Tres anuncios en las afueras de un pueblo americano
Foto: Fox Searchlight Pictures

Cultura

Tres anuncios en las afueras de un pueblo americano

por Romhy Cubas

Nada como un caserío ficticio para recrear polémicas y tragedias. Dentro de los pequeños poblados hay una narrativa misteriosa y con un inmenso potencial creativo que se puede explotar en decenas de direcciones. En la última película de Martin McDonagh, director de 7 Psicópatas y Escondidos en brujas, ese pueblo ficticio es un conducto, un reflejo de sus habitantes y en menor escala, del mundo.

Tres anuncios en las afueras continúa obteniendo popularidad desde su estreno en el Festival de Cannes de Venecia. Reconocimiento tras reconocimiento el film se ha convertido en una de las propuestas fuertes del año y la clave es un sentimiento crudo y reconocible que genera la historia: una mujer que se levanta todos los días para reconciliarse con el asesinato de su hija.  La solidaridad y aplausos generados entre la crítica y el público bien podrían significar una empatía familiar, esa en donde el mundo es testigo de cómo las autoridades hacen poco para cambiar los índices de mortalidad y violencia en los colegios, por ejemplo.

La historia de Ebbing Missouri no es exactamente sobre masacres ni tiroteos, pero si evoca la impotencia de una persona al no poder garantizar, ni muchos menos controlar, la seguridad de su estirpe. El núcleo de esta narrativa se enfoca en Mildred Hayes –sólidamente interpretada por Frances McDormand- una madre soltera que pierde a su hija adolescente en manos de un violador-asesino, y que seis meses después sigue sin obtener respuestas concluyentes por parte de las autoridades locales. En un intento desesperado por gritarle al mundo que la muerte de su hija no puede permanecer impune Mildred toma acciones, señala rostros y monta tres enormes carteles en medio de la carretera: “Violada mientras moría” “¿Y todavía ningún arresto?” “¿Por qué, Jefe Willoughby?”

La fuerza de la historia se centra en las rutinas o anti rutinas que se forman después de la muerte. En el humor, la venganza, la redención, la resignación y sobre todo la justicia por cuenta propia. Una justicia que se formaliza cuando el Estado fracasa en responder a las penurias de una localidad. Pero el enfoque no es político, es personal, y en este paisaje Ebbing se conjura como la presencia de todas las caras amables y a la vez despreciables del ser humano.

Además de Frances McDormand protagonizan Woody Harrelson como el Jefe Willoughby, un hombre ejemplar dentro de la comunidad que se degenera rápidamente gracias a un cáncer, Sam Rockwell como Jason Dixon, un ayudante de policía  racista, homofóbico y xenófobo, Peter Dinklage, Lucas Hedges y John Hawkes.

Cada uno de estos personajes hace una inmersión atípica, un éxodo individual en donde todo es muy americano: las armas, el pueblo y el paisaje moral al cual buscan emigrar. El viaje es esencialmente humanista -sin la parte divina- y hace que la película se encuentre entre voces críticas que no están de acuerdo con el manejo del racismo y de los pocos personajes de color que hacen vida en el filme, y entre otras que alaban elocuentemente sus minutos y actuaciones.  

Tres anuncios en las afueras de un pueblo americano

Sam Rockwell y Frances McDormand Tres anuncios en las afueras \ Foto vía: AP

No obstante la controversia por el esquema racial que elige el director, Tres anuncios en las afueras sigue abriéndose espacio al reconocimiento de la industria cinematográfica y la clave podría estar en su enfoque de la muerte prematura, el duelo y los resultados de retrasar o ignorar las acciones institucionales “adecuadas”.

Según el Pew Research Center, en Estados Unidos cada año menos de la mitad de los crímenes violentos y alrededor de un tercio de los crímenes contra la propiedad son que se denuncian son realmente aprobados por la policía y remitidos a enjuiciamiento. En el caso de España el índice de criminalidad ha aumentado un 0,8% con respecto al mismo periodo del 2016, entre enero y septiembre de 2017 se produjeron 240 homicidios y asesinatos según las estadísticas de criminalidad del Ministerio de Interior. Sin embargo, según datos obtenido por ABC los investigadores aclaran que ocho de cada diez crímenes que se cometen son resueltos.  Madrid, con 214 casos, es la comunidad con más asesinatos sin resolver.

Las estadísticas y números son solamente una cara superficial para entender el espectro de los crímenes que afectan a una sociedad, por eso cuando aparece una película como Tres anuncios en las afueras en donde las capas van mas allá de los porcentajes, el retrato puede ser mucho más convincente. En este caso  Frances McDormand se desenvuelve en todo su potencial como una madre ruda y emocionalmente inaccesible que se enfrenta al tedio y al olvido de un pueblo. En ese papel solitario de mujer independiente y autosuficiente que tiene que lidiar con miradas condescendientes surge un personaje realista y obstinado. Es un rol que no se aferra a sentimentalismos para generar una reacción, sino que recurre directamente  a la gestión como verdadero escenario de batalla.

El director McDonagh aclara lo que se evidencia en la pantalla cuando Frances entra en escena: «Frances era la única mujer en mi cabeza porque sabía que no sentimentalizaría a Mildred ni sería condescendiente con los aspectos de clase trabajadora de su personaje… También necesitaba a alguien que tuviera destreza con el humor. Que supiera cómo jugar con este de forma inexpresiva y dejara que la comedia se cuidara a sí misma.».

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Frances McDormand, Clarke Peters y Lucas Hedges en Tres anuncios en las afueras | Foto vía Fox Searchlight

Algo parecido sucede con el personaje de Sam Rockwell -criticado en la película por el manejo de sus desviaciones racistas- quien representa una oscuridad y brutalidad agrias para nada ajenas a la sociedad. McDonagh quería mostrar “toda la ignorancia y el odio del personaje”, pero el espacio para el perdón y la redención, o para que la audiencia no lo odie por completo, ha generado opiniones cruzadas entre quienes piensan que hay demasiada permisividad con el personaje.

Precisamente porque la rabia es un lugar tan común como la muerte, en el proceso de sanación y venganza de estos personajes se abre un agujero emocional difícil de obstruir. Porque creamos o no que ellos merecen nuestro perdón todos juegan al anti heroísmo y, por ende, a la vida real, en un lugar en donde no existen buenos ni malos sino grises que se balancean entre los esquemas sociales de lo “políticamente correcto”.

Por eso el espacio identificable no es solo el que surge del duelo y la muerte, es también la narrativa que recuerda que el mundo nada en injusticias y coloca a quienes reciben los golpes en la controversial posición de confiar en el sistema o recurrir a caminos clandestinos.

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Frances McDormand y Peter Dinklage en Tres anuncios en las afueras | Foto vía: Fox Searchlight

En la carretera

Hace veinte años Martin McDonagh se encontró con una realidad que inspiró este proyecto. Durante un viaje por carretera durante el cual se disponía conocer América, la ventana del autobús le mostró en algún lugar del sur de Texas un par de vallas publicitarias en el medio de un campo. Esas vallas denunciaban un crimen sin resolver e intentaban darle sentido a la rabia y el dolor de la inercia institucional.

«Era un mensaje furioso y doloroso que llamaba la atención de la policía sobre un crimen», relata McDonald en una entrevista para la revista Deadline, «El título vino del concepto y el concepto vino de esa imagen, que permaneció en mi mente durante años: ¿qué tipo de dolor llevaría a alguien a hacer eso? Se necesitan muchas agallas y mucha ira. Una vez que decidí que había sido una madre quien colocó las vallas publicitarias, el personaje de Mildred surgió y la historia se escribió a sí misma». Ese fue el punto de partida para un guion en donde básicamente una cadena de reacciones afirman un pasaje redentor ante la rabia y el duelo.

Tres anuncios en las afueras fue proclamada como la mejor película del año en la ceremonia de los premio BAFTA al igual que en Los Globos de Oro.  Cuenta con ocho nominaciones a los Oscar de este año, incluyendo las categorías de Mejor Película, Mejor Director y Mejor Actriz.