siempre un rato en la cama”. El libro que le acompaña en la mesita de noche, el último de Ildefonso Falcones, El pintor de almas. 

El artista que más pegados nos ha hecho bailar nos confiesa que teme a la muerte y que llora a diario. “Soy un tío muy sensible. Igual son cosas de la edad”. También no dice que es muy cotilla y que le encantaría ser transparente para “estar en todos lados y escuchar todas las conversaciones”.

Sergio Dalma:

Foto: Rodrigo Isasi | The Objective

Dalma, que no se considera baladista, también se pronuncia sobre los nuevos géneros musicales, como el trap y el reggaeton. Confiesa que, aunque no les guste, hay que respetarlos porque “todo el mundo tiene libertad de hacer lo que quiera”, y agrega: “Han revolucionado la música y son fruto de cambios en la sociedad. Hay que respetarlo ya que podemos convivir todos sin ningún problema”.

–Pero, ¿crees que los jóvenes están preparados para recibir esos mensajes? 

–Lo que creo es que todo se ha despersonalizado a través de las redes sociales. Estamos exagerando un poco, mirándolo todo con lupa. Estamos muy sensibles en este aspecto. En mi época se bailaba pegados de forma distinta a la de ahora, y no pasa nada. Al final la gente se sigue enamorando, eso no ha cambiado, y es lo importante.

–¿Eres romántico? 

–Lo normal, no soy una radiografía de lo que dicen mis canciones. En algunas cosas estoy más de acuerdo que en otras, muchas veces soy un narrador, no es que me pasen a mí. Pero sí, todavía me gusta una cena romántica.

Sergio Dalma:

Foto: Rodrigo Isasi | The Objective

Y del romanticismo, el reggaeton y las redes sociales, pasamos a hablar de Cataluña, su tierra, por la que asegura vivir una “sensación de impotencia e incredulidad” porque “no hay forma de que los políticos se sienten a hablar”. “Viendo estos días las imágenes en televisión me entristece mucho donde estamos llegando. No hay esa comunicación que todo el mundo queremos que haya. ¿Dónde estamos llegando?”.

–¿Hay algún político en España por el que se quite el sombrero? –pregunto al artista, que aunque se define como no independentista, aboga por un referéndum–.

–No, en este momento no me quito el sombrero por ningún político. Nosotros los votamos para que dialoguen y nos pongan las cosas fáciles y lo están haciendo todo al revés. Hay desengaño y desazón. Yo echo de menos aquella madera de político que había hace unos años. Ellos se hubieran sentado a hablar.

-¿A quién se refiere, en quién piensa?

–No, en nadie en concreto. Pero es cierto que hace unos años teníamos unos políticos que tenían en su ánimo dialogar y sentarse en una mesa. Nada queda ya de eso.

–¿Y es tarde ya para confiar en ellos?

–No, yo creo que no. No quiero perder esa esperanza –concluye el de Sabadell, que aprovecha para defender lo suyo y aboga por un ministro de Cultura que haya “mamado” la cultura a diario, desde dentro, “que sepa lo que podemos llegar a sufrir lo que nos dedicamos a esto. Porque la música, asegura el catalán, siempre ha sido dentro de la cultura la última de la fila.

 

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