'Tienes que mirar': el libro más desgarrador que leerás en mucho tiempo
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Cultura

'Tienes que mirar': el libro más desgarrador que leerás en mucho tiempo

La gran autora de ciencia ficción Anna Starobinets publica en Impedimenta su relato más oscuro: el que sufrió por el aborto de su segundo hijo

por Jorge Raya Pons

Es como si Anna Starobinets esposara tu muñeca a la suya, sin vuelta atrás, y dijera a media voz: camina conmigo, senda abajo, hacia un lugar al que no quieres ir y al que sin embargo vendrás; el frío será a cada paso más intenso y te helará el corazón y los huesos. Todo será más desconcertante, con el tiempo, y más oscuro y más cerrado. Pero llegará el día en que todo dejará de ser así, porque dejará de serlo: la tristeza desaparecerá, igual que todo desaparece con el tiempo, y la vida no será como antes, porque no lo será; pero será de algún modo. Habrá esperanza. Anna Starobinets escribió este libro extraordinario, verdaderamente extraordinario, sobre su propia penitencia como madre moscovita de un niño-feto que nacerá muerto: un niño-feto sin nombre y con unos riñones desorbitados que impedirán el desarrollo normal de los pulmones y del hígado y de cualquier órgano colindante, que es cualquier órgano si hablamos de dos riñones con el tamaño de diez.

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‘Tienes que mirar’, de Anna Starobinets. | Fuente: Impedimenta

A Enrique Redel, editor de Impedimenta, le llegó Tienes que mirar por un hecho casual: la editora, poeta y amiga Elena Medel leyó sobre este libro en un artículo y le escribió «emocionadísima». De modo que Enrique, que conocía a Starobinets por sus títulos publicados en Nevsky Prospects, compró un ejemplar en inglés. Aquella lectura fue «absolutamente demoledora». «Me atrapó desde la primera página, y eso también ocurre con esta edición en castellano [traducción de Viktoria Lefterova y Enrique Maldonado]», sostiene. «Fue una de esas lecturas que marcan un antes y un después en tu devenir como editor. Enseguida tuve la intuición de que el libro sería importante, supe que mucha gente se sentiría aludida. No sólo por el tema de la maternidad frustrada, sino también por esa especie de retrato de la soledad, por esa especie de grito de ayuda. El libro es una bajada a los infiernos de la pérdida y cómo esa melancolía ha de ser curada. Es un libro muy apegado a la vida, muy centrado en las verdades últimas –la vida y la muerte, y cómo manejarlas–, y también en cómo el sistema político te condiciona a la hora de tomar decisiones».

Anna Starobinets es una autora paradójica, puesto que es conocida y poco conocida –como dijo Millás de Juan Gabriel Vásquez–. Una autora rusa que escribe historias de terror y ciencia ficción, de la que dicen que tiene de Stephen King y de Gógol, con lectores fieles en España. Lo que no implica que sean tantos. Tienes que mirar es un libro paradójico, también, porque perturba y alivia. Y claro que es un libro sobre el aborto y el sistema sanitario ruso, un libro pensado para la denuncia; pero es, ante todo, un libro que trasciende el hecho fisiológico del aborto y la moral postsoviética. Tiene que ver con la distancia y el abandono, la soledad impenetrable, el dolor del duelo: podría ser el duelo por la pérdida del padre, del hermano o del esposo. Podría ser la pérdida de cualquiera, del vecino o del amante; pero es la pérdida del niño-feto, el niño que no será, y esa angustia del no-sentir que se extiende a las cosas.

«Paseo con el alegre cachorro [su perro Coco] por las orillas del Moscova y fijo la vista en los trozos de hielo marrón que flotan en el agua negra, solo por no ver a las mujeres que empujan cochecitos. Todas llevan cochecitos. O tienen barrigas enormes».

«Starobinets no es muy consciente de que el libro tenga esta lectura en un país como el nuestro», sorprende Redel. «Ella lo hizo como un libro de denuncia. Yo lo veo como un cuento de terror real». El editor quedó prendado por tanta sensibilidad, por tanto talento. «Hay libros que te entretienen, libros que te parecen pertinentes, libros que crees que puedes recomendar sinceramente», concluye. «Pero hay libros que trascienden esa etiqueta. Esto me ha pasado con La hija de Robert Poste (Stella Gibbons), con La librería (Penelope Fitzgerald), con El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes (Tatiana Țîbuleac), con Solenoide (Mircea Cărtărescu). No pasa a menudo. Son libros que puedes recomendar a ciegas, que van más allá de lo meramente expresable, que son capaces de atesorar de una manera muy sencilla sentimientos y realidades difíciles de retratar».

Starobinets introduce en el prefacio una declaración de intenciones: «Si este libro ayuda a alguien con su dolor, significará que no fue escrito en vano. Y que, al menos, algún sentido tuvo lo que nos pasó». Hay veces que las palabras no alcanzan las emociones, que la pluma no es otra cosa que un trapo. Hay veces que sí, sin embargo, y las palabras milagrosamente alcanzan.

Jorge Raya Pons

Castellón de la Plana, 1992. Vive en Madrid y es responsable de Cultura en The Objective. Anteriormente trabajó en El Mundo y Expansión. Un día aspiró a ser futbolista profesional. No cayó esa breva.