Si la UCI colapsa, ¿quién tendrá derecho a una cama?
Foto: Luis Tejido

Sociedad

Si la UCI colapsa, ¿quién tendrá derecho a una cama?

En este plan Z, indeseable pero necesario, la prioridad es salvar los máximos años de vida posibles en caso de colapso

por Carolina Freire Vales

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El sistema sanitario está saturado, al borde del colapso. España se aproxima al pico de contagios de coronavirus y los hospitales desbordan pacientes y piden más recursos.

Profesionales y autoridades viven cada día una carrera contrarreloj para evitar que los sanitarios de la UCI tengan que decidir quién se queda sin cama, lo que, en ciertos casos, significa sortear quién vive y quién muere. Los profesionales tienen que estar preparados para esta probabilidad no tan descabellada, pues la decisión final recae sobre ellos.

Si la UCI colapsa, ¿cómo se decidirá quien ocupa una cama?

Evolución de los ingresos en UCI entre el 4 y el 25 de marzo. | Fuente: Semicyuc

Un equipo de expertos en bioética de la Sociedad Española de Medicina Intensiva (Semicyuc) ha desarrollado una guía ética para ayudar a los profesionales a tomar esa dura decisión. “Hemos puesto por escrito lo que ya se sabe en las UCIs de todo el mundo, para tener un referente en caso de llegar a esa situación”, han aclarado a The Objective desde la Sociedad. Se trata de un plan Z, al que habrá que pasar si se acaba el resto del abecedario. Indeseable, sí, pero necesario.

En caso de colpaso, no se priorizará por orden de llegada. La excepcionalidad de la situación obligará a cambiar las reglas. Tampoco será la edad lo que dé o quite una cama. Ni la existencia de patologías previas en sí. Se valorará al paciente en términos generales. Su estado de salud, los años que le quedan por vivir, la calidad con la que podría llegar a vivir esos años. El avance del coronavirus dentro de su cuerpo es otro criterio más en la lista.

Cuatro grupos de prioridad: el filtro para entrar en la UCI

Lo primero es tener claro que es una situación reversible, que hay esperanza de vida. No se ingresará a pacientes que tengan un riesgo de muerte calculado. Una vez superado este filtro, los pacientes se dividen en cuatro grupos de prioridad:

  • Prioridad 1: Enfermos críticos e inestables que pueden ser salvados, pero que necesitan monitorización y tratamiento intensivo que no pueden dárseles fuera de la UCI.
  • Prioridad 2: Pacientes que necesitan monitorización intensiva y pueden necesitar intervenciones inmediatas, pero que no necesitan intubadores, y por lo tanto pueden desviarse a la zona de cuidados intensivos intermedios (una zona diferenciada dentro de la UCI)
  • Prioridad 3: Pacientes inestables y críticos, como los del grupo 1, pero con pocas posibilidades de recuperarse. Estos entran en la categoría de los que no serán ingresados.
  • Prioridad 4: Aquí entran dos tipos de pacientes cuyo ingreso no se recomienda porque el beneficio que recibirán por estar en la UCI es mínimo, ya sea por enfermedad de bajo riesgo o por todo lo contrario, porque tienen una enfermedad terminal e irreversible que hace inminente su muerte.

Los de Prioridad 1 irán siempre por delante, y se intentará ubicarlos en hospitales que dispongan de cuidados intensivos intermedios, para reservar esta zona a los de prioridad 2 y optimizar así los recursos. Por normal general, a los de prioridad 3 y 4 no se les ingresará en caso de colapso.

El objetivo: salvar el mayor número de años de vida posibles

Pero las situaciones se complican. Ante dos pacientes similares, se estudiará no solo la esperanza de vida, sino la calidad de vida que pueda tener en los años que le quedan por vivir. Por ejemplo, las personas mayores que puedan sobrevivir y seguir viviendo con plena capacidad serán prioritarias que aquellas a las que les puedan quedar secuelas, discapacidades. El objetivo es salvar los máximos años de vida posibles.

Vamos un poco más lejos: dos pacientes con esperanza de vida, que podrían seguir viviendo con buena calidad, cuya edad biológica está por debajo de su edad cronológica. A excepción del coronavirus, que les ha atacado con fuerza, son personas sanas. ¿Quién se queda con la cama de la UCI? Llegados a este punto dependería, según la guía ética, del valor de la persona dentro de la sociedad. El equipo del Semicyuc nos lo aclara: lo que más pesa para cuantificar esto es la situación familiar. “En el caso en el que se tuviera que elegir entre dos mujeres de 40 años, una con dos hijos pequeños a su cargo y otra sin hijos pequeños, el valor social haría primar a la primera de ellas, por la carga familiar”, explican a The Objective.

La edad cronológica no es un factor determinante, pero sí lo es la edad biológica. La guía tiene en cuenta que, en ocasiones, intubar a un paciente frágil perjudica más que ayuda. Es cierto que los pacientes de más de 80 años tienden más a tener otras enfermedades además del coronavirus, pero no siempre es así. La edad cronológica no depende de ningún factor externo, la biológica, prácticamente de todos (alimentación, actividad física, medio ambiente, relaciones sociales…). Es el factor más importante a la hora de determinar a qué pacientes es preferible intubar y a cuáles no.

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Fabricación de respiradores con impresoras 3D. Se espera fabricar entre 50 y 100 unidades diarias. | Foto: Alejandro García | EFE

Por otra parte, a todos los pacientes que ingresen se les asignarán unos objetivos de mejora. Si no se cumplen y el paciente empeora, su situación dentro de la UCI podrá cambiar, llegando incluso a trasladársele a un área del hospital de menor complejidad donde se le aplicarían medidas paliativas.

Desde la Semicyuc recuerdan que todavía no se ha llegado a la situación de colapso que exigiría poner en práctica estas recomendaciones. Lo que intenta este documento es homogeneizar las posibles actuaciones para evitar el caos. Son unas guías muy similares a las que se seguirían en cualquier UCI del mundo ante una situación de emergencia. De hecho, el protocolo que están siguiendo en Italia es muy similar. “No se va a dejar morir a un paciente, simplemente no hay cama para él. Se le puede derivar a otra planta en el hospital”, aclaran.

Luis Miguel Pastor, presidente de la Asociación Española de Bioética, lo compara a la situación que podría vivirse tras un atentado terrorista o un terremoto “Es evidente que todo problema de salud que afecta a muchas personas y en poco tiempo conlleva una gran carga ética”, nos explica. Prudencia y responsabilidad a la hora de usar todos los medios de la manera más eficaz posible, «con valentía que no temeridad y con serenidad de ánimo”, añade.

Haz click aquí para leer la guía ética propuesta por la Semicyuc.