Un pueblo japonés se gasta el dinero del coronavirus en una estatua de un calamar

Por: AFP

Sociedad
Un pueblo japonés se gasta el dinero del coronavirus en una estatua de un calamar
Foto: YouTube @TheTonarinopoti| Reuters

Una remota localidad de pescadores de Japón ha utilizado las ayudas estatales destinadas a combatir el coronavirus para erigir una estatua gigante de un calamar que ha costado más de 240.000 dólares, un proyecto controvertido que pretende revitalizar el turismo local.

Por qué te lo contamos: a pesar del debate público que se ha generado sobre si el gasto es justificado, los funcionarios locales defienden que la instalación del calamar gigante puede generar interés y atraer el turismo. 

«El turismo en nuestra ciudad se ha visto gravemente afectado por el coronavirus. Hemos querido hacer algo para apoyar a las industrias locales», en particular mediante la promoción de la pesca del calamar, ha dicho un responsable del ayuntamiento de Noto a AFP.

El calamar rosa, de 13 metros de largo y cuyos tentáculos se despliegan como para atrapar una presa, fue inaugurado en marzo por la localidad costera de Noto (centro de Japón), en señal de orgullo por sus capturas pesqueras.

El monumento costó alrededor de 27 millones de yenes (248.000 dólares) y fue financiado en gran parte por una subvención nacional destinada a ayudar a los municipios afectados financieramente por la pandemia, como los destinos turísticos.

Además del cierre de las fronteras japonesas a los visitantes extranjeros desde hace más de un año, y de los llamamientos gubernamentales para evitar los viajes al interior del país, la economía de Noto también sufrió una disminución de las capturas, explica el responsable del ayuntamiento.

Muchas personas han ido a ver el calamar gigante e imágenes de la estatua han sido compartidas ampliamente en las redes sociales. Pero el cefalópodo no es del gusto de todos. «Es demasiado surrealista. Lo que tampoco está claro es por qué (este proyecto) estaba calificado para gozar de una subvención» nacional, escribió en japonés un usuario de Twitter. «No está bien gastar el dinero de los impuestos en un objeto no urgente y superfluo. El alcalde y los políticos locales deberían pagar por esto», decía otro.