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Tres exitosas mujeres latinas conquistan el CEAPI al narrar sus proyectos de labor social

Foto: Anna Carolina Maier | The Objective

El I Congreso Iberoamericano para Presidentes de Compañías y Familias Empresarias organizado por el Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (CEAPI) ha culminado este jueves sus foros en Madrid.

En la última jornada, varias mujeres latinas tomaron la palabra para hablar en la ponencia ‘Del compromiso a la acción’ sobre la responsabilidad social de las empresas y cómo han logrado desarrollar proyectos de alto impacto en sus países latinoamericanos.

La chilena-venezolana Mireya Blavia de Cisneros ha sido una de ellas. Ha relatado que su historia comenzó con la necesidad de convertirse en madre.

“Hace muchos años tenía esa necesidad y no lograba quedarme embarazada. Recorrí todos los países del mundo donde había posibilidades de adopción. Fui a países donde los niños estaban tirados en las calles y muriendo. En la búsqueda de mis hijos aprendí mucho. Y adopté a seis”.

A partir de esa experiencia, fundó la ONG Venezuela Sin Límites con el compromiso de ayudar a los niños de ese país, lo que hoy en día es una red que tiene más de 450 fundaciones. “Nace en el 99 cuando gana (el presidente fallecido) Hugo Chávez. Yo sabía que los niños en Venezuela tenían papá y mamá, que no eran huérfanos. Era otra cosa lo que pasaba”, relata.

El foco de su labor entonces fue dirigido al impacto social y a la educación, con énfasis particular en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación debido a que la familia Cisneros es dueña de una inmensa empresa de telecomunicaciones en Venezuela: Digitel.

“El país se fue complicando y tuvimos necesidad de ver cómo traer la experiencia de afuera a Venezuela. Por cinco años logramos tener en el tapete de los medios la información de nuestra red de organizaciones”, cuenta la exitosa empresaria, quien desde Panamá también maneja Unidos En Red, otra ONG cuyo objetivo es potenciar y motivar la transformación social con el fin de alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio y crear alianzas sinérgicas. “Su propósito es desarrollar programas de alto impacto”, puntualiza Cisneros.

Entre las alianzas está la que logró la ONG con Darko Zuazo, presidente del Banco Mercantil de Santa Cruz (Bolivia), quien ha reseñado durante el Congreso que Unidos en Red contactó con La Fundación Cultural Latin Grammy para el Teletón, que suele organizar la empresa de Zuazo anualmente, para donar instrumentos de música e incentivar la formación artística.

“Cuando uno sueña fuerte se logra”

Argentina Bettina Bulgheroni, presidenta de la Fundación Educando, ha expuesto ante los empresarios reunidos en el CEAPI otra experiencia.

En el mismo año en que Mireya de Cisneros fundó Venezuela Sin Límites (1999), Bulgheroni comenzó a presidir su fundación.

También, al igual que para Venezuela, fue un año difícil para Argentina. “Fue un año de crisis”, destaca. Así, Bulgheroni quiso ayudar a su país desde la educación. “Queríamos brindar la libertad a los jóvenes y adultos que estaban en la línea de la pobreza y que habían pasado la etapa de poder estudiar en el nivel primario y secundario”.

De modo que la ONG empezó a impartir clases de informática en zonas humildes. “Al comienzo fue difícil”, ha asegurado,  ya que “mucha gente se anotaba en los cursos pero no entraba. Temían que al tocar un botón fuese a explotar la máquina. Era la Argentina del miedo”.

Bulgheroni también apunta que cuando llegó al interior de la nación se dio cuenta de que la gente tenía otra realidad y otras prioridades distinta a los ordenadores. “Podíamos ayudarlos en la vida laboral pero a través de los oficios, ya no era sólo la informática”.

Recuerda que los residentes de las zonas más populares siempre llegaban con papelitos en los que ponían cosas como: “necesito comida”, “zapatillas” y  agrega: “Yo soñaba con que dijeran otra cosa esos papeles como: ‘necesitamos clases de inglés’”.

Hoy, la Fundación Educando cuenta con tres generaciones que han aprendido informática. “Hay 21.500 alumnos en las provincias de Argentina”, puntualiza. Además, la ONG ha enseñado informática e inglés a al menos 900 aborígenes. Asimismo, registra 90 mil alumnos y casi 90 sedes de enseñanza. “Cuando uno sueña fuerte se logra. Hoy los papelitos en los que las personas nos pedían zapatillas o comida, dicen: ‘necesitamos cursos'”.

Bajar la mortalidad infantil, su mayor logro

Por otra parte, llegó a los oídos de los importantes empresarios reunidos en el CEAPI, la conmovedora historia de Catalina Escobar. La presidenta de la Fundación Juanfe (Colombia) ha relatado que la ONG nació hace 16 años en Cartagena tras la muerte de su hijo Juan Felipe quien se cayó de un octavo piso.

La presidenta de fundación, nacida en Bogotá, se enamoró de Cartagena y de su gente. Sintió la necesidad de ayudar debido a la pobreza que había. “La Juanfe nace, no sólo de la experiencia de la perdida de mi hijo, sino por la vinculación que tenía a un hospital público muy pobre. Vi como un bebé moría porque su madre de 14 años no pudo poner 20 dólares para salvarlo”.

Catalina Escobar fue nominada en 2012 al premio CNN Héroes por la labor en favor, sobre todo, de madres solteras sin recursos. Además, en 2015, recibió el premio humanitario de la organización “World of Children Award”.

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Foto: Juanfe.org

Cuenta, en Madrid, que Cartagena en el año 2000 tenía la mortalidad más alta del país y 68% de la población más pobre de Colombia. Hoy es la segunda región que contribuye a la pobreza pero es la tercera con el PIB per cápita más alto. “El primer gran acierto que tuvimos fue en un hospital público. Bajamos la mortalidad infantil en la ciudad en 88%“, apunta orgullosa.

No teme en decir que le tocó lidiar con la corrupción, los sindicatos y los riesgos a su propia seguridad física. “Lo haría mil veces, pero es difícil”, reconoce antes de añadir que el problema de la mortalidad infantil tenía raíces muy profundas que aún no son superadas. “Nos dimos cuenta de que el problema no eran los niños sino las mamás. La inmensa mayoría eran pequeños nacidos de niñas (menores de edad)”.

En este sentido, la empresaria señala que el embarazo entre niñas de 15 a 19 años en Colombia ha bajado, pero en las menores de 15 se ha triplicado. Por esta razón, llevó adelante un plan que llama de “360 grados” para ayudar a madres adolescentes. “Hoy (en Cartagena) somos el principal proveedor de mano de obra femenina”, concluye antes de expresar que la inversión en mujeres y niñas significaría mejorar en el desarrollo de las naciones.

 

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