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El refugio de Jon Kortajarena está en la mejor zona de Lanzarote y es un hotel-boutique: sigue la filosofía de César Manrique y tiene mucha luz

El modelo posee varias propiedades; desde Madrid hasta pasando por sus raíces en la ciudad de Bilbao

El refugio de Jon Kortajarena está en la mejor zona de Lanzarote y es un hotel-boutique: sigue la filosofía de César Manrique y tiene mucha luz

Jon Kortajarena, en una imagen de archivo. | Gtres

Jon Kortajarena está en uno de los mejores momentos de su vida. El modelo y actor fue padre, hace unos meses, de forma muy discreta. Es más, supimos de la buena nueva porque varias personas le mandaron distintas imágenes a la periodista Marta Riesco donde se podía ver al vasco cuidando de un carrito de bebé por las calles de Bilbao. En ese momento, tanto él como su entorno confirmaron que no iban a dar detalles sobre esta noticia, pero que las imágenes hablaban por sí solas. Y es que, desde hace mucho tiempo, Jon ha querido ser especialmente discreto con lo que tiene que ver con su lado más personal. Esto le ha ayudado pasar parte de su tiempo libre en la isla de Lanzarote, donde, hace mucho tiempo, se compró una bonita casa frente al mar.

La casa de Jon Kortajarena en Lanzarote, bautizada como «Casa Sua» —sua significa «fuego» en euskera—, es una de las propiedades de famosos más espectaculares y alabadas de España. No destaca por una opulencia estridente, sino por todo lo contrario: es un templo del diseño concebido para la desconexión absoluta, la meditación y el respeto por el paisaje volcánico. Esta residencia está al norte de la isla, en un tranquilo pueblo pesquero a la falda del impresionante Risco de Famara y frente a su mítica playa surfera.

Así es Casa Sua, la residencia de vacaciones de Jon Kortajarena

Jon Kortajarena posee una bonita casa en Lanzarote. | Gtres

Es más, ahí hemos podido ver, infinidad de veces, a Ana Duato y sus hijos, ya que la actriz de Cuéntame cuenta con una casa en esta misma localidad. El supermodelo y actor bilbaíno vivió en Lanzarote durante algunos años de su infancia y se quedó enamorado de la isla. En 2014, decidió comprar un terreno por unos 350.000 euros en Famara con un objetivo: construir un refugio donde escapar de la locura de pasarelas de Nueva York o Londres. Para levantar la casa contó con el arquitecto José María Pérez Sánchez y su íntima amiga, la interiorista Morena Bucher. El diseño se hizo siguiendo a rajatabla la filosofía del genial César Manrique: la arquitectura no debe invadir el paisaje, sino fundirse con la naturaleza de la isla.

Casa Sua es una reinterpretación moderna y minimalista de una casa rústica canaria de los años 70. Cuenta con unos 220 metros cuadrados donde los techos altos y la ausencia de tabiques hacen que la luz natural inunde cada rincón. El salón y la cocina tienen unos ventanales gigantescos que enmarcan la imponente silueta del Risco de Famara y el Océano Atlántico, dando la sensación de estar viviendo al aire libre. La casa se diseñó a conciencia para «apreciar el momento». En sus inicios, Kortajarena decidió que no hubiese televisiones ni lujos innecesarios para forzar a los invitados a conversar, leer o mirar al horizonte.

Un hotel-boutique con el mejor atardecer de la isla

Los muebles combinan maderas macizas con texturas orgánicas, y las paredes lucen tonos blancos y neutros que encajan a la perfección con la piedra volcánica del exterior. El jardín es de corte salvaje, mimetizado con el ecosistema de la isla. Destaca una preciosa piscina integrada rodeada de tumbonas y zonas de barbacoa. Sin embargo, uno de los rincones favoritos de Jon y de sus invitados es la zona de baños: cuenta con duchas e inodoros completamente al aire libre, rodeados de muros de piedra, para poder ducharse bajo el cielo estrellado de Lanzarote tras un día de playa.

Kortajarena ha sabido diversificar su patrimonio convirtiendo Casa Sua en un hotel boutique de altísimo nivel. Cuando él no la usa, la propiedad se divide en una casa principal y varios estudios independientes que se alquilan a través de su propia web. Alquilar la villa al completo para disfrutar de sus estancias ronda los 1.000 o 1.600 euros la noche —dependiendo de la temporada—, mientras que los estudios independientes se pueden reservar desde unos 250 euros. Por sus estancias han pasado amigos íntimos del modelo y estrellas de la talla de Aitana, Rosalía, Mario Casas o Blanca Suárez, que buscan la misma privacidad y magnetismo que cautivaron a Jon.

La zona donde se encuentra la casa de Jon Kortajarena es La Caleta de Famara, un lugar que no se parece a ningún otro destino turístico de Canarias. Ubicado en la costa noroeste de Lanzarote, es un rincón de tintes casi místicos que ha conseguido mantenerse a salvo del turismo de masas y de los grandes complejos hoteleros gracias a su fisonomía salvaje y a la protección medioambiental. Caleta de Famara es un pequeño pueblo pesquero que parece anclado en el tiempo. Su estampa es inconfundible. Muchas de las callejuelas secundarias del pueblo siguen siendo de arena rubia. La gente camina descalza directamente desde su casa a la playa, y el viento de los alisios mueve constantemente la arena entre las fachadas.

Famara, un oasis que atrae a los famosos

Las casas son bajas, encaladas en un blanco impoluto y, siguiendo la norma estética de la isla, con las puertas y ventanas pintadas exclusivamente de azul marino o verde. El Risco de Famara es el verdadero guardián de la zona. Se trata de un monumental acantilado de piedra volcánica que se extiende a lo largo de varios kilómetros y alcanza su punto más alto en las Peñas del Chache —más de 600 metros de altitud—. La majestuosidad del Risco impresiona porque cae de forma casi vertical sobre el océano. Dependiendo de la hora del día, el sol tiñe la piedra de tonos rojizos, anaranjados o violetas, creando un paisaje imponente que domina absolutamente las vistas de la casa del modelo.

Con más de 5 kilómetros de extensión de arena dorada, es una de las playas más espectaculares de España, aunque no está pensada para el típico turismo de tumbarse bajo la sombrilla. Debido a sus vientos constantes y la fuerza del Atlántico, es el epicentro del surf, el kitesurf y el bodyboard en Canarias. El paisaje cotidiano de la playa está lleno de neoprenos, cometas y escuelas de surf. Cuando la marea baja, la fina capa de agua que queda sobre la arena mojada refleja el Risco y el cielo como si fuera un espejo gigante. Caminar por la orilla en ese momento, sintiendo la brisa, es una experiencia que muchos describen como espiritual. Famara es famosa por tener una de las puestas de sol más bellas del mundo. El cielo se tiñe de fuego —haciendo honor al nombre de la casa de Jon, Casa Sua— mientras el sol se esconde tras las islas del Archipiélago Chinijo.

Desde la costa de Famara, si miras hacia el horizonte, la vista choca directamente con la silueta de La Graciosa —la octava isla canaria— y los islotes deshabitados de Montaña Clara y Alegranza. Esta cercanía visual acentúa esa maravillosa sensación de estar en el fin del mundo, aislado de la civilización y en comunión absoluta con la naturaleza más pura de Lanzarote. Sobre su patrimonio, Kortajarena no invierte en propiedades convencionales, sino en inmuebles con un alto valor arquitectónico, estético o estratégico.

Las otras propiedades del modelo

Posee una vivienda en una de las zonas más exclusivas del centro de Madrid. Se trata de un piso de techos altos y estética de palacete que él mismo decoró con una mezcla de arte contemporáneo, muebles vintage y recuerdos de sus viajes. Esta propiedad le sirve de campamento base para sus proyectos como actor en España. Fiel a sus raíces, mantiene vínculos inmobiliarios en el norte de España y, durante los años dorados de su carrera como modelo internacional, invirtió en activos residenciales fuera de nuestras fronteras para asegurar su capital. A diferencia de los modelos convencionales, el estatus de Top Model mundial —llegando a estar en el Top 10 de los hombres más cotizados del mundo según la revista Forbes— le ha permitido facturar sumas astronómicas.

En los últimos años, Jon ha hecho una transición muy seria y exitosa hacia la interpretación, lo que ha añadido una nueva vía de ingresos estables a su patrimonio. Ha encadenado proyectos en plataformas globales —como las series Alta Mar en Netflix o El Inmortal en Movistar+— y películas en el cine, donde los cachés de los actores principales de su perfil están muy cotizados. A pesar de la inmensa fortuna que los analistas le calculan —estimada en varios millones de euros—, Kortajarena mantiene una filosofía de vida bastante alejada del derroche sin sentido. Es un férreo defensor del ecologismo y colabora de forma activa con Greenpeace y la fundación de Al Gore contra el cambio climático. Su patrimonio, por tanto, está muy enfocado en inversiones sostenibles, arte y en asegurar un entorno natural y protegido para su reciente paternidad.

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