'Yalda': Machismo, diferencia de clase y pena de muerte en un directo televisivo

Cultura

'Yalda': Machismo, diferencia de clase y pena de muerte en un directo televisivo

El director Massoud Bakhshi estrena la coproducción franco-iraní 'Yalda, la noche del perdón', Premio del Jurado en Sundance

por Begoña Donat

Se pone el sol en Teherán la noche más larga del año. El solsticio de invierno coincide con una fiesta tradicional zoroástrica llamada Shab-e Yalda, donde las familias se reúnen, leen poemas persas y comen fruta fresca, principalmente, sandía y granada. Millones de espectadores atienden expectantes un reality en el que se decide en directo el indulto a una mujer condenada a muerte. Su vida está en manos de la hija de su difunto marido, que ha de decidir si la perdona, clemencia que la absolvería de la horca según las leyes religiosas del país. 

La fiscalía declara que estaría feliz de conmutar esta sentencia por una pena de tres a seis años de prisión. Si el acto de contrición convence a la audiencia, el patrocinador del espacio se hará cargo del pago del dinero de sangre, una suerte de indemnización por daños y perjuicios a la familia de la víctima. 

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Imagen de ‘Yalda’ | Foto: Somaye Jafari vía JBA Production.

Se abren los teléfonos para que los espectadores voten. Entre el llanto rabioso de la joven condenada y los reproches de la que fue su hijastra, se intercalan números musicales y entrevistas a famosos. La vida o el ahorcamiento de la protagonista se conocerá después de la publicidad.

El segundo largo de ficción del director iraní Massoud Bakhshi, Yalda, la noche del perdón, parece llevar al paroxismo la dinámica de explotación de las miserias humanas en televisión, pero no es así. En su país existe un programa llamado Honeymoon, donde ciudadanos anónimos limpian sus trapos sucios en público, que al realizador le ha servido de inspiración para esta propuesta que arranca como una película de juicios para convertirse en un sentido melodrama.

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Imagen de ‘Yalda’ | Foto: Somaye Jafari vía JBA Production.

«La puesta en escena no permite distinguir si estás viendo mi película o el programa de televisión. La decisión responde a una decisión consciente, para que la audiencia se ponga en el lugar del telespectador de este espacio que lleva 12 años en antena trivializando los traumas como si se tratara de un concurso. Este reality se ha construido en nombre del perdón, pero la televisión es una gran factoría del fingimiento y me resulta obsceno que se manipule en directo un dilema moral así», compartía Bakshi en la Berlinale 2020.

El director ha llamado a su programa de ficción La alegría del perdón y aunque ha dramatizado los contenidos habituales del original al plantear el indulto a una homicida, sus diferentes entregas esta docena de años han explotado en idéntico grado la humanidad de sus protagonistas.

Casados por un tiempo estipulado

La crítica al ensañamiento en la tragedia personal en pro de los índices de audiencia le sirve al director como telón de fondo para señalar un sistema patriarcal y conservador. La protagonista de Yalda es la hija del chófer de un publicista adinerado de 65 años. Aprovechándose de la vulnerabilidad económica y de la familiaridad en el trato, el hombre presiona a la joven para contraer matrimonio. Pero no se trata de una boda cualquiera, en Irán existe una figura legal que contempla las nupcias temporales o sigheh.

«Es un enlace basado en un contrato que puede ser de un día o de varios meses. Se trata de una figura rara, pero que ampara la ley islámica. Se necesita el visto bueno de la primera mujer y el final del vínculo matrimonial se decide entre las dos familias. Caso de concebir hijos, no son reconocidos como legales y las esposas no tienen derecho a recibir herencia. A medida que las mujeres están más formadas y demandan igualdad de derechos ha ido cayendo en desuso», explica Massoud Bakhshi, que con esta película se alzó con el Premio del Jurado a la Mejor Película en Sundance y el del mejor guión en el BCN Film Fest.

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Imagen de ‘Yalda’ | Foto: Somaye Jafari vía JBA Production.

El largometraje también subraya la naturaleza sexista de las leyes de herencia, que favorecen a los varones, y de las de homicidio, que difieren entre marido y mujer. «Si la muerta es ella, el pago de la indemnización es la mitad de la que se paga por un hombre», detallada el cineasta. 

En último término, el director iraní, con una trayectoria contrastada como documentalista, aspira a inferir una reflexión que sea extrapolable a cualquier rincón del globo. Bajo su parecer, si en nuestros días se ha esfumado la moral, hemos de construir una nueva, en la ponerse en la piel del otro. Cita la diferencia que supone tener un pasaporte danés, «con el que puedes viajar a más de un centenar de países sin necesidad de una visa», de tenerlo afgano, «con el que sólo accedes a dos o tres lugares del mundo». También da como ejemplo la mortalidad en Irak, donde, desde hace 17 años, mueren 30 civiles al día. «A nadie le importa. Ni siquiera aunque salga al final de las noticias. Se ha encajado como algo normal, pero eso no es normalidad».

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Imagen de ‘Yalda’ | Foto: Somaye Jafari vía JBA Production.

Alcanzar esa verdadera normalidad, pasa, en su opinión, por la empatía: «Quiero instar a revisar el respeto, la moralidad y la dignidad en nuestras respectivas sociedades, porque de lo contrario, este mundo va a colapsar. Espero que la gente se salga del relato local y acceda a aspectos universales. El perdón no es algo propio tan sólo del Islam o del cristianismo, sino que ha de estar en el núcleo de la humanidad que necesitamos compartir». 

El primer paso en esa dirección pasa por eliminar el sensacionalismo en la escaleta televisiva.

Begoña Donat

Periodista freelance y especialista en la comunicación integral de organizaciones culturales.