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¿Cómo puedo averiguar qué variante de covid he tenido? ¿Es importante que lo sepa?

En España hay ya más de nueve millones y medio de casos de covid confirmados. Desde diciembre, la variante estrella es ómicron, pero aún convive con delta

¿Cómo puedo averiguar qué variante de covid he tenido? ¿Es importante que lo sepa?

La historia la conocemos bien todos aquellos que ya hemos pasado por ello. De pronto, nos empezamos a encontrar mal y la sospecha viene sola en este tiempo atribulado: igual es covid. Para salir de dudas, acudimos a un centro de salud (o, si nos ha pegado fuerte, como le pasó a servidora, al hospital) y allí nos hacen una PCR. Resultado: estamos contagiados. ¿Pero es posible conocer qué variante nos ha infectado? Y también: ¿es importante conocerla? Vamos por partes, analizando la primera de las preguntas: «En líneas generales, si tenemos en cuenta toda la población que accede a una prueba diagnóstica, hay que decir que no, pero con matices», explica Mario Fontán, médico preventivista y miembro de la Sociedad Española de Epidemiología. 

«Si te haces un test de farmacia simplemente te dice si tienes la carga viral elevada, sin especificar la variante, y si accedes a una PCR en clínicas privadas, urgencias hospitalarias o en atención primaria, en líneas generales no suelen informar de la variante. Pero cada comunidad autónoma muestrea las PCR que se hacen en toda la región y estudia la variante. Puede tardar unos días, pero si tu muestra ha sido seleccionada puedes saber qué variante te ha contagiado», desarrolla el experto epidemiólogo, que nos aclara que ese muestreo se realiza mediante un proceso de secuenciación genética, más laborioso que la prueba PCR.

«Hacemos una selección de muestras entre las PCR positivas que nos llegan de los hospitales: si son pocas, se secuencian todas; si tenemos muchas se hace una selección del 10% aproximadamente»

Jordi Vila, portavoz de la SEIMC y jefe del servicio del departamento de microbiología del hospital Clínic de Barcelona

Jordi Vila, expresidente y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiologia Clínica (SEIMC) y jefe del servicio del departamento de microbiología del Hospital Clínic de Barcelona, nos habla de cómo se realizan estos estudios: «Hacemos una selección de muestras entre las PCR positivas que nos llegan de los hospitales: si son pocas, se secuencian todas; si tenemos muchas se hace una selección del 10% aproximadamente. En este momento de la pandemia en nuestro servicio en Cataluña se está detectando un 90% de Ómicron, entre un 2 y un 4% de Delta y el resto son variantes más residuales». 

La estadística que revela Vila es común en todo el país. En este enlace podemos ver los últimos datos de las variantes en España: durante la primera semana de este año (esta es la última información disponible, pues la secuenciación es un proceso lento) la variante Ómicron aquejó a un 85,9% de los pacientes muestreados; Delta, a un 13,5% y el resto de variantes se detectó en un porcentaje mínimo, por debajo del 1% del total. Esta estadística se realiza con un promedio semanal de unas de 1.452 muestras recogidas en todo el país. 

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Foto: Nick Oxford | Reuters.

Por supuesto, estos datos son anónimos, pero cabe preguntarnos si podemos reclamar como pacientes la información de nuestra variante si nuestra muestra ha sido elegida para elaborar la estadística. El doctor Fontán insiste en que es posible: «Sí, sí, porque más allá de la pandemia o no, esta es una cuestión de protección de datos. Como una prueba más que se te realiza, tú puedes pedir saber si por la prueba que te han realizado se puede saber la variante que te ha contagiado». Claro que la estadística aquí no obra a nuestro favor, y en la práctica es difícil que, uno, nuestra muestra sea escogida y, dos, averiguar cuál ha sido su resultado, tal como reconoce Jordi Vila: «Esos datos los reportamos a Salud Pública, que recoge toda esa información que se genera en los hospitales y hace el análisis de prevalencia, pero no retorna al hospital». Esto explica que existan estadísticas sobre los tipos de variante, aunque el ciudadano de a pie no sepa qué apellido del virus es el que él, en concreto, ha padecido.

De modo que, a través de la vía de la secuenciación, podemos concluir que es prácticamente imposible, y casi quijotesco, querer averiguar qué variante nos ha infectado. Hay otra vía que podría simplificar esta tarea, y es un tipo de PCR que realizan algunos hospitales para saber qué variante es la que ha infectado al paciente. Es un proceso más sencillo y rápido que el de la secuenciación, aunque no igual de preciso y, fuentes de Salud Pública de la Comunidad Autónoma de Madrid nos reconocen que muchos hospitales no lo tienen implementado. Si tenemos la suerte de que nos realicen esta PCR, por derecho podremos pedir que nos confíen su resultado (porque, a diferencia de la secuenciación, ese resultado sí quedaría en el propio hospital), aunque en un sondeo previo para este reportaje entre más de veinte diagnosticados por covid, ninguno de ellos obtuvo tal información.

¿Es interesante que sepamos, como pacientes, nuestra variante del virus?

Así las cosas, nos surgen nuevas preguntas. Una de ellas es si es importante realmente saber qué variante nos ha contagiado de cara a la inmunidad que podamos desarrollar. Y sí que lo es, pero sobre todo a nivel científico, como nos explica el experto epidemiólogo Fontán: «Es lo que hemos evaluado con cada variante que ha ido apareciendo. Hasta la llegada de ómicron no se había visto una reducción muy llamativa de la efectividad de las vacunas (para prevenir la hospitalización y la enfermedad grave las vacunas siguen funcionando, pero no evitan en tanta medida el contagio), y además hemos comprobado que ómicron también puede evadir mejor la inmunidad natural que tuviera una persona por haber pasado la covid previamente». El trabajo principal de estos expertos pasa, en este momento, por saber qué inmunidad nos va a dejar habernos contagiado por la expansiva ómicron, algo que por el momento se desconoce. «No sabemos si, de aquí a unos meses, en caso de que una persona que la haya pasado vuelve a encontrarse con ómicron, tendrá inmunidad o no», agrega. 

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Foto: Xavier J. Araujo | Zuma Press / ContactoPhoto.

¿Y de cara a las secuelas? Los casos de personas que arrastran estas fastidiosas consecuencias son de lo más variopinto. Araceli Cambronero, mujer de 53 años, dio positivo en covid el pasado 4 de enero. A día de hoy sigue aquejada de dolor de cabeza y sufre una acusada fatiga. Sus hijos, un varón de 21 años y una chica de 23, se contagiaron al mismo tiempo: ella no se desprende de una molesta sinusitis y él, por su parte, no deja atrás la gastroenteritis. Aunque no se lo dijeron a ninguno de los tres, creen -a juzgar por sus síntomas- que lo suyo fue ómicron. En cambio Lidia Sánchez, de 33 años, pasó la covid hace un año, por lo tanto -aunque tampoco se lo comunicaron-, supone que lo suyo fue delta: «Durante la enfermedad dejé de enfocar, la vista se me cansaba mucho, y ahora que me he hecho una revisión me han subido las dioptrías medio punto en cada ojo. Me ha quedado tos residual, una tos seca que tira del pecho. Además, subir cuatro escalones ya me fatiga y me cuesta recuperar el aliento», cuenta con pesar.

«Si una variante genera un cuadro más grave seguramente la probabilidad de secuelas sea mayor que si una variante genera un cuadro más leve»

Mario Fontán, médico preventivista y miembro de la Sociedad Española de Epidemiología

¿Influye, por tanto, el tipo de variantes en que desarrollemos unas u otras secuelas? «En este sentido creo, a día de hoy, que no. Algunos estudios indican que ómicron genera cuadros más leves que delta. A priori generaría menos secuelas que delta, pero en cuanto al curso más a medio y largo plazo no se han visto diferencias específicas entre variantes. Si una variante genera un cuadro más grave seguramente la probabilidad de secuelas sea mayor que si una variante genera un cuadro más leve», explica el experto epidemiólogo. El doctor Vila, presidente de la SEIMC, coincide: «Efectivamente, es algo que depende de la respuesta inmunitaria de cada paciente, tanto humoral como celular, y no tanto de la variante que hayamos contraído». 

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