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¿Cuánto tiempo queda para que los cigarrillos desaparezcan?

Suecia, con una tasa de fumadores de tan solo 5,6%, podría ser el primer país del mundo en conseguir que el cigarrillo sea un objeto de museos

¿Cuánto tiempo queda para que los cigarrillos desaparezcan?

Foto: GTRES

Partimos de una premisa irrefutable, y es que el consumo de cigarrillos es perjudicial para la salud.  Lo ideal es que nunca se consuma productos de tabaco o nicotina, y que, los que ya lo hacen,, que lo dejen por completo. Sin embargo, nos enfrentamos a una realidad más compleja: según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de mil millones de personas en todo el mundo siguen fumando, a pesar de los esfuerzos en políticas tradicionales de cesación y prevención del tabaquismo. Por tanto, ¿qué más podemos hacer?

El enfoque en la ciencia: alternativas sin humo

Las políticas tradicionales destinadas a la cesación y prevención del tabaquismo han batallado durante años en busca resultados significativos en cuanto a la reducción de las tasas de fumadores. Sin embargo, y como veníamos comentando, no parece que estén teniendo todo el éxito que se esperaba. Por ello, se hace necesario adoptar una visión holística que permita dar opciones alternativas a esos fumadores adultos que de otra manera seguirían consumiendo tabaco y nicotina de la forma más perjudicial: el cigarrillo.

Ha llegado el momento de prestar atención a la investigación científica y los avances en materia de alternativas al cigarrillo libres de humo, como los dispositivos de calentamiento de tabaco o los cigarrillos electrónicos. Empresas como Philip Morris International están realizando grandes inversiones en investigación y ciencia desde hace casi dos décadas, con resultados alentadores en el desarrollo de alternativas al cigarrillo tradicional. Con un equipo de más de 1.500 científicos, ingenieros, técnicos y personal de apoyo que trabaja en el desarrollo de productos sin combustión ni humo. ¿Y por qué?

Precisamente, gracias a esta investigación científica, se ha podido demostrar que la principal causa de enfermedades relacionadas con el hábito de fumar se encuentra en el humo del cigarrillo. Debido a que se quema el tabaco, el cigarrillo encendido genera un humo con elevados niveles de sustancias químicas, más de 6.000, de las cuales unas 100 han sido identificadas como nocivas o potencialmente nocivas. Así, al evitar quemar el tabaco, las alternativas como los dispositivos de calentamiento de tabaco o los cigarrillos electrónicos, consiguen reducir los niveles medio de sustancias tóxicas y, por tanto, existe la posibilidad de reducir el riesgo de daño asociado al cigarrillo.

Por supuesto, estas alternativas no están exentas de riesgo y con su uso generalmente se inhala nicotina, que es adictiva. Sin embargo, la ciencia ha demostrado que son una opción mejor para aquellos fumadores adultos que de otro modo continuarían fumando. Aunque la mejor decisión que pueden tomar es dejar por completo el consumo de tabaco y nicotina.

Países que han apostado por la evidencia científica

Aunque los productos libres de humo están sujetos a fuertes restricciones en algunos países (incluso prohibidos en otros), un número creciente de gobiernos con visión de futuro han reconocido que estos productos pueden ser una mejor alternativa al tabaco de combustión para los fumadores que no van a dejar el hábito, y lo han tenido en cuenta en sus políticas.

Un ejemplo claro de ello es Suecia: en las últimas cinco décadas, el país nórdico ha estado implementando medidas tradicionales para controlar el hábito de fumar, en línea con el resto de Europa. Sin embargo, adicionalmente, ha permitido de forma paralela la venta de alternativas libres de humo, especialmente el snus (un producto de tabaco de consumo oral).

Foto: Louis Reed | Unsplash

Esta estrategia complementaria de reducción del daño ha llevado a que Suecia esté de camino a convertirse en el primer país libre de humo, con una tasa actual de fumadores de tan solo 5.6%, siendo la tasa más baja de toda la Unión Europea, cuya tasa media es del 23%. Además, otro dato revelador es que la incidencia de cáncer en este país es un 41% inferior a la del resto de sus homólogos europeos.

Si bien la meta ideal es que nadie consuma productos de tabaco o nicotina, la realidad es que todavía hay más de mil millones de fumadores en el mundo, y no se espera que esta cifra cambie de manera significativa. En lugar de centrar el debate en torno a ideologías, es crucial atender a la ciencia que hay detrás de estas alternativas sin humo. Ejemplos como el de Suecia demuestran que una combinación de medidas tradicionales y estrategias de reducción del daño puede tener un impacto positivo en la salud pública. Pero esto no es algo que se consiga de la noche a la mañana ni de manera individual, sino que es necesaria la colaboración del resto de partes interesadas, como las autoridades públicas y las comunidades médica y científica.

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