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Sombras en los ojos: cuando un lunar en el párpado puede ser peligro

Sombras en los ojos: cuando un lunar en el párpado puede ser peligro

Los párpados son una de las zonas más delicadas del cuerpo humano. Su piel es fina, sensible y está en contacto permanente con el exterior. Sin embargo, pocas personas reparan en ellos cuando aparece una mancha nueva o un pequeño bulto. En la mayoría de los casos no se trata de algo grave, pero en otros, mucho menos frecuentes, puede ser la señal de un melanoma palpebral.

Los tumores en los párpados constituyen uno de los motivos de consulta más habituales en las consultas de oftalmología. La mayoría son benignos y no representan un riesgo importante para la salud. De hecho, alrededor del 80% de las lesiones palpebrales no son malignas. El 20% restante corresponde a tumores cancerígenos.

De todos los tipos de tumores, el melanoma maligno palpebral es el más preocupante. Representa menos del 1% de los tumores malignos palpebrales. «Su importancia no es sólo por su gravedad y agresividad, sino por su proximidad al ojo y en consecuencia el alto riesgo que representa para la visión» explica la doctora Sonia Janneth Hincapié, especialista en Oftalmología y experta en cirugía oculoplástica del Hospital Quirónsalud San José.

Entre los factores que pueden provocar este tumor está el sol. La piel del párpado es extremadamente fina y, por tanto, más vulnerable a los rayos solares. Personas con piel clara o con antecedentes de exposición intensa al sol parecen tener un riesgo mayor que quienes no han estado expuestos de forma prolongada. Además del sol, otros factores como el envejecimiento y la genética pueden influir en la aparición de este tumor raro.

Dra. Sonia Janneth Hincapié, experta en cirugía oculoplástica del Hospital Quirónsalud San José.

Un complicado diagnóstico

Su diagnóstico no siempre es sencillo. Este tipo de melanoma puede confundirse fácilmente con otras lesiones menos graves: un lunar irregular, una mancha que parece no curarse, o incluso una verruga. Por eso, el primero en notar algo fuera de lo común suele ser la propia persona. Cambios de color, sangrado, engrosamiento, aparición de un bulto nuevo o un lunar que crece con el tiempo, deben encender una alarma de precaución.

Desde el punto de vista clínico, los melanomas en los párpados suelen manifestarse como lesiones de bordes irregulares, formas asimétricas o cambios progresivos en el tamaño. Algunas lesiones crecen de manera lenta y superficial al inicio, pero con el tiempo pueden adquirir un crecimiento más profundo e invasivo. En ocasiones aparecen signos como sangrado, ulceración o un aumento rápido del volumen, señales que deben motivar una consulta médica inmediata.

El verdadero peligro del melanoma reside en su capacidad para diseminarse. Si no se trata a tiempo, puede invadir los vasos sanguíneos y linfáticos, dando lugar a metástasis en otras partes del cuerpo. Por ello, además de comprometer el párpado y el ojo, el melanoma palpebral puede convertirse en una amenaza vital.

Tratamiento quirúrgico

El tratamiento es siempre quirúrgico y debe realizarse con márgenes amplios para asegurar la eliminación completa del tumor. Durante la intervención se emplean técnicas especializadas que permiten analizar los bordes de la lesión en el mismo acto quirúrgico, preservando la mayor cantidad posible de tejido sano. Posteriormente, la reconstrucción del párpado busca, ante todo, conservar su función protectora y, en segundo lugar, su aspecto estético.

Dada la complejidad de estos casos, el manejo del melanoma palpebral requiere un enfoque multidisciplinar. La colaboración entre dermatólogos y oftalmólogos especializados en cirugía oculoplástica resulta fundamental para ofrecer un tratamiento integral y mejorar el pronóstico del paciente.

Aunque poco frecuente, el melanoma en los párpados recuerda la importancia de observar con atención incluso las zonas más pequeñas del cuerpo. A veces, la detección temprana de una mínima lesión puede ser la clave para detectar a tiempo una enfermedad grave y salvar no solo la visión, sino también la vida.