TransLingerie, lencería para transexuales made in Spain
Foto: Néstor Villamor

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TransLingerie, lencería para transexuales made in Spain

Cuando Silvia Matos vio que no podía encontrar en las tiendas ropa interior que se adaptase a su cuerpo, tuvo una idea. Se la confeccionó ella. "Me surgió la idea de buscar yo materiales para hacer mis propias prendas interiores y poco a poco empezaron mis amigas: 'Hazme una', 'hazme otra', 'mi amiga de Alemania quiere que me hagas una'", cuenta a The Objective. Matos vio que ahí había negocio y decidió entonces montar su propia empresa, TransLingerie. Se trata de una marca española de lencería para personas transexuales. Trucadoras para ellas y binders para ellos.

por Néstor Villamor

Cuando Silvia Matos vio que no podía encontrar en ninguna tienda ropa interior que se adaptase a su cuerpo, tuvo una ocurrencia: confeccionarla ella misma. «Me surgió la idea de buscar yo materiales para hacer mis propias prendas interiores y, poco a poco, empezaron mis amigas: ‘Hazme una’, ‘hazme otra’, ‘mi amiga de Alemania quiere que me hagas una'», cuenta a The Objective. Matos vio que ahí había negocio y decidió montar su propia empresa, TransLingerie, una marca española de lencería para personas transexuales. Todo hecho a mano. Trucadoras para ellas y binders para ellos.

La propia Silvia Matos define estos dos conceptos desde su taller, en el centro de Madrid: «La trucadora es el nombre que usamos en el argot trans, como decimos, para definir el tipo de prenda interior que nosotras usamos, ya que te truca el pene llevándoselo hacia la parte de atrás del pompis y se llama trucadora porque te truca y puedes estar cómoda todo el día sin que se te note nada». Los binders, por otra parte, «son unas camisas especiales que usan los chicos trans para ocultar su pecho antes de operarse de la mastectomía [extirpación de pechos]», ilustra la empresaria y diseñadora, de origen canario. «Es una camisa que lleva tres capas de tela en la parte delantera y ellos se llevan el pecho hacia las axilas y pueden vestir cualquier tipo de camisa, que van a parecer planos», ahonda.

TransLingerie vende sus prendas a través de su página web. «Empecé poquito a poco haciendo una braga a la semana y ya tenemos un volumen de venta bastante elevado», celebra la fundadora. «Hay semanas que vendemos 100 prendas, hay semanas que vendemos 200», explica la empresaria, que describe el verano y la Navidad como las épocas en las que más ropa despacha. Además, TransLingerie vende su ropa «como mayorista para empresas de Alemania, Francia e Inglaterra».

Batas, bañadores y línea infantil

Además de trucadoras y binders, TransLingerie también tiene otros productos. Por ejemplo, bañadores y calzoncillos con relleno. Y acaba de sacar una línea de batas, diseñada por la cantante y bailarina argentina Lara Sajen, conocida principalmente por haber formado parte del equipo de baile de Fangoria. Sajen lleva trabajando en TransLingerie un año, según cuenta ella misma a The Objective, y ahora ha diseñado una colección que califica de «femenina, pero muy sexy, con gasas, sedas, con encaje…». Además, la firma también tiene una línea infantil, TLmermaids.

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Silvia Matos mira en el espejo una de las batas de TransLingerie, diseñada por Lara Sajen. | Foto: Néstor Villamor / The Objective

«Está en auge la cantidad de niños transexuales que están saliendo del armario, con sus papás que los apoyan y tal», cuenta la diseñadora canaria, «y hemos decidido sacar una línea de niños, ya que la de mayores era como muy de adultos, con lencería, encaje…» y «los niños buscaban algo más de estrellitas, lacitos, Mickey Mouse y tonterías de esas». Tratar con los padres de estos pequeños también se ha convertido en parte del trabajo que se hace en TransLingerie. «Muchos andan un poco perdidos, entonces, cuando vienen aquí y nos ven trabajando a tres chicas transexuales, empiezan a preguntar ‘¿cómo lo habéis hecho?’, ‘¿cómo lleváis las hormonas?’, ‘¿cómo es vuestro día a día?’, ‘¿tenéis pareja?’, ‘¿tenéis problemas a la hora de tener amigos?’. Porque quieras que no, aunque los padres lo acepten, tienen el miedo del mañana y de si sus hijos serán aceptados en la sociedad o no y nosotros intentamos calmarlos un poco», cuenta la fundadora. Para Lara Sajen, esta es una de las partes más emocionantes del trabajo: «Cada vez que viene un padre y veo que apoya a una niña a hacer su transición, es lo más gratificante”.

Salir de la marginación

La «filosofía de empresa» de Silvia Matos «es que el día de mañana», cuando la empresa siga creciendo, «desde la limpiadora hasta la más jefa sean todas personas transexuales a las que se ayude a salir de la prostitución, de la calle o de la marginación”, ya que es consciente de las dificultades a las que se enfrentan estas personas para encontrar empleo. «Si se les nota, o no han hecho su transición por completo o les falta algún algún tipo de documento o papel o lo que sea por cambiar, se las echa para atrás y esas personas tienen que comer y tienen que vivir y tienen que pagarse un techo», denuncia. «Entonces es lógico que se tiren al mundo de la noche, al mundo de la prostitución para poder vivir. Y es una pena», lamenta.

Tampoco ella se libra de los obstáculos que se cruzan en el camino de las personas transexuales. «Yo vine a Madrid a estudiar Diseño de Moda y, cuando terminé la carrera, se me notaba un poco que no era ni una mujer ni un hombre y a la hora de enfrentarme a las entrevistas de trabajo hubo un par de ellas en las que me echaron para atrás”, lamenta. «Incluso llegaron a parar una entrevista de trabajo para preguntarme delante de todo el mundo si yo era transexual y dije que eso a ellos no les importaba y menos para el puesto que estaban ofertando», recuerda.

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Taller de TransLingerie, en el centro de Madrid. | Foto: Néstor Villamor / The Objective

Son trabas con las que se sigue cruzando hoy en día en su empresa. Por ejemplo, no ha encontrado ninguna tienda física que quiera vender su ropa, a pesar de haberlo intentado. «Como en El Corte Inglés, por ejemplo, pero es imposible. Nos siguen viendo como bichos”, protesta. E incluso a la hora de atender pedidos se ha tenido que enfrentar a los estereotipos que rodean a la comunidad trans. «Me ha llegado gente que me pagaba X dinero por una braga que hubiera usado alguna chica que trabaje con nosotros; hay mucho mal rollo con eso», expone. Con el semblante serio, la diseñadora cuenta que siempre ha rechazado este tipo de encargos: «No estamos a favor del vicio ni de que se siga pensando que todas las personas transexuales son prostitutas».

Independientemente de las dificultades, Matos continúa buscando nuevas oportunidades y nuevas formas de dar a conocer su ropa. «Ahora estamos trabajando con una chica que salió en el programa de RuPaul, que se llama Gia Gunn, que va a sacar su propia línea de ropa interior con nosotros: Gia Gunn by TransLingerie”. El proyecto que todavía se le resiste a la canaria es abrir su propia tienda. «Es una idea que me encantaría, pero tener una tienda en la calle donde pone TransLingerie y la gente sepa que vas a comprar ahí una trucadora porque eres transexual… creo que a día de hoy la gente no está tan abierta como para hacer eso. ¿El día de mañana? Me encantaría. Al igual que hay una tienda de Victoria’s Secret, por supuesto que quiero tener una tienda. Y en las mejores calles».