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La1314: el periplo de una empresa de eventos en el año en que desaparecieron

En los zapatos de Leticia Sánchez-Páramo, CEO y fundadora de La 1314, que ha mantenido a flote una empresa de eventos en el año sin ellos

La1314: el periplo de una empresa de eventos en el año en que desaparecieron

Cedida por LA1314

En el año sin eventos, sobran las explicaciones sobre la situación de las empresas que se dedican a organizarlos. A lo ancho y largo del tejido empresarial, se ha extendido una idea-refugio: eso de que todo esto servirá de lección. Leticia Sánchez-Páramo, CEO y fundadora de La 1314, una empresa de alquiler de muebles para eventos, difiere. Charlamos con ella y en su voz se palpa el cansancio tras todos estos meses, pero también la esperanza. Y no es una esperanza teñida de falso optimismo a lo saldremos mejores. Está cargada de realismo, de volveremos a lo de antes, solo hay que aguantar a que pase el chaparrón. 

Lo que ha ayudado a que su empresa siga a flote durante este año es un poco lo mismo a lo que hizo que tuviese un gran éxito inicial: basar su trabajo –como su vida– en el respeto. A partir de ahí, lo demás viene dado: un buen servicio, la lealtad de los clientes, el ayudarse unos a otros cuando las cosas van mal. 

La1314 vio la luz en noviembre de 2019, cuatro meses antes de que empezase la pandemia. Tuvo éxito porque ofrece algo diferente en un sector bastante estandarizado. «Veía que el proveedor era siempre de China, que no es ni mejor ni peor, pero yo decidí que lo mío vendría de Indonesia, que la manufactura es diferente y los materiales también. Incorporé mucho mueble de ratán, mucho diseño propio… piezas más divertidas», explica Sánchez-Páramo. Además, no se limitan a alquilar los muebles. La experiencia de Leticia en el sector de eventos, en el que empezó muy joven, permita que pueda también asesorar a sus clientes en materia de estética y escenografía, pues «aunque el mobiliario es un poco secundario, al final es lo que crea la escenografía que quieren darle al evento, algo que cada vez se mira más y se mima más». 

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Un espacio creado por La1314. | Foto: Cedida

Leticia venía, como contábamos, del mundo de los eventos y decidió emprender por su cuenta por un motivo que se aleja del estereotipo. Le cambió la vida por dos frentes a la vez: tuvo hijos y le diagnosticaron una enfermedad cardíaca. Por ambos motivos, ya no iba a ser capaz de estar presencialmente en todas las fases que comprende la organización de un evento, así que decidió emprender como proveedora. «Así, no tienes que adaptarte a los tiempos de todo el mundo. Aunque tenga que estar pendiente todo el rato, no tengo que estar presente en todas las fases del proceso», nos cuenta.

«Me hace muchísima gracia cuando la gente dice 'Dios, una boda' y yo pienso 'pero si es como un cumpleaños grande'»

Las farmacéuticas son ahora uno de sus clientes más activos, pues siguen teniendo que presentar medicamentos y, al pasarse al formato virtual, han tenido que adaptar sus espacios construyendo platós. También las colaboraciones –para productoras, para revistas de interiores– cuyo objetivo es, básicamente, «mostrarle a la gente que sigues viva». 

Ahora que la situación puede cambiar de la noche a la mañana, los eventos pueden cancelarse horas antes de su celebración –pensemos que es un sector en el que se trabaja meses para un resultado de apenas unas horas–. Por eso, en La1314 ponen facilidades y, por ejemplo, no piden pagos por adelantado. «Aunque, en realidad, esto es algo que también hacíamos antes, cuando nos iba fenomenal», matiza Sánchez-Paramo. Entienden que la cancelación de un evento es algo que afecta a todos –cátering, música, azafatas…– y que, de nuevo, el respeto es la base. «Creo un poco en el karma, y creo que si ayudas a alguien ese alguien volverá. En el mundo del evento vivimos del cliente ‘amigo’, del cliente que confía en ti».

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Foto: Cedida por La1314

La adaptación está bien, claro. Sobre todo cuando es la única manera de sobrevivir. Pero Leticia mira hacia el sector desde dentro y no cree que las cosas vayan a cambiar cuando salgamos de este túnel. Cree que volveremos a lo de antes: a los eventos presenciales para sentir, tocar, oler. «Una presentación de un coche en streaming no es lo mismo que ir y tocar ese coche, ver sus dimensiones; un maquillaje que se adapta a tu tono de piel, los matices de olor en un perfume…». 

Para dedicarse a esta profesión, hacen falta una serie de rasgos que también han resultado especialmente útiles para afrontar la vida en pandemia. Normalidad, primero. Entrega y disposición, ante todo. «Que todo te parezca bien», añade Leticia. Ser lo suficientemente organizada como para parecer tranquila ante situaciones de estrés, para que el cliente sienta que todo saldrá bien –«Me hace muchísima gracia cuando la gente dice ‘Dios, una boda’ y yo pienso ‘pero si es como un cumpleaños grande’»–. No mirar hacia el problema como una bola gigante; ser capaz de dividirlo tarea por tarea. Como la vida misma, sobre todo ahora.

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