La emergencia de salud en Nueva Delhi por la contaminación obliga a restringir el tráfico

Energía y medioambiente

La emergencia de salud en Nueva Delhi por la contaminación obliga a restringir el tráfico
Foto: Manish Swarup

La emergencia de salud pública declarada el viernes por la contaminación en Nueva Delhi ha obligado a imponer restricciones a la circulación de los vehículos en la ciudad con el objetivo de reducir los niveles de emisiones tóxicas que han envuelto a la capital de India en una gran neblina.

Con esta norma, solo está permitida la circulación de coches cuyas matrículas finalicen en número par en los días pare del mes, e impar en los días impares, con algunas excepciones. Por ejemplo, las mujeres que viajen solas o en compañía de otras mujeres podrán hacerlo independientemente del número de matrícula, así como los padres que vayan a dejar o recoger a sus hijos al colegio.

Como cada invierno en los últimos años, los niveles de contaminación se han disparado en los últimos días por varios motivos y la capital india amanece cada día bajo una niebla tóxica. La llegada del frío, el uso indiscriminado de petardos en la noche de Diwali -el festival del año nuevo hindú que se celebró el pasado 27 de octubre- y la quema de rastrojos en los estados al norte de Nueva Delhi contribuyen a hacer el aire de la capital irrespirable.

Además de las restricciónes de tráfico, las autoridades locales han ordenado el cierre temporal de las escuelas y la paralización de todas las actividades de construcción en el área metropolitana de Nueva Delhi.

Los datos de la Oficina Central de Control de la Contaminación (CPCB, por sus siglas en inglés) muestran que en el centro de la ciudad la concentración de partículas PM 2,5, las más peligrosas para el ser humano, era de 672 por metro cúbico de aire a las 7:00 hora local, mientras que la concentración de partículas PM 10 era de 735.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que las concentraciones superiores a 100 partículas PM 10 son peligrosas para los grupos de riesgo y por encima de 300 considera el aire como tóxico para el ser humano. La exposición a esas toxinas aumenta el riesgo de infecciones agudas en las vías respiratorias, así como de cardiopatías, neumopatía crónica y cáncer de pulmón, según el organismo.