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España duplica el número de casos nuevos de lepra en 2021

En 2021, se detectaron cuatro nuevos casos en nuestro país de esta enfermedad crónica que se transmite a través del aire

España duplica el número de casos nuevos de lepra en 2021

El sanatorio de Fontilles, la última leprosería de Europa | Fundación Fontilles

La lepra aún existe en España. Eliminada pero no erradicada, en 2021 se detectaron cuatro nuevos casos en nuestro país –tres en Andalucía y uno en Baleares–, dos más que en 2020. En los cuatro nuevos casos del año pasado consta un país de contagio distinto de España: Bolivia (uno), Colombia (dos) y Venezuela (uno).

La lepra nos suena a enfermedad del pasado, y así es en Europa. Sin embargo, en España, 16 personas estarían en tratamiento –cuatro en Andalucía, tres en Baleares, tres en Madrid, dos en la Comunidad Valenciana, uno en Cantabria, uno en Castilla la Mancha, uno en Cataluña y uno en País Vasco–, según el Registro Estatal de Lepra del Instituto de Salud Carlos III.

De esta forma, el número de nuevos casos en 2021 fue superior a la cifra de 2020, cuando se registraron solo dos. En 2019, de acuerdo con la misma fuente, se notificaron siete nuevos casos: dos en la Comunidad Valenciana y uno en Aragón, Asturias, Galicia, Madrid y el País Vasco. Al finalizar este año, había 20 personas en tratamiento.

Estos datos vienen a constatar que, pese a ser una enfermedad erradicada en los países desarrollados, se siguen registrando casos en el primer mundo, posiblemente por el incremento del turismo a países castigados por esta patología.

No obstante, Yolanda Sanchis, directora de Sensibilización y Voluntariado de la Fundación Fontille, entidad española referente en la lucha contra la lepra que gestiona la única leprosería que queda en Europa, hace hincapié en que la lepra «no es un problema de salud pública en España».

En Fontilles, hay unas cuatro personas en tratamiento ambulatorio. En este sentido, explica a THE OBJECTIVE Sanchis, «una vez que una persona comienza con el tratamiento –que es una combinación de tres medicamentos–, desde la primera dosis, deja de ser transmisible».

Considerada la enfermedad de la pobreza, se transmite por el aire a través de las gotitas que al respirar o al hablar soltamos. Sin embargo, matiza la experta, «al contrario de lo que siempre se ha pensado, es muy poco contagiosa». «Es muy difícil contagiarse si hay una buena higiene y alimentación», explica la directiva de Fontilles, hoy convertido en un complejo sociosanitario en el que aún residen 11 personas con secuelas de la lepra . En su momento, unos 300 enfermos llegaron a convivir en este centro de referencia situado en Valencia y, desde su creación en 1909, han pasado por él unas 3.000 personas.

Estigma y tabú

La herencia histórica de ser una maldición o el resultado del pecado con deformidades y las incapacidades que resulta de la enfermedad, ha dado lugar a todo tipo de estigmas entorno a esta enfermedad descubierta en 1873 –a pesar de que existen testimonios de ella desde el año 1500 a.C.– por el científico noruego Gerhard Armauer Hansen.

Ello es consecuencia de que, «pese a que es una enfermedad que se puede curar, su tratamiento no llega a tiempo a todas las personas que lo necesitan como consecuencia del miedo a ser apartadas de sus comunidades», nos cuenta por teléfono Yolanda Sanchis, que señala que «las discapacidades y deformidades que causa la enfermedad si no es tratada a tiempo agudizan dicho estigma».

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Imagen cedida por Fundación Fontille

Y es que esta patología, cuyo periodo de incubación dura entre tres y cinco años años –aunque los síntomas pueden tardar en aparecer hasta 20 años–, afecta fundamentalmente a la piel y a los nervios. «Los primeros signos de lepra son manchas más claras en la piel o manos y pies engarrotados», explica la experta, que apunta que si no se trata puede provocar pérdida de la sensibilidad y deformidades.

Así, la lepra es una de las cuatro principales causas de discapacidad en el mundo y su eliminación es una de las metas en que se concretan los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas para 2030.

«En los próximos años veremos más picos de casos de lepra»

La enfermedad de la lepra registró 202.185 nuevos casos en el mundo en 2019, último año del que existe información. La cifra supone un descenso del 3% respecto a las 208.619 detecciones comunicadas por los estados a la Organización Mundial de la Salud en 2018.

Sin embargo, este descenso no es consecuencia de una menor incidencia de la enfermedad, sino de la reducción o interrupción de los programas de detección como consecuencia de la pandemia del coronavirus, según subraya la propia OMS en un informe publicado en su revista Weekly Epidemiological Record, en el que alerta de que «la interrupción de la detección puede dar lugar a casos ocultos y a un probable aumento de discapacidades asociadas».

«La pandemia de COVID-19 tuvo un impacto significativo en los servicios sanitarios de todos los países», considera la OMS en su informe, en el que señala que «el importante descenso del número de casos no puede explicarse epidemiológicamente».

En este sentido, la reducción se ha producido en las seis regiones sanitarias en las que se estructura el organismo internacional: un 41% en el Sudeste Asiático, de 143.787 a 84.818; un 35,9% en América, de 29.936 a 19.195; un 35,3% en el Pacífico Occidental, de 4.004 a 2.589, un 17,4% en África, de 20.205 a 16.690; y un 3,2% en el Mediterráneo Occidental, de 4.211 a 4.077. En Europa, dónde la presencia de la enfermedad en marginal, se pasó de 42 a 27 detecciones.

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Imagen cedida por Fundación Fontille

130 normas discriminatorias

Según denuncia la Fundación Fontille en una petición en change.org, existen más de 130 leyes en 23 países que legitiman la discriminación de estas personas e impiden que puedan defenderse.

En la India, por ejemplo, padecer de lepra es causal de inhabilitación para ser nombrado o miembro de cualquier autoridad de la Universidad, tampoco podrá trabajar o presentarse elegible para cualquier elecciones; en Emiratos Árabes, las personas afectadas por esta enfermedad no pueden ingresar al país y cualquier persona diagnosticada con lepra será deportada; en Pakistán, las mujeres tienen derecho a divorciarse de sus maridos si «sufren de lepra o de una enfermedad venérea virulenta»; y en Singapur, pueden ser detenidas y aisladas en hospitales.

En el mundo, según datos de la OMS, hay unas seis millones de personas que se han curado pero viven con algún tipo de discapacidad provocada por esta enfermedad crónica muy relacionada con la pobreza; según los expertos, puede haber otros dos millones sin diagnosticar ni tratar. De esta forma, aunque ya no es un problema que afecte a las naciones más desarrollas, aún falta mucho para que pueda ser considerada una enfermedad erradicada.

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