Subir el salario mínimo a 1.000 euros puede destruir hasta 130.000 empleos
Foto: Ismael Herrero| EFE

Economía y capital

Subir el salario mínimo a 1.000 euros puede destruir hasta 130.000 empleos

La patronal explica por qué «no se cumplen» los factores para subir ahora el SMI

por Néstor Villamor

Subir el salario mínimo interprofesional (SMI) hasta los 1.000 euros en 2022 con una subida intermedia a 969 euros puede suponer que se eliminen o dejen de crear entre 60.000 y 130.000 empleos hasta el año 2023. Es la conclusión de un estudio elaborado por Randstad en colaboración con la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme).

«Un incremento de esta cuantía incidiría de manera muy lesiva en sectores especialmente perjudicados por la actual crisis, como la hostelería y el comercio, que han destruido varios cientos de miles de empleos y tienen en riesgo decenas de miles adicionales (tanto por ERTE aún en vigor como fuera de ellos), con especial incidencia en las pymes», señala el estudio. Por grupos sociales, serían los jóvenes y los profesionales de menor cualificación quienes más dificultades tendrían para mantener su empleo o encontrar uno nuevo, siempre según el estudio de la patronal.

La subida hasta los 1.000 euros (distribuidos en 14 pagas) correspondería con un aumento del 5,3% del salario mínimo, mientras que la subida a los 969 supondría un incremento del 2%. Precisamente esta última subida —que sería de 19 euros, teniendo en cuenta que el SMI actual es de 950— está en la línea de lo que ha acordado el Gobierno con los sindicatos, que es un aumento de 15 euros brutos mensuales (un aumento del 1,6%).

Las críticas que se desprenden de conclusiones del estudio de Randstad y Cepyme son similares a las que ya planteó esta semana el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Antonio Garamendi, quien, en una entrevista televisiva, alertó de que el aumento provocaría «menos empleo» y «más economía sumergida». Igualmente, el gobernador el Banco de España (BNE), Pablo Hernández de Cos, alertaba este mismo viernes de que los «incrementos moderados en el SMI generan efectos negativos moderados en el empleo, pero que pueden ser más elevados en colectivos de baja productividad, jóvenes o mayores de 45 años». Precisamente hace solo unos meses, el BNE publicó un análisis del que se desprendía que el aumento del SMI de 2019 supuso la pérdida de entre 98.000 y 180.000 empleos.

El SMI hay que subirlo «siempre que no dañe más a la economía de lo que la beneficie», explica una fuente de Cepyme a The Objective. «Nosotros defendemos que la subidas del salario mínimo siempre se tienen que estudiar y se tienen que estudiar sus consecuencias porque afectan mucho a la economía. Aunque parezca que solo afecta a determinados trabajos, en realidad luego tiene impacto en las negociaciones colectivas y en muchas cosas», añade. Pero hay más. «Nosotros defendemos que hay que estudiar los factores que indica el artículo 27 del Estatuto de los Trabajadores», que dice que el salario mínimo se tiene que revisar teniendo en cuenta cuatro factores: la inflación, el crecimiento económico, la productividad y la creación de empleo. «¿Qué pasa? Que en 2021, en la mesa de diálogo social, el Gobierno dispone que se dan todos esos factores: que la inflación está creciendo muchísimo, pero es que lo estamos comparando, y con esto es con lo que decimos que hay que tener excesiva prudencia, con un año estadísticamente fallido porque en 2020 estuvimos en casa. Entonces, el IPC es verdad que nos da un crecimiento del 3,5%, pero en 2020 tuvimos nueve meses consecutivos de inflación negativa. Estamos cuatro puntos por debajo del PIB de 2019 y en el empleo pasa un poco lo mismo: hay 260.000 empleados en ERTE todavía. Por eso nosotros decimos que esos factores no se cumplen realmente para hacer una subida ahora en 2021».

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De isquierda a derecha, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; la ministra de Economía y vicepresidenta primera, Nadia Calviño, y la ministra de Trabajo y vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz. | Foto: Juan Carlos Hidalgo | Efe

Pero el Gobierno va más allá. Su compromiso es fijar el salario mínimo interprofesional en el 60% del salario medio al final de esta legislatura, es decir, en 2023. En este sentido, el estudio concluye que un aumento del 2% del SMI este año ya implicaría superar esa barrera en 12 de las 17 comunidades autónomas españolas, en nueve de las cuales la cifra superaría el 65%.

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Cepyme destaca también que España es el tercer país de Europa con mayor incremento del salario mínimo acumulado (ajustado por paridad de poder adquisitivo) entre 2016 y 2021. Concretamente, en este periodo el sueldo base subió un 47,7%, una cifra que solo superan Lituania (59,5%) y Rumanía (a la cabeza con un 66,8). En este contexto, a la entidad le preocupa que este aumento llega en un momento «muy complicado para la economía española, con una recuperación incipiente y todavía no consolidada en la mayoría de los sectores y en una situación extremadamente crítica para muchas empresas, especialmente pymes».

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Además de la destrucción y de la no creación de empleos, «al final lo que crea [esta subida del sueldo base] es una gran incertidumbre; hay una parte del empresariado que tiene muy poca liquidez, que está endeudado, que ha invertido su patrimonio y que está en un mal momento…», lamenta la misma fuente de Cepyme. «Las empresas también son parte de la sociedad; a veces nos olvidamos de que detrás de cada empresa hay una familia, y puede estar muy ajustada, pasándolo mal, haber invertido mucho patrimonio y el Gobierno les está enviando una señal de que tienen que asumir más cargas».

Néstor Villamor

Gallego de nacimiento y madrileño de alquiler. Aprendí este apasionante oficio en La Voz de Galicia, Icon, BuenaVida, El País… Ahora sigo creciendo en The Objective.