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Taiwán

Se ultiman los preparativos de bodas homosexuales en Taiwán pese al vacío jurídico

Foto: Chiang Ying-ying | AP

Sin esperar a que Taiwán se convierta en el primer territorio asiático en legalizar las bodas entre homosexuales, Shane y Marc ya lo han previsto todo para darse el "sí quiero" el 24 de mayo. Y eso que carecen todavía de marco jurídico y los conservadores podrían aguarles la fiesta.

Se conocieron cuando estudiaban en la universidad. Como cientos de parejas, los dos hombres reservaron hora ante la administración con la esperanza de que valide su unión. En mayo de 2017, el Tribunal Constitucional de la isla emitió un dictamen histórico que juzga anticonstitucional el hecho de privar a las personas del mismo sexo del derecho de casarse. Dio entonces plazo al gobierno hasta el 24 de mayo de 2019 para cambiar la ley advirtiéndole de que, si no hacía nada, el matrimonio gay pasaría a ser legal. De concretarse, sería un hecho histórico en el continente asiático.

El tema se ha convertido en un quebradero de cabeza para el Partido Democrático Progresista (PDP), al que le cuesta concretar la promesa electoral de conceder a las parejas del mismo sexo el derecho de casarse.

Como muchas parejas homosexuales, Shane Lin, de 31 años, y Marc Yuan, de 30, ya han comenzado con los preparativos. Al mismo tiempo que su boda, estos hombres, a la cabeza de una pastelería acostumbrada a vender dulces para las grandes ocasiones, celebran diez años como pareja. "Desde un punto de vista internacional a menudo se pasa por alto a Taiwán, pero algunas de las cosas que hemos hecho son visionarias y debemos sentirnos orgullosos de ello", explica Lin sobre el veredicto de la corte.

Referendos desfavorables

Cuando falta poco más de una semana para el día tope, la comunidad LGTB de Taiwán sigue sin saber en qué consistirá su unión puesto que el dictamen de 2017 todavía no se ha integrado en el derecho taiwanés. Las asociaciones de defensa de los derechos de los homosexuales confiaban en que el gobierno enmendase el código civil para incluir el matrimonio entre las personas del mismo sexo. Esto habría permitido la igualdad con los heterosexuales.

El PDP de la presidenta, Tsai Ing-wen, ha tergiversado durante mucho tiempo sobre este tema y sus adversarios se han movilizado organizando en noviembre varios referendos en los que la mayoría rechazó la idea, afirmando que una boda solo puede ser entre un hombre y una mujer. El tema pasó al Parlamento, que el viernes debe pronunciarse sobre tres proyectos de ley. El más progresista es el del gobierno, el único que emplea la palabra matrimonio y ofrece un derecho limitado de adopción. Los dos textos de los conservadores omiten esta palabra y proponen algo parecido a una unión civil sin derecho de adopción.

Gestación subrogada

"Si se habla de igualdad y de derechos humanos, debería aplicarse a todos", afirma Lim. "¿Por qué nuestra boda tendría que llamarse de otra manera?". El PDP tiene mayoría en el Parlamento pero el tema es tan polémico que el desenlace de la votación es una incógnita. Además dentro de ocho meses se celebran elecciones.

Para Lin y Yuan no se trata solo de matrimonio sino de adopción y de gestación subrogada porque la pareja quiere adoptar y además tener un hijo a través de un vientre de alquiler.

El texto gubernamental sólo permite a los homosexuales adoptar a los hijos biológicos de su pareja. Los otros ni eso, sólo prevén derechos de custodia limitados para los ya nacidos. Pese a ser conservadora, la sociedad de esta isla, separada de China desde 1949, es una de las más progresistas de Asia en materia de derechos para el colectivo LGTB.