Tres horas para desalojar una fiesta con 36 jóvenes escondidos en un piso

Por: The Objective | Agencias

Sociedad
Tres horas para desalojar una fiesta con 36 jóvenes escondidos en un piso
Foto: Daniel Pérez| EFE

La policía local de Elda (Alicante) ha tardado tres horas en poder desalojar una fiesta ilegal en un piso de alquiler, donde a la llegada de los agentes se escondían 36 jóvenes de la provincia y también llegados desde Málaga, incluidos ocho menores de edad.

Lo más importante: los policías vieron desde el exterior numerosas chaquetas y oyeron mucho ruido, pero al llamar al timbre salieron dos jóvenes afirmando que estaban solos y que habían alquilado el inmueble a través de una plataforma digital. Según la concejalía de Seguridad Ciudadana eldense, la llamada de un vecino de la céntrica Gran Avenida alertó de que había una multitudinaria fiesta en el piso de alquiler.

Ante la negativa de los dos moradores a permitirles la entrada, la policía localizó a la dueña del piso para informarle de lo que sucedía, la cual se personó pero tampoco le dejaron pasar.

Por ello, se procedió a contactar con la plataforma de alquiler para cancelar la reserva y, tras tres horas, se confirmó la anulación del contrato por incumplimiento de las condiciones legales. En ese momento, la policía local inició el desalojo y contabilizó en su interior a un total de 36 jóvenes, ocho de ellos menores de edad, que se habían escondido en diferentes estancias de la vivienda.

Tras las identificaciones, la policía levantó acta de sanción para todos ellos por incumplimiento de las medidas sanitarias y algunos de ellos, que se habían desplazado desde la provincia de Málaga, también fueron propuestos para sanción por incumplir el confinamiento perimetral autonómico.

Desde el inicio de la desescalada, la Policía ha tenido que intervenir en numerosas fiestas ilegales. Algunas han llegado a reunir centenares de personas, como la ‘rave’ de principios de año de Llinars. En la misma línea, la Policía Municipal de Madrid desalojó el mes pasado una sauna gay en el centro de la capital donde había 300 personas.

Por su parte, la plataforma de alquiler vacacional Airbnb ha eliminado en España desde el inicio de la pandemia 800 anuncios de pisos turísticos y ha bloqueado unos 5.000 intentos de reserva para evitar que se organicen fiestas ilegales.

Las autoridades sanitarias han advertido numerosas veces del riesgo en cuanto a transmisión del coronavirus que suponen estos encuentros, en los que no suele haber mascarillas, distancia de seguridad ni ventilación.