Al menos 11 muertos en las protestas contra la violencia policial en Bogotá, que desatan el caos

Política y conflictos

Al menos 11 muertos en las protestas contra la violencia policial en Bogotá, que desatan el caos
Foto: Fernando Vergara| AP

Al menos 11 personas han muerto, en su mayoría jóvenes que fueron disparados, y cientos más están heridas tras las protestas contra la violencia policial en Colombia, desatadas por la muerte de un hombre de 46 años en Bogotá y que han generado disturbios en diferentes ciudades del país. Las protestas dejan además 209 civiles y 194 uniformados heridos, junto con decenas de puestos de policía destruidos y daños en vehículos de servicio público.

En contexto: las protestas comenzaron frente al Comando de Acción Inmediata (CAI) de la Policía del barrio Villa Luz, en el oeste de Bogotá, en el que trabajaban los dos uniformados que en la madrugada del miércoles sometieron con brutalidad y el uso prolongado de una pistola eléctrica Táser a Javier Ordóñez, abogado de 46 años y padre de dos hijos pequeños, que falleció poco después en una clínica.

Solamente en Bogotá, la caótica noche del miércoles, en la que hubo incendios de instalaciones policiales y autobuses en varios puntos de la ciudad, hubo 379 heridos, de los cuales 66 fueron impactados con armas de fuego. La alcaldesa de Bogotá, Claudia López, criticó con dureza la respuesta policial a los desórdenes y equiparó el número de heridos por disparos a los resultados de un combate.

En la noche de este jueves el blanco de las protestas fueron nuevamente los Comandos de Acción Inmediata (CAI) de la Policía, atacados con piedras y otros objetos y obligaron en algunos casos a la intervención de unidades antimotines. La mayor concentración ocurrió en el CAI de Villa Luz, donde trabajaban los dos uniformados involucrados en la muerte de Javier Ordóñez, cuyo fallecimiento avivó las protestas callejeras.

Si bien allí hubo disturbios e incluso agitadores trataron de incendiar de nuevo la instalación policial, las situaciones más difíciles se vieron en otros barrios en los que se produjeron choques con el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) de la Policía. En esos disturbios los manifestantes prendieron fuego y destruyeron los CAI de barrios como Las Ferias y La Macarena, e incluso volvieron a atacar lo que quedó de los de La Gaitana y Verbenal, destruidos la víspera, entre otros.

Sobre las muertes del miércoles, el caso de Julieth Ramírez Mesa, una estudiante de psicología próxima a cumplir 19 años, fue uno de los que más generó estupor, pues su familia dice que murió al ser alcanzada por una bala perdida cuando salió a encontrarse con una amiga pues no participaba en las protestas.

«No sé si hace parte de la Policía o de los malandros, qué se yo, me mataron a mi hija», dijo a periodistas Harold Ramírez, padre de la joven, quien recibió un disparo al quedar en medio de los desórdenes en La Gaitana, barrio del noroeste de Bogotá.

Igualmente la pareja del joven Jaider Alexander Fonseca, de 17, otra de las víctimas mortales, dijo a medios locales: «Exijo justicia, que hagan caer todo el peso de la ley sobre los responsables» y culpó a la Policía de «dejar un niño de siete meses sin padre». Fonseca fue herido en una calle del barrio Verbenal, en el norte de Bogotá, y falleció en la Fundación Cardio Infantil, donde fue ingresado por heridas de bala.