Las bolsas de nicotina han irrumpido con discreción, pero con fuerza. Sin humo, sin combustión y fáciles de usar, se están abriendo paso como una alternativa dentro del consumo de nicotina. Su crecimiento no responde tanto a una moda como a un cambio de hábitos en el consumo de nicotina, en un contexto de transición desde el cigarrillo.
Detrás de esta tendencia hay ya varias investigaciones que ayudan a entender quién las utiliza, cómo se consumen y qué impacto pueden tener.
Uso limitado entre quienes no consumen nicotina
Uno de los puntos clave es a quién está llegando este producto. Y los datos son claros: el uso de bolsas de nicotina es prácticamente inexistente entre adultos sin consumo previo de tabaco o nicotina.
Un estudio publicado en PLOS ONE en 2025, basado en una encuesta a adultos en Reino Unido, concluye que su uso se concentra en hombres, adultos jóvenes y, sobre todo, en quienes fuman, han fumado o utilizan cigarrillos electrónicos. Entre quienes nunca han consumido tabaco tradicional o usado vapeadores, su uso es muy reducido: 3,0% y 2,7%, respectivamente
El mismo estudio también detalla cómo se utilizan. Predominan los sabores de menta y las concentraciones de nicotina entre 11 y 20 mg. En cuanto a la frecuencia, el patrón es diverso: desde usuarios ocasionales que las prueban una o dos veces, hasta un grupo que las utiliza de forma habitual, al menos una vez por semana.
Más frecuente entre usuarios con historial de consumo
La relación con el tabaquismo se refuerza en los datos procedentes de Estados Unidos. Un estudio publicado en JAMA Network Open el pasado mes de septiembre muestra que el uso de bolsas de nicotina es más frecuente entre personas que ya consumen otros productos con nicotina. Pero hay un dato especialmente relevante: el uso actual y diario es más alto entre quienes han dejado recientemente otro producto de tabaco o nicotina, mientras que es prácticamente inexistente entre adultos sin consumo previo.
El estudio señala además que el uso es mucho menor entre quienes abandonaron el tabaco antes de 2019, lo que indica diferencias claras dentro del grupo de exfumadores y refuerza la idea de que su adopción está vinculada a procesos recientes de abandono del cigarrillo.
Menos tóxicos cuando sustituyen al cigarrillo
El otro gran eje del debate es su impacto en la salud. Y aquí la diferencia fundamental con el cigarrillo está en la ausencia de combustión, el proceso responsable de generar la mayoría de las sustancias nocivas del tabaco.
Un ensayo clínico controlado publicado en 2023 en la revista científica Journal of Clinical Pharmacology analiza qué ocurre cuando fumadores adultos sustituyen completamente el cigarrillo por bolsas de nicotina. Los resultados son consistentes: en solo siete días, se reducen significativamente 18 de los 19 biomarcadores de exposición a sustancias tóxicas analizadas, incluidos compuestos carcinógenos.
Según el estudio, estos niveles se aproximan a los observados en personas que dejan de consumir tabaco por completo. Estas reducciones están en línea con los bajos niveles de compuestos nocivos detectados en los propios productos analizados y se mantienen independientemente de la concentración de nicotina.
Además, la investigación indica que la exposición a nicotina se ajusta al contenido del producto, lo que permite a los usuarios alcanzar niveles similares a los del cigarrillo, pero sin los efectos derivados del humo.
Pese a estos resultados, los expertos insisten en que no se trata de productos libres de riesgo. Contienen nicotina, que genera dependencia, y todavía existen incertidumbres sobre sus efectos a largo plazo.
