Cuando llega el invierno, no solo bajan las temperaturas: también baja la paciencia de nuestra piel. Es una estación traicionera, en la que el viento, la calefacción y los cambios bruscos de temperatura parecen empeñarse en irritarla. El dermatólogo Dr. Ignacio Gimeno, dermatólogo de Clínica Dermatológica Internacional en Ruber Internacional Centro Médico Masó y Ruber Internacional Centro Médico Habana, lo resume sin rodeos: «El aire frío contiene muy poca humedad. Al exponerse a él, la barrera cutánea se altera produciendo sensación de sequedad, descamación y tirantez».
A esto se suma que en casa buscamos refugio con la calefacción, que, lejos de ayudar, complica la situación: «La calefacción reduce aún más la humedad en el ambiente, lo que contribuye a la sequedad». Y como si fuera poco, solemos entregarnos a duchas largas y muy calientes que nos reconfortan, pero no a la piel: «Podemos alterar la barrera lipídica de la piel», explica el doctor.
No hay misterio: cuando la barrera cutánea se desestabiliza, el cuerpo lo nota. Según el Dr. Gimeno, lo habitual es que aparezcan «sequedad y tirantez, enrojecimiento, descamación e incluso brotes de dermatitis». Para quienes ya conviven con eccema o psoriasis, la situación puede complicarse aún más: «Por norma general, afecciones dermatológicas como la psoriasis o el eccema empeoran durante el invierno».
Los cinco consejos clave del dermatólogo
El especialista lo deja claro: protegerse del frío es cuestión de hábitos sencillos pero constantes. Sus recomendaciones son directas y aplicables desde hoy mismo:
- Abrigo, guantes y protección real: «Usar ropa de abrigo, incluido guantes».
- Nada de productos agresivos: la piel ya está bastante irritada como para añadir exfoliantes fuertes o jabones muy detergentes.
- Duchas cortas y templadas: el dermatólogo insiste en «evitar duchas prolongadas y/o muy calientes».
- Lavado de manos con cabeza: también aconseja «evitar el lavado excesivo de manos».
- Hidratación constante: «Empleo frecuente de cremas hidratantes y bálsamos labiales».
Cómo hidratar la piel en invierno
El frío no solo pide crema; pide la adecuada. El Dr. Gimeno recomienda productos que «restauren la barrera lipídica, por ejemplo, cremas con ceramida». Añade que ingredientes como «la niacinamida o el pantenol ayudan a restaurar y a calmar la piel».
¿Cada cuánto usarlas? El doctor es claro: «Se pueden emplear las veces que se necesiten, aunque en general con aplicarlas a diario tras la ducha es suficiente». Eso sí, con las manos conviene ser más generoso: «La crema de manos es conveniente aplicarla más a menudo por la mayor exposición».

¿Protector solar en invierno? Sí, en España también
Uno de los errores más comunes es olvidarse del fotoprotector en los meses fríos. El Dr. Gimeno explica que depende del lugar y la actividad, pero advierte: «En España la radiación solar en invierno es mayor que en otros países, por lo que sí que se recomienda la protección solar».
En nieve o montaña, la recomendación es aún más importante: la radiación rebota en la superficie blanca y puede causar daños.
Son las zonas que más notan el viento, el frío y los cambios de temperatura. Por eso el dermatólogo destaca la importancia del «uso constante de hidratantes». Y recuerda que en ambientes de alta exposición, como la montaña, «no hay que olvidarse de la protección solar en los labios», ya que «no es raro tener brotes de herpes labial debido a la quemadura solar».
Los errores que deberíamos evitar
Además del clásico olvido del protector solar, el doctor señala otros fallos típicos: «No cubrir áreas sensibles como las manos o las orejas», lo que puede derivar en los conocidos sabañones en personas más susceptibles al frío.
El invierno también tiene su cara positiva. El dermatólogo lo recuerda: es «una buena época para ciertos tratamientos como los láseres», ya que la menor exposición solar «ayuda a prevenir complicaciones como el exceso de pigmentación».
