Trombos y vacunas: por qué nos hemos centrado en AstraZeneca si también hay casos con Pfizer
Foto: SERGIO PEREZ| Reuters

Sociedad

Trombos y vacunas: por qué nos hemos centrado en AstraZeneca si también hay casos con Pfizer

Hablamos con el presidente de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH) y con el presidente de la Asociación Nacional de Enfermería y Vacunas (Anenvac) para tratar de aclarar las dudas sobre este tema

por María Hernández Solana

La vacuna de AstraZeneca está en el punto de mira después de que se detectaran casos de trombos en personas que habían recibido alguna de las dosis. No se ha comprobado que haya relación entre la vacuna y los casos de trombosis y, aunque la hubiera, la incidencia es menor de un caso entre un millón. Sin embargo, varios países paralizaron su uso durante unos días y la desconfianza de los ciudadanos en esta vacuna es palpable.

Aunque solo hayamos oído hablar de los casos de trombosis en relación a AstraZeneca, lo cierto es que también hay casos de trombosis en personas que recibieron la vacuna de Pfizer. Entonces, ¿por qué solo se ha armado este revuelo con la de AstraZeneca?

Hablamos con Joan Carles Reverter, hematólogo y presidente de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH), y con José Antonio Forcada Segarra, presidente de la Asociación Nacional de Enfermería y Vacunas (Anenvac) para tratar de aclarar las dudas sobre este tema.

Tipos diferentes de trombosis

El principal motivo por el que se ha puesto el foco en la vacuna de AstraZeneca y no en las demás, según explica Reverter, es que de los casos de trombosis que se han registrado, algunos son de un tipo «muy infrecuente»: «Hay 12 casos en la de AstraZeneca de trombosis muy infrecuentes que es lo que ha llamado la atención», señala Reverter, que hace referencia a casos de trombosis de los senos venosos cerebrales.

«Es verdad que 12 casos entre los 20 millones de vacunados de AstraZeneca es un caso por millón o menos incluso, pero claro, ha llamado la atención, y eso es lo que motivó que el evaluador, que la Agencia Europea del Medicamento tomase cartas en el asunto mirándolo». Estos casos representan «bastante menos del 1%», del total de casos de trombosis, relacionados o no con la vacuna, destaca Reverter.

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Foto: Dado Ruvic | The Objective

Por su parte, Forcada no tiene muy claro por qué los medios de comunicación se han centrado más en los casos de trombos en personas vacunadas con AstraZeneca si se han reportado casos similares con la de Pfizer. «¿Por qué se han centrado más en la de AstraZeneca? Pues porque digamos que ha habido una mayor concentración de casos en el tiempo o por alguna otra circunstancia, porque se han hecho más públicos estos casos», piensa. «Salió más a los medios y a la opinión pública la situación de estos casos de personas que habían recibido la vacuna de AstraZeneca y como hubo un país que decidió paralizar la vacunación con la vacuna de AstraZeneca, hubo una cascada de países en Europa que decidieron lo mismo. Habría que preguntar a ellos por qué han hecho esto y no lo han hecho con las otras vacunas», añade.

El número de casos

Otro factor a tener en cuenta es el número de casos de personas con trombosis que habían sido vacunadas contra el coronavirus en los días anteriores.

«La trombosis normal en la población general es frecuente, por lo tanto, que en un periodo de 15-20 días después de ponerse la vacuna por azar entre tantos millones algunas decenas hagan trombosis entra dentro de lo esperable, como algunos, no sé, tendrán un accidente de tráfico o tendrán otro tipo de cosas», apunta Reverter. Sin embargo, reconoce que «haber hecho el esfuerzo de mirarlo tiene todo el sentido del mundo» por lo extraño del tipo de trombosis detectado en algunas personas.

«Es preocupante cualquier caso y cualquier caso se tiene que investigar, pero si vemos la relación que existe entre los casos de las personas vacunadas y los mismos grupos de edad en personas que no recibieron la vacuna, no hay un aumento espectacular de incidencia en el grupo de vacunados, sino que más o menos es estable», dice por su parte el presidente de la Anenvac.

Un análisis exhaustivo

Ambos expertos defienden que el análisis que se está haciendo de todas las vacunas contra el coronavirus es exhaustivo y explican que es normal que no se detectaran casos de este tipo durante los ensayos clínicos.

«Cuando se hace la evaluación del fármaco se hace con unas cuantas decenas de miles. Claro, una cosa que aparece una entre un millón perfectamente puede no aparecer ningún caso de un ensayo clínico», explica Reverter, que considera que el hecho de que se hayan encontrado los casos después de suministrar las dosis demuestra «que el sistema está buscando proactivamente realmente las complicaciones, porque encontrar algo entre un millón no es fácil».

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Foto: Piroschka van de Wouw | Reuters

«Ten en cuenta que todo medicamento nuevo, y en este caso las vacunas son medicamentos nuevos, tiene un seguimiento igual por parte de farmacovigilancia de los distintos países en colaboración con el mismo laboratorio, es parte de la fase cuatro del control de una vacuna. Y una de las partes de la fase cuatro es el seguimiento de reacciones adversas, sí que se está haciendo un seguimiento exhaustivo de todos los cuadros que puedan aparecer, especialmente los cuadros más intensos o más graves», apoya Forcada.

«Todos los medicamentos tienen sus beneficios y sus efectos secundarios, pero lo que está muy claro es que se está haciendo una vigilancia muy estricta, porque detectar un caso entre un millón hace falta buscarlo», concluye Reverter.

Medicamentos y hábitos de vida

Uno de los comentarios más leídos en las redes sociales en los últimos días era una crítica al hecho de que se paralizara el uso de la vacuna por un número de casos de trombosis, sin siquiera relación comprobada, cuando hay medicamentos comunes, como los anticonceptivos orales, que sí que tienen un riesgo probado de trombosis y se comercializan a veces incluso sin advertencia.

Por eso, los expertos señalan que la trombosis se puede deber a muchos motivos y que, aunque hay que estudiar si tienen relación con la vacuna, hay que prestar atención también a muchos otros factores. «Este problema autoinmune podría o no podría tener una relación con las vacunas o podría o no podría tener una relación con otra medicación que al recibir la vacuna pueda haber una interferencia, son cosas que se tienen que estudiar», dice Forcada.

Señala también que «hay que caracterizar en qué grupos están apareciendo estos trombos, y sabemos que son principalmente mujeres jóvenes y de mediana edad», un grupo con mayor riesgo de trombosis habitualmente debido a procesos hormonales como el embarazo y el parto o el uso de la píldora anticonceptiva.

«Las trombosis en general pueden estar asociadas a muchas cosas: obesidad, tabaquismo, falta de ejercicio, sedentarismo, tratamientos hormonales, cáncer, etc.», añade Reverter. Y sin embargo, se pone el foco automáticamente en la vacuna. «Todas las vacunas tienen efectos adversos, unas en mayor medida y otras en menor medida, pero si una persona sufre un ataque al corazón, sufre un ictus, sufre una diabetes y resulta que 15 días antes le han puesto la vacuna pues entonces la culpa será de la vacuna», critica Forcada, que considera que «lo que no se puede hacer es paralizar una vacunación y darle mala fama a una vacuna cuando no lo tienes claro».

María Hernández Solana

De Murcia y madrileña de adopción. Escribo a menudo sobre derechos humanos e inmigración. También estudié Publicidad, pero lo mío es el periodismo. Y los viajes.