Los últimos reductos de la magia (I)

Sociedad

Los últimos reductos de la magia (I)

por Álvaro R. de la Rubia

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Existen lugares donde la palabra de un brujo inspira temor y los sueños pueden cambiar el curso de los acontecimientos, donde no se cuestiona el papel de los espíritus en el devenir de las personas y el hombre se sabe pequeño ante fuerzas que escapan a su comprensión. En nuestras sociedades descreídas el pensamiento mágico de otros pueblos es objeto de deseo, una curiosidad exótica que la industria turística empaqueta y vende. Pero ¿qué hay de auténtico en todo esto?

Iniciamos una serie de entrevistas para conocer más de cerca la realidad de lugares -ya no tan remotos- donde en nuestro imaginario sigue habitando la magia. Y lo hacemos de la mano de personas que se han atrevido a acercarse a esos lugares no para confirmar sus expectativas previas sino para conocer y tratar de comprender esas otras sociedades.

Chamanes de la Amazonia, ayahuasca y el buen salvaje

Existen pocos colectivos humanos sobre los que pesen estereotipos tan fuertes y extendidos como los que recaen sobre los habitantes de la Amazonia. El mito del buen salvaje (promovido por Rousseau durante la Ilustración) y una visión New Age que tiende a edulcorar y simplificar realidades complejas han distorsionado la imagen de estas poblaciones y en especial la imagen del curanderismo ayahuasquero y el sistema médico amazónico.

En primer lugar tratamos de poner en perspectiva lo que la apertura al turismo ha supuesto para la región. Y para ello nos reunimos con Alfonso Domingo, autor de La serpiente líquida, película documental y libro en los que relata sus experiencias a través de la cuenca de la mayor reserva de agua dulce del mundo. Periodista y escritor especializado en estudios latinoamericanos, lleva décadas acudiendo periódicamente a la Amazonia para documentar las distintas formas de vida y culturas de la zona. A lo largo de los años ha sido testigo de cómo el «turismo mágico» ha transformado a las sociedades amazónicas y de cómo «ha entrado la ley de la oferta y la demanda en la selva». Y es que el sistema médico tradicional de la Amazonia, coincidiendo con la explosión del turismo de masas a nivel global, se ha tenido que adaptar para atender las necesidades de los visitantes, de los buscadores de experiencias y de los enfermos extranjeros que llegan buscando un remedio.

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Imagen vía Punto de vista Editores.

¿Cuándo comienza tu relación con la Amazonia tradicional y qué ha cambiado desde entonces?

Tuve mi primera experiencia con los chamanes en el 86. Fue con los yanomamis. Desde entonces las cosas han cambiado mucho. Antes los chamanes no se publicitaban y no había un precio estipulado para las tomas de ayahuasca. Con la llegada del nuevo milenio el auge de este tipo de turismo se hizo patente. Cuando aumentó el interés por la sabiduría tradicional de los chamanes muchos, como es lógico, trataron de hacer dinero con ello. En Iquitos, capital de la Amazonia peruana, ahora es común ver agencias que ofrecen experiencias con ayahuasca.

¿Por qué ha triunfado la ayahuasca siendo solo una de las muchas «plantas de poder»?

La característica que quizás ha hecho más famosa a la ayahuasca es que tiene la capacidad de producir visiones semejantes a las del LSD y por eso se la relacionó con la psicodelia y adquirió tanta fama en nuestro imaginario. Pero desde el punto de vista de la sanación hay otras más importantes.

Naturaleza salvaje, ayahuasca, culturas exóticas… ¿por qué tantos turistas buscan la experiencia trascendental en lugares tan remotos?

La civilización distorsiona y la gran ciudad no favorece la concentración. Este fenómeno de búsqueda es normal, forma parte de la condición humana la búsqueda de trascendencia y tratar de comprender el mundo a distintos niveles. Pero por otro lado se está extendiendo una especie de turismo mágico que vende la idea de que te tomas una sustancia y todo cambia cuando lo cierto es que la ayahuasca no da la felicidad ni ninguna ventaja para la vida. Lo único que te proporciona son pistas sobre ti mismo que solo serán útiles en la medida en que las incorpores e integres.

¿La selva, tal y como está grabado en nuestro imaginario, hace aflorar el pensamiento mágico?

En la selva se viven momentos de belleza sublime y también de mucha incomodidad. La selva es mágica porque uno quiere sea mágica. Pero lo mágico está dentro de uno mismo y en lo que uno va creando alrededor.

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Alfonso Domingo en un ritual con los Yanomamis. | Foto cedida por el entrevistado.

El chamán como equilibrador social

El cambio, como cuenta Alfonso Domingo, es inevitable, comprensible y por otro lado comparable al que experimenta cualquier lugar del mundo en el que el turismo juegue un papel importante. Pero, ¿qué papel juegan la ayahuasca y los chamanes en el engranaje social de la Amazonia? Charlamos por videoconferencia con un periodista español estudioso de las comunidades de la zona. Carlos Suárez reside desde 2007 en Leticia (Colombia), una población a orillas del Amazonas ubicada en la frontera con Brasil y Perú sin comunicaciones por carretera. Desde allí documenta el fenómeno de la ayahuasca y las problemáticas de la región a través de libros multimedia que combinan investigación etnográfica y literatura a través de imágenes, videos, sonidos y textos.

¿Qué suelen buscar los occidentales que acuden a un chamán amazónico y hasta qué punto se corresponde con lo que pueden encontrar?

Los occidentales suelen venir buscando una figura que es a la vez un filósofo, un médico y un cura. Y que además es bueno. Esperan encontrar un santo y que tomando ayahuasca tendrán una revelación. Puede que tengan una revelación o puede que no, pero el chamán no es un santo y cuando uno se acerca así a un chamán corre el riesgo de exponerse a un abuso. 

Hay que tener en cuenta que el chamán en su sociedad está muy controlado y se le cede el espacio estrictamente necesario para que trabaje. Sobre él siempre puede caer la sospecha de brujería. Hay temor y respeto por parte de los locales porque consideran que el de los chamanes es mundo peligroso.

¿Qué diferencia hay entre la manera en la que los locales consumen ayahuasca y la manera en la que lo hace un extranjero?

La principal diferencia es el papel que juega la ayahuasca en el sistema. En los modernos centros turísticos todo gira en torno a la ayahuasca. La gente acude para tomar ayahuasca, no para sentarse por la noche en una ceremonia a escuchar cantar al chamán.

Sin embargo, localmente la ayahuasca facilita el contacto del curandero con el mundo de los espíritus para averiguar qué enfermedad tiene el paciente y recibir el tratamiento. Los enfermos raramente la toman. Las medicinas son los cantos del chamán, la dieta, las plantas apropiadas para sanar su enfermedad… El centro del sistema no es la ayahuasca sino la capacidad del chamán para modular las energías espirituales en favor o en perjuicio de una persona.

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Carlos Suárez en San Francisco de Yarinacocha, Perú. | Foto cedida por el entrevistado.

¿Un sistema que también puede usarse para el mal?

Yo nunca he conocido a alguien que se presente como brujo pero sí chamanes que son acusados de serlo por rivales o por alguna parte de la población. Hay un juego social complejo que tiene que ver con la idea de mantener una sociedad igualitaria.

¿De qué manera puede contribuir el chamán o curandero al mantenimiento de una sociedad igualitaria?

El curandero suele atribuir las enfermedades graves de sus pacientes a las malas artes de un brujo. Alguien le ha pagado para que le envíe un virote (un dardo mágico que se clava en la persona provocándole el daño). El curandero debe sacar ese virote y devolverlo al agresor. Pero la cuestión es que ese mal le ha sido enviado porque su éxito ha despertado la envidia de un vecino. Esto desalienta la acumulación y contribuye a que no crezca el deseo de tener más que otros.

Por otro lado, también es muy común que el chamán atribuya la enfermedad del paciente a que este ha abusado del bosque. Trabajar en la madera, cazar o pescar más de la cuenta o en lugares especiales… todo eso puede ser también motivo de enfermedad. Lo bello de la cuestión es que esas dos cuestiones en los sistemas médicos permiten una sociedad igualitaria y sin sobreexplotación de los recursos. La idea subyacente es que sobreexplotar los recursos va en contra de tu salud y que la acumulación excesiva no es deseable. El bosque es fecundo y te lo da todo si no abusas de él. De alguna manera, cuando el chamán trata de sanar a un paciente lo que hace es sanar al mundo.

¿El pensamiento mágico está vivo entonces en la Amazonia?

La expresión «pensamiento mágico» me parece engañosa. Llamamos pensamiento mágico desde nuestra visión occidental a aquello que no es empírico. Pero aquí el mundo de los espíritus es tan real y cotidiano como en otro lugar puede serlo un protón o un agujero negro. No es una fábula, forma parte de la vida cotidiana y de la manera en la que interpretan el mundo.

Son extraordinarios conocedores de las plantas medicinales pero también tienen un juego de fe que pone en marcha todo un sistema simbólico importante para la curación. Del mismo modo que en Occidente se cree en otras cosas. Por ejemplo en los hospitales y en los médicos. También ahí la fe juega un papel aunque nadie lo manifieste así. Está demostrado que el efecto placebo es real, que la fe en un medicamento puede generar por sí misma bienestar.

¿Tu trabajo como periodista no genera cierto recelo entre la población por desmitificar un reclamo tan atractivo y lucrativo?

Es posible, pero lo cierto es que no podemos juzgar ni entender estas sociedades al pie de la letra. Todos esos estereotipos nos impiden ver la extraordinaria maquinaria social que esta gente desarrolló, haciendo énfasis en dos cuestiones: la igualdad social y el equilibrio en su relación con la naturaleza. Y teniendo en cuenta que los dos grandes dramas de la sociedad occidental contemporánea son la desigualdad y la sobreexplotación de los recursos, tenemos mucho que aprender de estas sociedades.

Álvaro R. de la Rubia

Periodista freelance especializado en arte, cultura y espiritualidad con más de 5 años de experiencia trabajando para medios nacionales e internacionales.