Nilofar Bayat, la capitana de la selección de baloncesto paralímpico que huyó de Afganistán: «En mi país no hay futuro ni nada por lo que volver»

Por: The Objective | Agencias

Sociedad
Nilofar Bayat, la capitana de la selección de baloncesto paralímpico que huyó de Afganistán: «En mi país no hay futuro ni nada por lo que volver»
Foto: | EFE

Cuando los talibanes entraron en Kabul, Nilofar Bayat, la capitana del equipo nacional femenino de baloncesto paralímpico de Afganistán, supo que tenía que salir. «Había muchos vídeos de mí jugando baloncesto», relata la joven en una rueda de prensa en la sede de la Comisión de Ayuda al Refugiado, CEAR-Euskadi, quien ha sido sido muy activa en reclamar los derechos de las mujeres y, sobre todo, los derechos de las mujeres con discapacidad en su país. «Si los talibanes se enteraban de todo esto sobre mí, sabía que me matarían», ha confesado. 

Lo más importante: ahora Nilofar Bayat, de 28 años, respira tranquila junto a su marido, Ramesh, en Bilbao. Aquí ha recibido una oferta del Bidaideak Bilbao BSR, campeón de la liga de División de Honor la pasada temporada, para empezar a entrenar, al igual que su esposo, también jugador en silla de ruedas. 

La capitana de la selección afgana de baloncesto en silla de ruedas, Nilofar Bayat, recién acogida en Bilbao, ha asegurado que ella es «la prueba» de la situación en su país: «No hay futuro, ni esperanza ni nada por lo que volver», por lo que ha pedido a la ONU y a las demás instituciones internacionales que ayuden a los refugiados afganos.

Bayat recuerda con horror los días pasados: «De repente los talibanes llegaron al gobierno y no podíamos creer la situación en la que nos encontrábamos», cuenta la joven, relatando cómo llegaron a su casa «destruyendo todo». «Tenía mucho miedo por mí y por mi familia. Al ver la situación quería venir a España. Recibí una llamada de la embajada y cuando salí de casa pude ver cómo miles de personas estaban intentando salir», ha relatado.

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Imagen: Luis Tejido | EFE

Al llegar al aeropuerto, Nilofar habló con los talibanes. Ellos respondieron con golpes, a ella y a su marido, también al resto de personas que allí se encontraban. «Fue un día muy difícil», explica. Gracias a los soldados alemanes, consiguieron acceder al aeropuerto. Allí pasaron dos días sin poder dormir y sin comida hasta que pudieron embarcar en un vuelo a Alemania y luego llegar a España.

Bayat era una niña cuando la casa de su familia en Kabul fue alcanzada por un cohete durante el régimen talibán. Su hermano murió y Bayat pasó un año en el hospital después de que pedazos de metralla le dañaron la médula espinal y le quemaron la espalda.

Años más tarde jugó su primer partido de baloncesto en silla de ruedas y se enganchó rápidamente. El equipo, que comenzó a competir internacionalmente en 2017, pronto se convirtió en un poderoso símbolo de cómo la vida de las mujeres se había transformado en el país.

Al frente del equipo, Bayat se convirtió en una destacada defensora de las mujeres con discapacidad. «Ser mujer en Afganistán y vivir con una discapacidad es casi una doble maldición», le dijo a The Guardian en 2019.

Ahora, Nilofar está apenada y contenta a la vez. Triste, porque en los últimos días ha visto los «peligros» de los talibanes. «Nunca cambian y son más peligrosos que hace veinte años. Estoy muy triste porque el resto de países avanza y el nuestro retrocede, especialmente por las mujeres, que están en peligro, no pueden trabajar ni tienen derechos», ha señalado. Además, está muy preocupada por su familia y el resto de personas que han quedado allí: «Ayer hablé con mi hermana para ver si podía salir, y me dijo que los talibanes habían matado a ocho personas en el aeropuerto».

Sin embargo, ese sabor agridulce también la lleva a sentirse feliz y contenta, y con la oportunidad de poder empezar una nueva vida: «Estoy viva y puedo empezar de nuevo con mi esposo».

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Imagen: Luis Tejido | EFE

Por ello ha agradecido la ayuda de todos los que han facilitado que pueda llegar a España, así como al Gobierno español «por su generosidad», y ha expresado su esperanza en que ayuden al resto de personas.

Bayat, licenciada en Derecho y que trabajaba en Afganistán con la Cruz Roja, quiere también volver a jugar a baloncesto. «No va a ser fácil continuar con el baloncesto, pero no lo voy a dejar. Cuando estoy en la cancha, me olvido de lo que está pasando», ha dicho. Por eso, «cuanto antes» aceptará la oferta del Bidaideak Bilbao BSR, campeón de la liga de División de Honor la pasada temporada, para empezar a entrenar, al igual que su esposo, también jugador en silla de ruedas.

La directora de la Comisión de Ayuda al Refugiado, CEAR-Euskadi, Patricia Bárcena, ha advertido de que el éxodo en Afganistan «no ha hecho más que empezar», ya que abandonan el país treinta mil personas cada día.

Bárcena ha pedido a las instituciones que habiliten corredores humanitarios y que puedan llegar los refugiados a Europa sin que ocurra como pasó con la crisis de Siria y su «mercadeo» de reparto de plazas por cada país.