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El despegue de la aviación verde

El despegue de la aviación verde

Foto: Pexels

En la búsqueda soluciones para mitigar el impacto ambiental del transporte aéreo, la industria ha encontrado en el Combustible Sostenible para la Aviación (SAF, por sus siglas en inglés) una prometedora respuesta. En este contexto, Cepsa, una de las principales compañías energéticas, ha emergido como un actor clave en la producción y comercialización de SAF, contribuyendo con el objetivo de descarbonizar el sector.

¿Qué es el SAF y cuál es su importancia?

Aunque en general hablamos de SAF, lo cierto es que hay varios tipos de combustible sostenible para la aviación. Este combustible puede ser de origen sintético, con un desarrollo aún incipiente, o de origen biológico, que es el que hoy están utilizando, progresivamente, las compañías aéreas. El SAF de origen biológico generalmente se produce mediante la tecnología HEFA (siglas en inglés de ésteres hidroprocesados y ácidos grasos) empleando como materias primas grasas residuales o aceites usados de cocina. 

La principal característica de este biocombustible es que puede reducir hasta en un 90 % las emisiones de CO2 respecto a los combustibles fósiles tradicionales, en función de la materia prima de procedencia. Como sucede con otros biocombustibles, una de las grandes ventajas del SAF es que, dada su naturaleza química similar al queroseno convencional, es compatible con los motores actuales de los aviones, por lo que es posible su utilización desde ya sin necesidad de realizar ninguna modificación en las aeronaves.

Rumbo hacia las cero emisiones netas

Los biocombustibles de segunda generación se convierten en la gran apuesta del sector del transporte aéreo en la hoja de ruta trazada para alcanzar las cero emisiones netas y es precisamente en este camino donde compañías como Cepsa asumen un papel clave. Así, la compañía energética es pionera en la producción de SAF al convertirse en la primera compañía en ofrecer biocombustible para la aviación de manera permanente en cinco de los principales aeropuertos españoles (Madrid, Barcelona, Palma de Mallorca, Sevilla y Málaga) por los que, según los datos de AENA en 2024, pasaron aproximadamente 172 millones de pasajeros, lo que supone aproximadamente el 61% del tráfico total del país.

Un compromiso con el ámbito de la aviación que también se materializa a través de las alianzas que Cepsa ha establecido ya con distintas aerolíneas como Iberia, TUI, Vueling o Air Europa, entre otras, para impulsar su utilización. Sirva como ejemplo la colaboración con esta última, que ya ha permitido que se esté utilizando SAF en el primer vuelo mensual Madrid – La Habana que opera la aerolínea. 

Objetivo: adopción masiva de SAF

Aunque el SAF ya ha demostrado ser una solución real para la descarbonización, su adopción a gran escala sigue siendo un desafío. Es crucial que la producción se desarrolle a mayor escala para que su coste sea competitivo y su uso se generalice. Para Cepsa, un punto de inflexión clave llegará en 2026 con la puesta en marcha, en colaboración con Bio-Oils, de la mayor planta de biocombustibles de segunda generación del sur de Europa. La instalación, producirá anualmente de manera flexible 500.000 toneladas de combustible sostenible de aviación (SAF) y diésel renovable (HVO).

Pasos en firme, especialmente significativos, si tenemos en cuenta que la aviación es uno de los sectores que presenta una mayor dificultad de electrificación. Cepsa impulsa el uso de los biocombustibles dentro de su estrategia “Positive Motion” y busca incrementar gradualmente su capacidad de producción hasta llegar en 2030 a un total de 2,5 millones de toneladas de biocombustibles al año, de los que 800.000 serán específicamente de SAF. 

Sin duda el futuro del SAF en la aviación es prometedor, y su adopción se acelerará con el respaldo de políticas y regulaciones favorables. De hecho, el Consejo de la Unión Europea y el Parlamento Europeo llegaron a un acuerdo para que a partir de 2025 se incluya un 2 % y esta cifra deberá ascender hasta el 70 % en el año 2050, con una parte de biocombustibles y otra de combustibles sintéticos. 

Los avances destinados a descarbonizar el transporte aéreo serán además determinantes para un país, como España, que tiene la oportunidad de convertirse en un referente del turismo sostenible. Es un momento decisivo para que nuestro país asuma un papel clave en el desarrollo y utilización de SAF en el continente europeo.

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