Sánchez anima a los indecisos a votar al PSOE y apela a quienes le consideran el mal menor

Política y conflictos

Sánchez anima a los indecisos a votar al PSOE y apela a quienes le consideran el mal menor
Foto: 28A

El candidato socialista a la presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, ha celebrado un acto de campaña en Castellón donde la principal proclama ha sido la de convencer a los indecisos del país, que según el CIS son el 40% de los votantes, a apostar por su proyecto. Lo ha hecho acompañado de Franz Timmermans, candidato a la presidencia del Parlamento Europeo; Ximo Puig, candidato socialista a la Generalitat Valenciana; Amparo Marco, alcaldesa de Castellón; y Susana Ros, Secretaria Ejecutiva contra la Violencia de Género en el PSOE.

El primero de ellos, Timmermans, ha demostrado su buen castellano durante la intervención, donde ha pedido confianza para Sánchez, e incluso se ha atrevido con unas palabras en valenciano, algo que ha celebrado Puig: “Ha hablado más en valenciano Franz que esta mañana la señora Bonig y el señor Cantó; eso forma parte del respeto”. Asimismo, el president ha exhibido su fidelidad a la candidatura de Sánchez y ha transmitido que «el futuro de la Comunidad Valenciana hay que vincularlo a que el Gobierno de España sea socialista»: «Con cuatro años más de gobiernos en la misma dirección, avanzaremos más rápido».

Pedro Sánchez, por su parte, ha arrancado felicitando a los asistentes. “Yo no veía el corazón del socialismo latir tan fuerte como en estas elecciones», ha dicho. «Después de 11 años vamos a ganar las elecciones generales”. Para ello, ha apuntado sobre los que considera los tres principales desafíos a los que se enfrenta España –«la desigualdad, la confrontación territorial y la corrupción»– y ha atacado una y otra vez a los partidos de derechas [PP, Ciudadanos y Vox], a quienes no ha olvidado en esta jornada: “Tenemos a una derecha con sus tres siglas, pero en realidad van juntos a todo, van juntos a tomar un vino y van a ir juntos a la oposición”.

Luego ha continuado diciendo que existen dos certezas, que «si suman» van a hacer que en España como en Andalucía, esto es «un gobierno ultraconservador», y que el único partido que «puede frenar a la derecha es el PSOE». Por esta razón, ha pedido a los socialistas «de corazón», hay que «apelar» tanto a quienes han votado a los socialistas en algún momento de «estos 40 años» como a los que «igual piensan que no soy el mejor de los candidatos, pero que visto lo visto…”.

Tampoco se ha olvidado de Cataluña, solo que ha incidido en que la principal crisis territorial no está allí, sino en la España vacía. Eso sí, ha llamado a los líderes independentistas al diálogo y a que reconozcan ante sus votantes que «les han mentido», al tiempo que se ha comprometido a que bajo su presidencia nunca se celebrará un referéndum de autodeterminación.

Lo ha hecho a la vez que ha defendido el Estado de las Autonomías, ha prometido una mejor financiación para la Comunidad Valenciana –una reivindicación histórica en la región– y se ha comprometido a iniciar un proceso de reforma constitucional para que las pensiones no dejen de ser públicas, incluir la salud bucodental en la Seguridad Social, aprobar un ley para la eutanasia y ha hecho un recuento de algunas de sus medidas estrella en los diez meses de gobierno, entre las que se encuentran la restauración de la sanidad pública universal, el aumento del salario mínimo interprofesional hasta los 900 euros o la publicación de la mayor oferta de empleo público que se haya producido en democracia.

Tampoco han faltado referencias a la provincia en la que se encuentra y ha bromeado con Timmermans que no entiende que España sea la segunda nación gastronómica del mundo cuando debería ser la primera: «Eso es porque no han probado el arroz de Castellón». Con todo, sus últimas palabras han reconocido la antigüedad de las siglas y su vocación de gobernar el país: “Como este año cumplimos 140 años, vamos a darnos una alegría a nosotros y a España”.