Sociedad

Uge Sangil (FELGTB): «Reivindicamos el derecho a ser, a sentir, a la no discriminación»

Con motivo del Día Internacional contra la LGTBIfobia, hablamos con la presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) sobre la situación del colectivo LGTBI en España, la ley trans y el auge de la ultraderecha

por María Hernández Solana

Uge Sangil es educadora social y ha trabajado en centros para personas con discapacidad física y mental, pero es conocida por su papel en el activismo por los derechos de las personas LGTBI. Empezó dando charlas en colegios y ha acabado como presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB), puesto al que llegó en 2018 tras haber ejercido como vocal de Educación.

Esta labor la hace como voluntaria y ocupa la mayor parte de su tiempo libre, algo que –asegura– «merece la pena». Hablamos con ella, con motivo del Día Internacional contra la LGTBIfobia, sobre la situación del colectivo LGTBI en España y la ley trans, entre otras cosas.

¿Por qué FELGTB está poniendo tanto el foco últimamente en las personas trans?

Esta es la tercera legislatura en la que estamos tratando sacar una legislación, leyes que protejan tanto al colectivo trans como al colectivo LGTBI. Podemos recordar perfectamente cómo el PSOE presentó una reforma a la Ley Trans, a la de 2007, que garantizaba, entre otras cosas, la autodeterminación de las personas trans, derechos también para las personas migrantes, derechos sanitarios. Esto estuvo a punto de aprobarse, pero cuando los informes estaban hechos, eran favorables, se rompió la legislatura.

Por otro lado, en ese periodo también se estaba negociando y estaba en la comisión de igualdad aprobado en el Congreso una ley de no discriminación hacia el colectivo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales, la cual también cayó en ese momento. Por tanto, en esta legislatura que estamos se han vuelto a iniciar todos estos procesos. En el acuerdo de gobierno habías tres leyes en este sentido, una la ley de igualdad de trato, la ley trans y la ley LGTBI, y esto es lo que estamos defendiendo. Es un derecho fundamental, un derecho individual que se regulen y se legislen nuestros derechos, el derecho a la autodeterminación. Tenemos ahora aquí un bloqueo porque el partido socialista, cuando hace dos años no tenía ningún inconveniente en regular la libre determinación de las personas trans, ahora sí que está poniendo obstáculos y en eso estamos.

La vulnerabilidad que existe se agrava porque estamos pasando un periodo, en general toda la sociedad, que realmente nos ha removido a todos, nuestras vulnerabilidades como sociedad se han acrecentado, se visibilizan más y esto al colectivo LGTBI y en especial al colectivo trans también le afecta. El bloqueo que tiene el Gobierno crea más ansiedad entre las personas trans, crea más vulnerabilidad, un discurso de odio latente.

Además, hay un sector de las personas trans que quiero nombrar, que son los menores, que ahora mismo están en situaciones realmente peligrosas, de acoso en el entorno escolar, menores que no quieren salir de casa, madres y padres que tienen que estar protegiendo a sus hijos, hijas e hijes continuamente para que no cometan barbaridades.

¿Cómo es la relación con el PSOE después de que haya paralizado el proceso de aprobación de esta ley?

Nosotras desde FELGTB, junto con Fundación Triángulo y Chrysallis, nos sentamos a dialogar, a negociar con el PSOE igual que nos hemos sentado con el Ministerio de Igualdad o con la vicepresidencia del Gobierno, que son quienes elevan la parte legislativa al Gobierno. La relación es la del diálogo, entendemos que desde el diálogo podemos llegar a acuerdos y conseguir los derechos con todas las garantías para todas las personas trans y también para el colectivo de personas lesbianas, gays y bisexuales. Nuestra relación es la de estar en el diálogo, en la comunicación y la de marcar también cuáles son nuestras líneas rojas e ir a máximos en lo que son nuestros derechos.

Una sociedad como la española, que ha sido pionera en los derechos como el matrimonio igualitario, ahora no puede retroceder en derechos, sobre todo cuando tenemos a la ultraderecha ahí agazapada fomentando los discursos de odio, intentando cercenar, dividir, prohibir derechos como puede ser la educación en la diversidad y todo lo que se refiere a nuestra sexualidad y en el género. Y el PSOE, evidentemente, yo entiendo y creo que en un momento dado tiene que plantarse y defender los derechos de la igualdad como los ha defendido siempre y evitar en lo máximo los conceptos ideológicos que se hayan metido por ahí para legislar en derechos, que al final estamos para hablar de derechos, no para hablar de teorías ni de ideologías.

Hablando de líneas rojas, parece que una de ellas, la autodeterminación, es la que está generando tanta polémica. ¿Por qué no cabe una ley trans en la que no se hable de autodeterminación?

Lo es todo. No puedo permitir ni voy a permitir que nadie venga a decir quién soy yo, es que la única persona que sabe algo tan íntimo como quién soy, soy yo misma. No queremos tutelajes, nadie te acredita si eres cisexual o no lo eres, si a mí me lo tienen que acreditar como trans, que se lo acrediten a toda la ciudadanía. No cabe una ley trans sin que yo pueda ir al registro civil y con mi mera voluntad decir quién soy, independientemente del cuerpo y de la genitalidad que tenga, es algo tan íntimo.

¿Por qué crees que hay gente a la que le preocupa tanto o le da miedo que puedas ir y decir que eres una mujer o un hombre sin más trámites?

Es un miedo que se ha fomentado desde ciertos sectores, no solo desde la ultraderecha sino también desde sectores transexclusivos. La sociedad no tiene que tener miedo, creo que la sociedad además en esto tenía claro su posicionamiento, pero los discursos evidentemente hacen tener más miedo. Pero miremos con objetividad las cosas, hay países, no solo en Europa, tenemos el ejemplo de Argentina, que tiene aprobada una ley desde el año 2009 donde la autodeterminación está garantizada y se hace un mero trámite en los registros civiles argentinos y no ha habido en estos años, desde 2009, ningún fraude de ley. Portugal, que lo tenemos al lado, lleva unos años con una ley donde la autodeterminación también está aprobada y tampoco se conocen fraudes. Y otros países europeos donde tampoco ha ocurrido nada. Y en 11 comunidades autónomas, porque ya no hablemos de lo internacional, se ha regulado la autodeterminación, salvo en el registro civil, hay protocolos en educación, hay protocolos sanitarios y no ha ocurrido nada. Tenemos una legislación desde el año 2007, la legislación de rectificación en el registro civil, y en España no ha ocurrido nada. Los miedos son infundados, son un fake, vienen derivados simplemente del odio y de la no empatía con otras personas.

Hablamos mucho de la Ley Trans pero el colectivo LGTBI entero tiene aún derechos por reivindicar. ¿En qué se pone el foco este 17 de mayo?

Reivindicamos el derecho a ser, a sentir, no me gusta decir la palabra amar, pero también el derecho a amar a otras personas, el derecho a la no discriminación. Seguimos teniendo un alto porcentaje, sobre todo en las mujeres lesbianas, bisexuales y trans, de paro y de discriminación laboral, o bien el acoso escolar al colectivo LGTBI sigue siendo mayoritario, los delitos de odio hacia el colectivo LGTBI también siguen siendo bastante altos, y además el hecho de este discurso de odio hacia el colectivo LGTBI, hacia el colectivo de mujeres, hacia el colectivo de migrantes, hace que las agresiones al colectivo sigan subiendo. Tenemos un problema con la denuncia, hay mucha gente que no denuncia. O simplemente el tema de la filiación de las mujeres que tienen hijos con otra mujer, es un derecho que nos falta por conseguir y que yo no pueda ir con mi mujer a registrar a mi hijo sin estar casada es una desigualdad que tengo con el resto de la sociedad. Situaciones como esas tan desiguales es lo que seguimos reivindicando el 17 de mayo.

A nivel institucional y gubernamental, ¿cuál es el primer paso para avanzar en todo esto?

El primer paso es legislar y poner los cimientos para tener una sociedad igualitaria, que respete, que sea empática con todas las realidades, que conozca la diversidad, que se reconozca en la diversidad, porque creo que todos, todas y todes somos diversos, que la diversidad no solo compete al colectivo LGTBI sino a toda la sociedad, no hay una persona igual en el mundo. Para eso hay que crear cimientos y los primeros cimientos son legislar, y una vez que se legislen los derechos que estamos pidiendo en una, dos, tres, 50.000 leyes, se ejecuten y podamos tener herramientas reales para llegar a la igualdad. Es igual que cuando el matrimonio igualitario, que al principio daba como vértigo, pero sí que vimos que al final la sociedad española aceptaba el matrimonio igualitario sin problema y ya es algo habitual, algo que ocurre como ocurre que se casen personas heterosexuales, y no ha pasado nada, esto dio un paso adelante en nuestra percepción de otras diversidades, un paso hacia el respeto, hacia la igualdad. Pero nos falta la herramienta y la herramienta es legislar, son las leyes.

Hay quien dice que los derechos conseguidos ya no van a desaparecer aunque tenga el poder la ultraderecha. Pero realmente, ¿hay derechos que están en peligro?

Solo hay que retrotraerse a la Segunda Guerra Mundial o a la Guerra Civil española y ver dónde estaban las personas diferentes, que no encajan en el molde. Solo tenemos que escuchar bien lo que dicen, cómo menosprecian a la mujer, cómo no quieren que se hable de diversidad, de sexualidad, de género en los coles, cómo tratan y hablan desde la mentira la desigualdad de las personas migrantes, cuando nosotros hemos sido los primeros que han ido a Alemania, a Cuba, a Venezuela, a cualquier país a buscar una vida mejor. Solo hay que escuchar, tener los ojos abiertos y saber lo que piden.

Además, ya lo han dicho, que cualquier ley que sea sobre la igualdad, que hable de derechos fundamentales, de derechos humanos, la van a llevar al Constitucional. No debemos olvidar que si en algún momento llegan al poder intentarán derogar la reforma del Código Civil, la del matrimonio igualitario, lo intentarán hacer, porque tendrán el poder para derogar leyes, así que seamos conscientes de lo que nos jugamos. Pero es que no se lo juega solo el colectivo LGTBI, nos lo jugamos todas las personas que vivimos en desigualdad dentro de esta sociedad, nos lo jugamos las mujeres también.

¿Habéis notado un aumento de los delitos de odio o incluso de la sensación de amenaza desde que este discurso empezó a ocupar espacios?

En 2019 tenemos constancia de 756 delitos de odio en el territorio español. De esos, un 55% no fueron denunciados ni puestos en conocimiento de ninguna institución. Solo un 15% de estos casos se denunció a la Policía, mientras que los hechos se pusieron en conocimiento de la Fiscalía solo en 23 ocasiones. Yo creo que el miedo a llegar a la institución policial es lo que notamos, la no confianza en las instituciones es uno de los motivos por los que no vas a denunciar.

No os sentís protegidos.

Exacto. O sea, el colectivo LGTBI no se ve representado ni protegido por las instituciones, en este caso por la Policía, y yo creo que hay que hacer un estudio, una valoración, del porqué no acudimos. Estamos trabajando con Interior para ver dónde puede estar el problema, para ver también desde las denuncias que se han hecho hasta dónde llegan y cuántas se archivan. Porque eso es otro tema, que muchas veces dices «para qué voy a denunciar, si al final esto se va a archivar». De todos estos casos, 273 fueron casos de acoso o intimidación, o agresiones verbales, 141, ¿cómo denuncio esto? Entonces no haces ese tipo de denuncia porque se va a archivar y nunca llega a nada. Yo creo que hay una parte de desconfianza de la institución y otra porque sabes que realmente no hay una institución que te proteja sobre esto.

El activismo ocupa una gran parte de tu tiempo libre, de tu vida diaria. ¿Merece la pena?

El activismo a nivel personal merece la pena. Yo no soy una profesional de esto, yo tengo un trabajo que es el que me da de comer y el que me hace vivir, y todo mi tiempo libre, mis vacaciones, mis días laborales libres, lo dedico a esto. No soy una profesional, no cobro por esto y es un compromiso personal y de voluntario, es voluntariado realmente puro y duro. Sí satisface. En lo personal es como que reactiva la vida hacer algo por los demás. Yo siempre cuento, me ha pasado en dos ocasiones con dos personas, jóvenes además, que yo doy muchas charlas en coles, y me han venido a decir «me has salvado la vida». Por esas dos personas merece la pena.

María Hernández Solana

De Murcia y madrileña de adopción. Escribo a menudo sobre derechos humanos e inmigración. También estudié Publicidad, pero lo mío es el periodismo. Y los viajes.