La mexicana Andrea Meza gana un Miss Universo con un toque político y feminista

Por: EFE

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La mexicana Andrea Meza gana un Miss Universo con un toque político y feminista
Foto: Missuniverse.org| EFE

La mexicana Andrea Meza ha sido coronada este domingo como Miss Universo en una gala celebrada en un hotel de lujo a las afueras de Miami que se ha convertido en una «fiesta latina», pues la primera y la segunda finalistas han sido Miss Brasil, Julia Gama, y Miss Perú, Janick Maceta.

Lo más descatado: Meza, una ingeniera de software de 26 años, lleva así la tercera corona de Miss Universo a México, después de Lupita Jones, quien ganó en 1991, y Ximena Navarrete, que logró el título en 2010. Miss México, procedente del estado norteño de Chihuahua, se había destacado desde los primeros días de la competencia, que tuvo lugar en el Seminole Hard Rock Hotel y Casino, situado en la ciudad de Hollywood. 

Preguntada por la gestión del coronavirus por parte del Gobierno de su país, Meza ha dicho que «habría cerrado el país mucho antes de lo que se hizo, y ahora estaría cuidando mejor a los ciudadanos, porque hemos perdido mucha gente y no podemos perder a más», en una respuesta que ha convencido a las juezas y le ha dado ventaja sobre sus compañeras.

La reina saliente ha marcado con sus palabras el gran cambio de tono del concurso, que por segunda vez ha tenido un jurado de solo mujeres. En su discurso, ha reconocido que la pandemia de la COVID-19 había sido tanto un obstáculo como una fuente de inspiración y ha querido dar un mensaje de empoderamiento de las mujeres: «Dejemos de considerar la ambición una mala palabra. Las mujeres cada vez queremos más y soñamos en grande», ha dicho la sudafricana Zozibini Tunzi, que apenas tuvo dos meses para disfrutar de la corona debido a la pandemia.

Por otra parte , Miss Bolivia, Lenka Nemer, ha recibido el primer Premio Impacto por su organización Huertos urbanos, en la que enseña a habitantes de comunidades pobres a cosechar sus propios alimentos.

El premio al mejor traje típico ha quedado en manos de Miss Myanmar, Thuzar Wint Lwin, quien ha logrado convertir la catástrofe de que su atuendo no llegara a tiempo en una oportunidad. La candidata ha salido con la ropa típica de su país y un cartel que decía «Recen por Myanmar», con el que ha completado sus públicas denuncias sobre «los abusos» de la junta militar que tomó el poder en su país el 1 de febrero de este año a través de un golpe de Estado.

Otros temas importantes como la lucha contra la violencia de género, la igualdad de género y el liderazgo femenino también han sido discutidos por las cinco finalistas. «Yo soy la heroína de mi propia historia, pues superé una situación de abuso y las mujeres que sufren maltrato sepan que son poderosas y no están solas», ha dicho Miss Perú.