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Siete futbolistas del Valladolid estaban 'comprados' contra el Valencia, según 'El Mundo'

Última actualización: 4 Jun 2019, 2:36 pm CEST
Foto: Oscar del Pozo | AFP

El exfutbolista Carlos Aranda, supuesto cabecilla de una organización criminal especializada en el amaño de partidos para beneficiarse con apuestas deportivas, pactó con siete futbolistas del Valladolid –uno de ellos sería el extremo Keko– que se dejaran ganar tanto en la primera parte como en la segunda de la última jornada de Liga contra el Valencia, según la exclusiva del diario El Mundo. El equipo pucelano estaba salvado matemáticamente y no tenía nada en juego. El resultado supuestamente pactado se produjo, con un marcador definitivo de 0-2 favorable al equipo che.

El citado periódico explica que el Juzgado de Instrucción número 5 de Huesca cuenta con seis meses de grabaciones telefónicas a los cabecillas de la trama en el caso Oikos. Hay conversaciones particularmente comprometedoras, como la que habría tenido Aranda con un futbolista del conjunto vallisoletano antes del mencionado partido: “Mira, hermano, que gana primera y segunda parte el Valencia, ¿vale?”.

Tanto él como Raúl Bravo, también exfutbolista, apostaron de acuerdo a lo sugerido en las llamadas. Además, para ello habrían contado con el beneplácito de Borja Fernández, capitán del Valladolid, en libertad con cargos tras su detención el pasado 28 de mayo. En cualquier caso, el pago a este último no se ha podido probar.

Las autoridades investigan este partido con particular interés, por encima de los otros diez encuentros sospechosos, y el juez considera que Fernández es una pieza clave en el entramado, sobre todo por su capacidad para influir en sus compañeros. El capitán del Valladolid, por cierto, se reunió dos días antes del partido con Raúl Bravo en un bar de su propiedad en la ciudad castellanoleonesa. Fue la segunda reunión que se produjo con su excompañero en el Real Madrid en lo que iba de año, pues la primera se produjo en enero en oficinas del club vallisoletano.

Borja Fernández, todo sea dicho, sostiene que los encuentros se produjeron por la voluntad de Raúl Bravo –que cambiaba constantemente de teléfono, todos ellos encriptados– de entrenar algún equipo de la cantera del Valladolid, por lo que buscaba la mano del que era el capitán del primer equipo para lograrlo. Añadido a esto, El Mundo sostiene que Bravo temió por perder la apuesta del partido en cuestión tras descubrir que el Getafe ofrecía una prima de dos millones de euros al Valladolid por derrotar al Valencia.