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Colágeno y magnesio: qué dice la medicina del suplemento estrella para las articulaciones

Frente al marketing de este tipo de productos, la ciencia diferencia entre ambos productos, cada vez más consumido por miles de personas

Colágeno y magnesio: qué dice la medicina del suplemento estrella para las articulaciones

El mercado de los suplementos vive un momento de auge sin precedentes. Vitaminas, proteínas, minerales y, sobre todo, fórmulas «para las articulaciones» han pasado de ser un recurso puntual a convertirse en un hábito cotidiano. La promesa es siempre la misma: soluciones rápidas, accesibles y sin esfuerzo para problemas complejos. En ese contexto, el colágeno con magnesio se ha consolidado como uno de los productos estrella.

No es casual. El mensaje encaja perfectamente con una sociedad que busca resultados inmediatos: menos dolor, más movilidad, mejor rendimiento. Basta con entrar en una farmacia o navegar por redes sociales para encontrar esa narrativa repetida una y otra vez. Pero cuando ese discurso llega a la consulta médica, empieza a desdibujarse.

«Es raro el día que no recibo en consulta a un paciente, deportista o no, que me pregunta directamente: ‘Doctor, ¿qué marca de colágeno me recomienda para las rodillas?’», explica el doctor Ghassan Elgeadi, Jefe de Servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica de los hospitales Quirónsalud San José y Quirónsalud Valle del Henares. El problema es que cada vez más personas intentan resolver con un suplemento lo que antes se abordaba desde los hábitos.

«Cuando ingerimos colágeno, nuestro sistema digestivo lo descompone en aminoácidos. El organismo utiliza esos ladrillos para lo que más necesite en ese momento, que puede ser reparar piel, crear pelo o fortalecer un vaso sanguíneo, no necesariamente regenerar el cartílago de tu rodilla», señala el especialista.

La explicación desmonta la idea central del marketing: no existe un viaje directo del colágeno ingerido hasta la articulación dañada. De hecho, organismos como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) coinciden en que no hay evidencia científica sólida que respalde ese efecto específico sobre las articulaciones.

Colágeno y magnesio: entre la promesa y la realidad

Si el colágeno representa el lado más inflado del discurso comercial, el magnesio ocupa un terreno más sólido. Su papel en el organismo está bien documentado: interviene en la función muscular, la síntesis de proteínas y la transmisión nerviosa. Un déficit puede traducirse en fatiga, calambres o peor rendimiento físico, factores que sí influyen en el riesgo de lesión.

Pero incluso aquí conviene poner matices. No es un remedio milagro, sino un apoyo dentro de un contexto más amplio. El problema, según los especialistas, es que el foco se ha desplazado hacia el suplemento y se ha alejado de lo esencial.

«No pierdas el tiempo (ni el dinero) buscando en la farmacia lo que no has trabajado en el gimnasio o en la cocina», advierte el Dr. Elgeadi.

Dr. Ghassan Elgeadi, jefe de Servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica de los hospitales Quirónsalud San José y Quirónsalud Valle del Henares.

Porque la salud articular no depende de una cápsula, sino de un conjunto de factores mucho más básicos y menos visibles. La producción de colágeno, por ejemplo, está ligada a nutrientes como la vitamina C y a una alimentación equilibrada. Y, sobre todo, al estímulo mecánico: el ejercicio de fuerza sigue siendo el mayor protector de las articulaciones.

En ese sentido, un músculo fuerte —especialmente en zonas clave como el cuádriceps— actúa como un auténtico amortiguador biológico, reduciendo la carga sobre el cartílago. A esto se suman elementos igual de determinantes: una buena biomecánica, un calzado adecuado y el respeto por los tiempos de recuperación.

Ignorar todo eso mientras se confía en un suplemento es, en muchos casos, construir sobre una base débil. Por eso, el traumatólogo resume la cuestión con claridad: «En resumen: el magnesio es un gran soporte metabólico, pero el colágeno es mejor ‘fabricarlo’ que comprarlo», concluye el doctor.