La exclusión social en España alcanza niveles superiores a los del comienzo de la crisis

Economía y capital

La exclusión social en España alcanza niveles superiores a los del comienzo de la crisis
Foto: ALVARO BARRIENTOS

Una década después del comienzo de la crisis económica, España ha recuperado los niveles previos a la crisis en cuanto a la integración plena, pero no los de exclusión social, que ha crecido y es superior a la del año 2007.

La población en situación de exclusión social ha pasado del 16,4% en el año 2007 al 18,4% en 2018, un aumento del 12%, un incremento que llega al 39,7% en el caso de la población en situación de exclusión severa, que afecta al 8,8% de la población, según el VIII Informe FOESSA sobre exclusión y desarrollo social en España, presentado este miércoles por Cáritas.

Un incremento de 1,2 millones de personas más en el espacio de la exclusión. Esta es la factura en términos de exclusión social que nuestra sociedad ha pagado tras la crisis económica”, denuncia Cáritas.

En total, en España hay 8,5 millones de personas en situación de exclusión social, el 18,4% de la población del país, de los cuales 4,1 millones se encuentran en una situación de exclusión social severa. “Sobre ellas se ceba la desigualdad y la precariedad: vivienda insegura e inadecuada, desempleo, precariedad laboral extrema y su invisibilidad para los partidos políticos”, ha explicado Guillermo Fernández, miembro de Cáritas y Foessa.

La exclusión social no afecta solo a personas desempleadas, sino que el 14% de las personas que trabajan se encuentran en esta situación, explica Cáritas, que denuncia que uno de cada tres contratos temporales dura menos de siete días.

“Hablamos de exclusión social y con ello nos referimos a cuando las personas se alejan del centro de la sociedad, se van separando, son separadas, se quedan al margen o directamente son expulsadas del espacio central de la sociedad”, ha dicho Raúl Flores, coordinador de estudios de Cáritas, durante la presentación del informe.

El documento señala que la exclusión social “tiene un carácter contra cíclico”, es decir, “aumenta rápidamente en las situaciones de crisis pero desciende más lentamente cuando se producen los procesos de recuperación”.