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Estados Unidos

Un análisis de sangre detecta el daño cerebral del Alzheimer antes de los primeros síntomas

Redacción TO
Última actualización: 22 Ene 2019, 9:47 pm CET
Foto: Hani Mohammed | AP Photo

Los daños cerebrales causados por el Alzheimer pueden ser detectados antes de que aparezcan los primeros síntomas clínicos de la enfermedad mediante un análisis de sangre, según un estudio de investigadores alemanes y estadounidenses publicado este martes en Nature Medicine.

“El hecho de que todavía no haya un tratamiento eficaz para la enfermedad de Alzheimer se debe en parte a que las terapias actuales comienzan demasiado tarde”, ha dicho Mathias Jucker, director del estudio e investigador del Centro Alemán para Enfermedades Neurodegenerativas (DZNE) y del Instituto Hertie para la Investigación Clínica del Cerebro (HIH).

La prueba que desarrolló el equipo presta atención al neurofilamento, una proteína estructural que forma parte del esqueleto interno de las neuronas. Cuando las neuronas cerebrales se dañan o mueren, dicha proteína se filtra al líquido cefalorraquídeo que baña el cerebro y la médula espinal, y de ahí pasa al torrente sanguíneo.

Jucker y su equipo colaboraron con investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis (Misuri, EEUU) para estudiar si los altos niveles de esa proteína en sangre reflejan un daño neurológico, como ocurre cuando se detecta gran cantidad de neurofilamento en el líquido cefalorraquídeo. Así, analizaron datos y muestras de más de 400 individuos que forman parte de la población de estudio de la llamada Red de Alzheimer de Herencia Dominante (DIAN), liderada por la Universidad de Washington.

Del total de participantes, que engloban a un grupo de familias en los que la enfermedad se presenta a una edad temprana , 247 tenían la variante genética de inicio temprano y 162 eran familiares no afectados por la enfermedad. Los niveles de neurofilamento fueron más altos al comienzo de las pruebas y aumentaron con el paso del tiempo en aquellos que tenían la variante, mientras que en el resto fueron bajos y se mantuvieron estables.

El uso de escáneres cerebrales y pruebas cognitivas revelaron que aquellos con aumentos en sus niveles de neurofilamento tenían más probabilidades de mostrar signos de la enfermedad. Los cambios notables en la sangre se produjeron hasta 16 años antes del comienzo de los síntomas del Alzheimer.

De momento, antes de que la prueba pueda usarse en pacientes con Alzheimer u otra afección neurodegenerativa, los investigadores deben determinar qué nivel de neurofilamento en sangre es demasiado alto y con qué rapidez tiene que aumentar para convertirse en motivo de preocupación.