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Prevención de fraudes para toda la familia: cómo protegerte a ti y a los tuyos

Ibercaja propone recomendaciones para protegernos de estafas dentro del programa de cultura financiera en colaboración con Funcas

Prevención de fraudes para toda la familia: cómo protegerte a ti y a los tuyos

Shutterstock.

Hay un momento muy común en cualquier casa: suena el móvil, entra un mensaje y alguien dice en voz alta «¿Esto será verdad?». A veces es un paquete que supuestamente no llega. A veces es un whatsapp de un número nuevo que dice ser tu hijo o un amigo. O una llamada amable, con tono profesional, que asegura hablar de parte del banco y pide confirmar datos «por seguridad». El problema es que hoy los intentos de fraudes online y telefónicos parecen cada vez más reales.

La prevención de todos, incluidos tus mayores y tus hijos, empieza por la información: entender cómo funcionan estas estafas y aprender a detectar señales a tiempo. Por ello, Ibercaja propone una serie de recomendaciones para protegernos de este tipo de estafas dentro del programa de cultura financiera en colaboración con Funcas.

La primera regla es sencilla: no descargues cualquier cosa. Si una aplicación no es necesaria, sobra; y, si es necesaria, descárgatela de una tienda oficial o una web de referencia. Y desde ahí, el resto es puro sentido común: evita hacer operaciones delicadas en redes wifi públicas, mantén el móvil y el ordenador al día, no te metas en páginas que no te dan confianza y, sobre todo, no instales nada porque una web te lo pida.

Hay un punto que se repite en muchas estafas: te llevan a un enlace. Y ese enlace te lleva a un formulario. Y ese formulario quiere tus datos. Si algo te empuja a hacer ese recorrido, frena. También ayuda mucho revisar los ajustes de privacidad de las apps y redes que usas, porque a veces el problema no es el fraude, sino la cantidad de información que regalas sin pensar.

Si hay alguien que merece una conversación tranquila sobre esto son los mayores y los jóvenes, dos colectivos especialmente vulnerables ante los intentos de fraude. No por falta de capacidad, sino porque el fraude actual juega con la confianza y la urgencia. Estas son algunas de las recomendaciones que puedes poner en práctica y enseñar a los tuyos.

No compartir claves con nadie

Conviene dejar grabada en piedra esta frase: el banco nunca te va a llamar o escribir para pedirte claves. Nunca. Ni por teléfono, ni por Whatsapp, ni por correo. No te pide el PIN, ni el número completo de la tarjeta, ni los códigos que llegan por SMS, ni contraseñas. Si alguien lo hace, sea quien sea, no es el banco.

Además, hay que recordar que el fraude no se limita a internet e interviene la parte física, la de toda la vida: el cajero. Aquí la protección es casi de manual: tapar el PIN al marcarlo y no aceptar ayuda de desconocidos. Si necesitas ayuda, contacta con el banco por los canales oficiales.

Sospechar de peticiones de dinero urgente

En ocasiones, los estafadores se hacen pasar por un familiar o amigo en apuros y solicitan transferencias urgentes. Si sus víctimas desconocen el funcionamiento de la banca digital, les apremian para que las hagan desde el cajero e incluso les dan indicaciones.

Puedes informar a tus mayores de estas prácticas para que sospechen si reciben un mensaje así. En estos casos, antes de hacer nada, lo recomendable es llamar al número habitual del familiar o amigo o intentar contactar por otro canal.

No atender llamadas sospechosas

Ante llamadas spam, la recomendación es clara: colgar. Sin discutir, sin sentirse mal, sin entrar al juego. Después, si te quedan dudas, puedes llamar al teléfono oficial del banco. La diferencia entre caer o no caer suele estar en un gesto: cortar la urgencia.

Pequeñas compras online

Entre los jóvenes, hay un terreno especialmente delicado: pequeñas compras online que parecen inofensivas, como skins para personalizar videojuegos, monedas virtuales, suscripciones, apps o pases premium. Ahí es donde los fraudes se multiplican, porque muchos no lo viven como «una compra», sino como «un clic». Es importante enseñarles que las compras deben hacerse solo en plataformas oficiales o tiendas reconocidas, que nunca se mete la tarjeta en enlaces que llegan por mensajes y que, si una oferta es brutalmente buena, probablemente es mentira.

Ante estas señales, calma

Aunque los fraudes cambien de forma, casi siempre se parecen en el fondo. La primera señal es la urgencia. Ese «hazlo ya» que no te deja pensar.

La segunda es la petición de datos. Da igual quién diga ser: si te piden claves, códigos, números o información personal, se enciende la alarma. La tercera señal es cuando todo llega por sorpresa: un número nuevo, un mensaje raro, una llamada que no esperas. Y la cuarta es el clásico anzuelo del premio o el chollo irreal. El fraude siempre necesita que des un paso. Y casi siempre ese paso es impulsivo.

Si caes, denuncia

Los fraudes son cada vez más sofisticados y, a pesar de tomar precauciones, algunas personas acaban cayendo en uno de ellos. Si es tu caso, denúncialo ante las autoridades y avisa a tu banco.

Hablar abiertamente de este tipo de situaciones y mantenerte informado te ayudará a ti y a los tuyos a protegeros frente a posibles fraudes.