La transición ecológica suele explicarse con cifras, informes y grandes cumbres internacionales. Sin embargo, el cambio real ocurre a pie de calle: en los proyectos que recuperan espacios degradados, en las iniciativas que fomentan el consumo responsable, en las compañías que apuestan por la economía circular y en las asociaciones que forman a colectivos vulnerables para acceder a empleos verdes. Es ahí, en la acción directa y sobre el terreno, donde los Premios fundación Moeve han decidido poner el foco.
A través de esta tercera edición, fundación Moeve refuerza un objetivo claro: impulsar soluciones innovadoras que aceleren una transición ecológica justa. El propósito es ir más allá del reconocimiento ambiental para apoyar proyectos donde lo social y lo ecológico se den la mano, mejorando de forma inseparable la calidad de vida de las personas y la salud de su entorno.
Esta tercera edición rompe fronteras y amplía su alcance a Portugal, adquiriendo una verdadera dimensión ibérica. Con una dotación de 120.000 euros a repartir entre un máximo de tres proyectos de ambos países, los premios ofrecen algo más que respaldo financiero. Los ganadores contarán con un valor diferencial: un acompañamiento especializado de un año, con sesiones de mentoría diseñadas para consolidar y escalar el impacto de sus propuestas.
Precisamente, este compromiso con el crecimiento de los proyectos es el que define la filosofía de la entidad. «Con esta tercera edición de los premios, reforzamos un modelo de colaboración que impulsa soluciones sólidas e innovadoras para los desafíos del presente y del futuro, integrando la protección del entorno con el desarrollo de las comunidades», destaca Teresa Mañueco, directora de la Fundación.
Una palanca para proyectos con impacto real
El crecimiento del certamen en sus anteriores ediciones refleja que existe un ecosistema dinámico y comprometido. Startups, pymes, entidades sociales o educativas, ONG e instituciones públicas han encontrado en estos premios una plataforma para dar visibilidad a sus ideas.

Los proyectos que se buscan no están en una fase inicial, sino en un punto intermedio o avanzado, capaces de demostrar resultados y con potencial de crecer. Por ejemplo, con propuestas que optimizan materiales y residuos, que les dan una segunda vida y que diseñan productos duraderos, reparables y reciclables; o que buscan generar empleo, reducir la pobreza y facilitar el acceso a bienes y servicios a colectivos vulnerables.
En el terreno del consumo responsable, fundación Moeve apuesta por proyectos que integren criterios sociales, ambientales y éticos en las decisiones de compra. La idea es sencilla: que las personas puedan elegir productos más seguros, saludables y duraderos, mejorando así su bienestar cotidiano.
Innovación social para una transición justa
La movilidad sostenible es otro de los ejes clave. Aquí caben soluciones orientadas a un uso racional del transporte, con el mínimo impacto ambiental, pero también con una clara dimensión social: iniciativas que favorezcan la inclusión de personas con movilidad reducida, que reduzcan el aislamiento y que fortalezcan la cohesión comunitaria.
El acceso a energías renovables ocupa también un lugar señalado. Se buscan proyectos que mejoren infraestructuras, impulsen el consumo compartido, incrementen la eficiencia energética o amplíen el uso de fuentes naturales. Siempre con un objetivo claro: proporcionar energía asequible, generar empleo local, fomentar la autonomía energética y contribuir al desarrollo sostenible de comunidades desfavorecidas.
La recuperación ambiental y la reducción de residuos completan este mapa de acción, con soluciones regenerativas, innovación en productos de base natural y modelos que disminuyan el desperdicio. Todo ello con un enfoque que prioriza la mejora de la calidad de vida de los grupos más vulnerables.
«El verdadero valor de los proyectos está en su capacidad para fomentar una transición ecológica justa, generando un impacto social y ambiental real», afirma Mañueco.
Por eso, la Fundación impulsa proyectos de formación para una economía dirigida a crear nuevas oportunidades profesionales, facilitando así que la transición energética se traduce en oportunidades reales crecimiento.
