Tres países, 48 selecciones y 106 partidos. El Mundial 2026 será el mayor torneo de la historia y, según las estimaciones de H2 Gambling Capital, generará alrededor de 60.000 millones de dólares en apuestas. Durante un mes, millones de personas harán lo que hacen cada cuatro años: apostar más, jugar más y seguir cada partido con una intensidad que dispara el tráfico en las casas de apuestas online. Pero mientras el mercado regulado se prepara para absorber ese pico, el juego ilegal crece de forma paralela.
El desconocimiento del .es
España cuenta con una de las ratios más altas de mercado canalizado en Europa. Sin embargo, si se mide a través del comportamiento de los usuarios y no del volumen generado, la realidad cambia por completo. El informe ‘El juego online ilegal en España’, elaborado por EY para Jdigital, revela que el 47,5% de los jugadores que creen apostar solo en webs legales ha accedido a dominios no autorizados: .com, .io, .bet, en ocasiones redirigidos a páginas ilegales precedidas del .es. Además, el 26% de los jugadores no sabe diferenciar entre operadores legales e ilegales y el 23,4% reconoce haber jugado conscientemente en operadores sin licencia.
Un terreno fértil para el fraude
El Mundial es el momento perfecto para los operadores ilegales. La emoción, la inmediatez y la proliferación de microapuestas crean las condiciones ideales para captar usuarios que no distinguen entre un dominio autorizado (.es) y uno ilegal. Según el informe de Jdigital, elaborado por EY, la mayoría de accesos involuntarios llegan por tres vías: enlaces difundidos en redes sociales como Telegram, YouTube o TikTok, en los que la ausencia de verificación permite que cualquier operador se publicite sin control; recomendaciones de afiliados o promociones agresivas que ocultan el dominio real al usuario.
«El jugador español no es imprudente, está desinformado», señala Jorge Hinojosa, director general de Jdigital. «La mayoría de accesos al mercado ilegal son involuntarios. La gente cree que está en un operador legal porque la web parece profesional, porque el dominio suena familiar o porque alguien se lo ha recomendado. Y ahí está el verdadero riesgo».
Pero el desconocimiento no es la única causa. Mientras los operadores no autorizados evoluciona de forma constante su producto, sus promociones y su experiencia de usuario de forma atractiva, la oferta regulada del mercado español lleva más de una década sin cambios bajo el mismo aspecto y funcionamiento.
En el mercado ilegal no hay verificación de edad, no existen límites de depósito, no hay trazabilidad de pagos ni herramientas de autoexclusión. Es un entorno diseñado para maximizar el consumo, no para proteger al usuario. Por eso el sector reconoce que ha llegado el momento de modernizar el mercado regulado para que no siga perdiendo terreno frente a una oferta que, aunque ilegal, resulta cada vez más sofisticada. Y en un contexto de euforia deportiva como el Mundial, esa falta de protección se convierte en una amenaza real.
Un problema global
Lo que ocurre en España no es una excepción. Por cada euro no regulado, los operadores ilegales generan 2,4 euros en pérdidas para el sistema. Un problema que va más allá de la recaudación fiscal que no se realiza, valorada en 20.000 millones de euros para los estados miembros, sino las consecuencias directas de la desprotección sobre el jugador. El segmento de 18 a 24 años es el más expuesto de todos, jóvenes que acceden a plataformas sin garantías, sin límites y sin red de seguridad. A eso se suma el impacto en la creación de empleo, pues cada euro que se desvía al mercado ilegal deja de generar actividad regulada, fiscalizada y segura. Tener acceso al juego sin estar protegido no es una ventaja, sino un perjuicio.
El marco regulatorio español es uno de los más estrictos y seguros de la Unión Europea. Pero esa fortaleza tiene un punto débil en la falta de datos oficiales sobre el mercado ilegal. Sin medición no hay diagnóstico y sin diagnóstico no hay prevención.
Una de las líneas de actuación más eficaces podría ser cambiar la perspectiva y reconocer que no toda la comunicación del sector tiene un efecto perjudicial. Tal y como señala el informe sobre el juego ilegal, los canales no verificados se han convertido en una de las principales vías de acceso involuntario, y mantener una visión exclusivamente negativa sobre la comunicación de los operadores legales no contribuye a reducir este riesgo. La comunicación de los operadores legales cumple una función esencial, la de canalizar la demanda hacia entornos seguros y regulados. El sector está comprometido en mejorar y en colaborar con el regulador, pero limitar la visibilidad de las webs autorizadas, sin reforzar a la vez la información oficial sobre el mercado ilegal, puede tener el efecto contrario.
En un momento en el que el Mundial multiplicará la actividad de las apuestas deportivas, Jdigital insiste en que la protección del jugador empieza por saber dónde está jugando. «Lo importante no es solo jugar, sino jugar de forma segura. España tiene un buen modelo, pero necesita datos para seguir siéndolo. No podemos combatir lo que no medimos, igual que no podemos evitar que surjan fricciones si el marco regulatorio se ajusta sin tener una imagen completa del mercado. Y ahora mismo, el juego ilegal crece en silencio», concluye Hinojosa.
El juego ilegal seguirá creciendo mientras siga siendo invisible y la mejor forma de combatirlo es iluminarlo. No basta con perseguir a los operadores con licencia, sino también a quienes operan fuera de ella y generan riesgos reales de desprotección. Con datos, con transparencia y con una cultura de juego responsable que sitúe al jugador, y no al mercado, en el centro.
