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Opinión

El infierno de Madrid

«Olvidado ya el concepto de primarias libres para elegir candidatos, dicen que Sánchez y Juan Lobato han pactado ya el nombre»

El infierno de Madrid

El presidente del Gobierno y líder del PSOE, Pedro Sánchez, junto a Juan Lobato (der.). | Europa Press

Le está costando a Pedro Sánchez encontrar un candidato socialista a la alcaldía de Madrid. Y el principal culpable del rechazo se llama Pedro Sánchez. Madrid se ha convertido en un altar de sacrificio para los últimos candidatos del PSOE tanto en la ciudad como en la comunidad. No es que no ganen, es que sus resultados son tan desastrosos que no son ni la fuerza de referencia de la izquierda. Sánchez lo ha intentado todo, desde viejas glorias con prestigio a nombres jóvenes con ganas. Ha buscado incluso fuera del partido yendo a buscar campeones mundiales de baloncesto. Pero nadie consigue mejorar los resultados socialistas de un territorio que históricamente en las últimas décadas es del Partido Popular y que desde que Sánchez está en la presidencia del gobierno se ha convertido, remedando a Asterix, en esa aldea gala que resiste y combate al Julio César de La Moncloa.

Pedro Sánchez, madrileño de nacimiento, tiene una extraña relación política con su ciudad. Ha sido concejal en el ayuntamiento de Madrid y diputado por la circunscripción de Madrid. Y en ambos casos lo fue, sin haberlo conseguido. Sus primeras elecciones municipales, en 2003, le llevaron a la candidatura de Trinidad Jiménez. En aquella época Sánchez era uno de los hombres de confianza del por entonces todo poderoso secretario de organización del PSOE, José Blanco. Fue justamente el poder de Blanco el que doblegó a la Federación Socialista Madrileña, siempre rebelde con Ferraz, que no quería a Sánchez en sus listas. Blanco se impuso y Sánchez fue en el puesto 23. El PSOE consiguió 21 concejales. Luego, dos renuncias produjeron que corriera la lista y finalmente en 2004 consigue entrar en el Ayuntamiento. Pedro «el guapo» como era conocido en aquellos años en el ayuntamiento, se convierte en uno de los hombres de confianza del equipo de Trinidad Jiménez. También estuvo en 2007 en el equipo de confianza de Miguel Sebastián, el siguiente candidato socialista que intentó el asalto y que también falló. 

Sánchez salta a la política nacional en 2008 al ir como diputado en las listas por Madrid en el puesto 21. El PSOE logró 15 escaños. Pero al igual que le pasó en el ayuntamiento de Madrid, la salida de varios diputados hizo que de nuevo corriera la lista y en 2009, al dimitir Pedro Solbes, Sánchez conseguía su acta de diputado. Y hubo una tercera vez. Fue en las siguientes elecciones generales de 2011. Blanco de nuevo impone su poder y consigue situarle en la lista por Madrid en el número 11. El PSOE consigue 10 escaños. Dos años tardó en volver a ser diputado, lo que conseguiría tras la renuncia de Cristina Narbona.

No sólo el voto de los madrileños le ha sido reacio de siempre. También el de los propios militantes socialistas madrileños. Nunca gustó en la FSM. Cuando logró ser hombre clave en el equipo de Trinidad Jiménez, que incluso estaba apoyada por el entonces presidente Rodríguez Zapatero, para las primarias a la candidatura de la comunidad de Madrid, fue derrotado por Tomás Gómez. Precisamente Tomás Gómez, el que fuera el alcalde de Parla y el alcalde más votado de España, fue uno de los primeros decapitados por la inicial furia ética sanchista, ya como secretario general. Una furia que fuera de ese caso de Madrid no se ha repetido. Por cierto, la causa contra Gómez fue archivada por la justicia y todavía sigue esperando alguna disculpa de Sánchez. 

«Desde el inicio de la democracia con Enrique Tierno Galván y Joaquín Leguina, los socialistas no han vuelto a obtener el poder en un territorio que cada vez les es más hostil»

Sánchez y Madrid no se acaban de encontrar. La etapa como presidente de Gobierno ha aumentado esta extraña relación fomentada también por unos socios de legislatura que ven a Madrid como el mal de todos los males. Independentistas que paradójicamente exigen a Sánchez que limite la autonomía de una comunidad, la madrileña, en temas como la armonización fiscal. Nacionalistas que consiguen de Sánchez que los presupuestos hayan sido siempre muy generosos con sus comunidades y mucho menos con la comunidad madrileña que es la que más aporta a los fondos de solidaridad. 

Desde el inicio de la democracia con Enrique Tierno Galván y Juan Barranco en la alcaldía y con Joaquín Leguina en la Comunidad de Madrid, los socialistas no han vuelto a obtener el poder en un territorio que cada vez les es más hostil. Incluso en el único paréntesis con un gobierno de izquierdas, la alcaldía fue para Manuela Carmena y no para el PSOE. Una tendencia que se ha confirmado con Rita Maestre y Mónica García de Más Madrid que hicieron el sorpasso al PSOE. Las dos han sido estos años la verdadera oposición a Martínez Almeida y a Díaz Ayuso, respectivamente. 

Por eso pocos madrileños son capaces de recordar el nombre de los portavoces socialistas en la Comunidad y en el Ayuntamiento. Y por si fuera poco, desde Madrid, la presidenta Isabel Díaz Ayuso ha sido la voz más dura y crítica con Sánchez. En las últimas, y adelantadas, elecciones la presidenta se llevó por delante a Ángel Gabilondo e incluso a un Pablo Iglesias que dimitió de vicepresidente y que debió pensar que ganar a Ayuso le relanzaría. Fue todo lo contrario. Ayuso arrasó. Hasta tal punto que por primera vez, el PP se convirtió en el partido más votado en los 21 distritos que conforman el municipio de Madrid.

Y ahora Sánchez necesita candidato para ese municipio de Madrid. Dicen que la lista de políticos de primer nivel a los que le han ofrecido la candidatura es larga: desde la exvicepresidenta Carmen Calvo, a la ministra de Defensa, Margarita Robles; o de Interior, Fernando Grande-Marlaska; o de Justicia, Pilar Llop; o de Industria, Reyes Maroto; y el que más ha sonado, el de Presidencia, Félix Bolaños. No queda ahí la lista. Algunos la extienden a históricos como Javier Solana, José Bono o María Teresa Fernández de la Vega. Lo último ha sido una broma que ha rozado el esperpento: la supuesta candidatura del presentador de Sálvame Jorge Javier Vázquez, que ha tenido que salir a desmentirlo por la fuerza que el rumor estaba cogiendo.

Olvidado ya el concepto de primarias libres para elegir candidatos, dicen que Sánchez y Juan Lobato, el líder regional socialista, han pactado ya el nombre. Que lo harán público en los primeros días de este mes de noviembre y que es un perfil de prestigio y reconocido. Todos atentos. Le espera lo que llaman desde hace años en la propia sede socialista de Ferraz, el «infierno de Madrid».

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