Travesías infinitas y naufragios invisibles: Canarias, la entrada más peligrosa a España que se activa de nuevo
Foto: Jesús Mérida| AP

Sociedad

Travesías infinitas y naufragios invisibles: Canarias, la entrada más peligrosa a España que se activa de nuevo

por María Hernández Solana

Pasan días enteros en una embarcación precaria, a veces sin comida ni agua suficiente para toda la travesía, con el riesgo de hundirse por ser demasiadas personas y acabar muriendo en un mar en el que prácticamente nadie va a esforzarse por buscar, aunque sea, sus restos. Huyen de una guerra, de conflictos armados, del hambre y la desesperación, y se encuentran con que el camino hacia una nueva vida puede ser en realidad el fin de todo.

Más de 350 personas han muerto en un año intentando llegar a Canarias por mar. Y solo se cuentan las muertes de aquellas personas de quien se encuentra el cuerpo. Los desaparecidos tras los numerosos naufragios que hay en la peligrosa ruta atlántica hacia estas islas españolas, que son decenas, no se suman a esta trágica cifra.

La ruta hacia Canarias es especialmente peligrosa, tanto por las condiciones del mar como por la duración que, dependiendo del punto de salida, puede ser incluso de hasta una semana de navegación. La más corta dura, como mínimo, dos días. Dos días en alta mar, en muchas ocasiones sin la experiencia necesaria para superar la travesía.

Las llegadas a España por esta ruta llevaban prácticamente paradas varios años. Sin embargo, desde septiembre de 2019 ha vuelto a aumentar el número de personas que llegan a través de esta ruta: entre enero y agosto de 2019 llegaban una media de dos personas al día en pateras a Canarias; entre septiembre y diciembre del mismo año llegó una media de 18 personas al día, y en la primera quincena de agosto esa cifra ha aumentado hasta las 21 personas diarias, según las cifras aportadas por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).

En el último año, Cruz Roja, que se encarga de la atención a los migrantes en el momento de su llegada, ha atendido a 3.300 personas. Una cifra no muy alta en comparación con la llamada crisis de los cayucos, uno de los momentos en los que más pateras se recibieron en Canarias. En 2006, llegaron al archipiélago 31.678 personas a bordo de 515 embarcaciones.

¿Por qué se ha reactivado la ruta?

Las llegadas a Canarias en patera nunca se han frenado del todo, pero sí han tenido épocas más y menos activas. El motivo exacto por el que en septiembre se reactivó el uso de esta travesía para llegar a España es difícil de determinar, pero quienes trabajan en el terreno apuntan a varias causas.

«La visión es que los acuerdos de Marruecos con la Unión Europea alejan a las personas de las fronteras, y cuando tú alejas a las personas de la frontera norte de Marruecos hacia la frontera sur, ahí lo que te encuentras es la ruta canaria», explica a The Objective José María Santana, técnico de Incidencia y Participación Social de CEAR Canarias.

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Foto: Santi Palacios | AP

Por otra parte, «no podemos obviar la inestabilidad del Sahel, la inestabilidad de Mali está haciendo que muchas personas lleguen a la zona norte de Mauritania», añade Santana. Desde ahí han salido numerosas embarcaciones a Canarias este año. «Un número bastante alto de las personas que han llegado a Canarias son de Mali».

Por otra parte, José Javier Sánchez Espinosa, subdirector de Inclusión Social de Cruz Roja, apunta que «la razón puede ser que las otras rutas se hayan cerrado o sea más difícil», aunque señala que para determinarlo sería necesario un estudio de los flujos migratorios muy difícil de hacer en tan poco tiempo. «Son como vasos comunicantes, cuando una es más difícil o no se puede cruzar por las circunstancias que sea, pues inmediatamente se reactiva otra, se busca otra salida», añade.

Los naufragios invisibles

La ruta migratoria hasta Canarias es de las más peligrosas que hay actualmente. Según las cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en el último año, una de cada 16 personas que han intentando entrar en España de esta manera ha muerto en el intento. Y eso si solo tenemos en cuenta las muertes oficiales, sin sumar todos aquellos de los que nunca más se tuvo noticias.

A todas estas muertes y desaparecidos hay que sumarles los llamados naufragios invisibles. Es decir, aquellas embarcaciones de las que se tiene constancia que han salido de la costa, pero nunca han llegado a su destino ni se sabe nada de los ocupantes, ni por parte de las autoridades ni de sus familiares.

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Foto: Patrick Bar | SOS Mediterranée | AP

«¿Es posible que hayan regresado al continente y estén en algún lugar perdidos? Por ser posible es, pero nos parece bastante improbable que no contacten con sus familiares», argumenta Santana. Ahora hay una patera en esta situación, con 63 personas que salieron hace un mes y no han vuelto a dar señales de vida.

Aunque se da por hecho que estas personas han fallecido en el mar, no se pueden sumar a las cifras oficiales, porque «es muy difícil constatar la muerte».

Canarias, isla frontera y puente

Aunque las cifras no se acercan a las de 2006, cuando la llamada crisis de los cayucos provocó una cantidad de muertes en el mar realmente alarmante, Canarias se enfrenta a llegadas constantes que pueden llegar a suponer un desafío para la red de acogida del territorio, que lo tiene más complicado que otros lugares de España para redistribuir a las personas que no pueden ser devueltas a su país de origen.

En CEAR tienen claro que Canarias es un territorio puente, es decir, el lugar que eligen los inmigrantes para su entrada a Europa, pero no necesariamente en el que quieren permanecer. «La capacidad de generar una acogida digna en el punto de llegada depende del tránsito de estas hacia territorio continental», explica Santana, que defiende que los inmigrantes deben seguir su camino en territorio peninsular, porque «si se generan plazas de acogida humanitaria sine die en el territorio puente, que en este caso es Canarias, se degrada la acogida».

«Para no degradar la acogida tiene que haber una continuidad del flujo migratorio hacia territorio continental», insiste Santana. «Por cada grupo que va a hacia territorio continental es un grupo que mejora su calidad de acogida aquí en Canarias también».

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Foto: Marcos Moreno | AP

Por su parte, Sánchez explica que «en un primer momento la acogida inicial lógicamente se hace donde llegan, pero luego normalmente para todas estas personas, su trayecto migratorio no se queda en Canarias si no que pasa a la península».

En la actualidad, el tránsito desde Canarias hacia la península está más parado de lo habitual debido la pandemia de coronavirus, pero desde ambas organizaciones afirman que la situación no es preocupante por el momento en Canarias.

«Recientemente un grupo de mujeres, niños y niñas ha sido trasladado a la península y siguen sus trayectos migratorios», explica Sánchez. «El resto, ahora mismo estamos viendo las posibilidades de que haya otros grupos que puedan ser trasladados».

María Hernández Solana

De Murcia y madrileña de adopción. Escribo a menudo sobre derechos humanos e inmigración. También estudié Publicidad, pero lo mío es el periodismo. Y los viajes.