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La evidencia científica detrás de los productos con los que se busca un futuro sin humo

La evidencia científica detrás de los productos con los que se busca un futuro sin humo

Foto: Philip Morris

Gracias a la ciencia y a la innovación, en los últimos años han surgido alternativas al cigarrillo que no tienen combustión ni humo, proporcionando a aquellos fumadores adultos que no van a dejar el hábito una forma una alternativa menos nociva que el cigarrillo. 

Recordemos que, en España, tal y como publicamos en THE OBJECTIVE, la prevalencia del consumo diario de tabaco de combustión en España es de un 33,1% de las personas que han fumado tabaco a diario en los últimos 30 días, según la última Encuesta Sobre Alcohol y otras Drogas en España (EDADES), elaborada por el Ministerio de Sanidad. 

Debido a estas cifras, se hace necesario poder proporcionar a estos adultos que no abandonan la forma más perjudicial de consumir tabaco y nicotina: el cigarrillo, toda la información basada en ciencia que hay disponible, para que puedan tomar decisiones informadas. Estas estrategias de reducción del daño, como hablábamos en estas páginas, son clave en términos de salud pública si se aplican de forma complementaria a las políticas ya existentes de prevención y cesación del tabaquismo. 

En este artículo, exploraremos algunas de estas alternativas sin humo y cómo pueden ayudar a los fumadores adultos a decir adiós al cigarrillo y al humo para siempre.

¿En qué se basan las alternativas libres de humo?

Como ya comentábamos, gracias a los avances y a la innovación, las alternativas libres de humo, respaldadas por la evidencia científica, pueden contribuir a que los adultos que de otro modo seguirían fumando dejen por completo los cigarrillos.  

Al no quemar, estas alternativas no generan humo, que la evidencia científica reconoce como la principal causa de enfermedades relacionadas con el tabaquismo. Tengamos en cuenta que al encender un cigarrillo, comienza el proceso de combustión, alcanzando temperaturas extremas. Esto genera humo que contiene más de 6.000 sustancias químicas, de las cuales unas 100 han sido clasificadas por las autoridades de salud pública como nocivas o potencialmente nocivas. 

Con carácter general, eliminar la combustión (como sucede en el caso de las alternativas sin humo) significa que los niveles medios de sustancias químicas nocivas generadas se reducen significativamente en comparación con el humo del cigarrillo. Por supuesto, debe evaluarse científicamente cada producto concreto.

Ahora bien, aunque estas alternativas reducen el riesgo de daño causado por el cigarrillo, no son inocuas y su uso conlleva generalmente la inhalación de nicotina; y, además, están dirigidas únicamente a fumadores adultos que de otra forma seguirían con el hábito. Es decir, no están diseñadas para no fumadores o menores.

Con el uso de los dispositivos de calentamiento de tabaco y de la mayoría de los cigarrillos electrónicos se inhala nicotina, que es uno de los factores, junto con el sabor y el ritual, que desempeña un papel importante en el cambio de los fumadores adultos de los cigarrillos a las alternativas sin humo. Puesto que, para cambiar por completo, los fumadores tienen que encontrar en estos productos sustitutos aceptables a los cigarrillos. 

Pero hay que saber que la nicotina no es lo más perjudicial del hábito de fumar, como muchos erróneamente creen. Son los elevados niveles de sustancias químicas nocivas presentes en el humo del cigarrillo, la principal causa de enfermedades relacionadas con fumar.

Los fumadores adultos merecen información precisa y respaldada por la ciencia para poder tomar decisiones informadas. Esta es una de las razones por las que es tan importante combatir las percepciones erróneas sobre la nicotina que existen en la población en general.

Diferencias entre cigarrillos electrónicos y dispositivos de calentamiento de tabaco

Los cigarrillos electrónicos, también conocidos como vapers, probablemente sean una de las alternativas más conocidas. Pero, ¿sabes exactamente en qué consisten? Estos dispositivos funcionan calentando una solución líquida que generalmente contiene nicotina. En estos dispositivos no hay combustión ni tabaco.

Por otro lado, entre las alternativas sin humo, también encontramos los dispositivos de calentamiento de tabaco. Como su nombre indica, estos dispositivos sí se usan con tabaco, la diferencia está en que, como ocurre en el caso anterior, no hay combustión. El tabaco solo se calienta gracias a su sistema electrónico a una temperatura suficiente como para liberar el sabor y la nicotina, pero lo suficientemente baja como para no quemar el tabaco. Por tanto, al no haber combustión, no se genera ni humo ni ceniza

En ambos casos, gracias a que se evita quemar el tabaco o el líquido, lo que se libera es un aerosol o vapor distinto al humo del cigarrillo, y se reducen de manera significativa los niveles medios de sustancias químicas presentes en comparación con el humo del cigarrillo. Por supuesto, debe evaluarse científicamente cada producto para conocer la evidencia disponible.

Aunque la mejor opción para los fumadores será siempre dejar de consumir tabaco y nicotina por completo, la realidad es más compleja y los datos demuestran que no todos lo consiguen. En este sentido, las alternativas libres de humo, respaldadas por la evidencia científica, son mejores opciones al cigarrillo de combustión y pueden jugar un papel importante para estas personas.

Ambas opciones son válidas como alternativas a los cigarrillos, y, aunque no son inocuas, sí que hay organismos como la Autoridad Norteamericana del Medicamento (FDA, por sus siglas en inglés) que han autorizado la comercialización de ciertos dispositivos de calentamiento de tabaco y sus consumibles como un Producto de Tabaco de Riesgo Modificado (MRTP, por sus siglas en inglés), con un mensaje de exposición reducida, reconociendo que se trata de productos fundamentalmente diferentes en comparación con los cigarrillos y una mejor alternativa para adultos que de otra forma continuarían fumando.


* La nicotina es una sustancia adictiva presente de manera natural en la hoja de tabaco. Aunque no es la principal causa de las enfermedades relacionadas con el hábito de fumar, no es inocua y está contraindicada para determinados perfiles (menores, embarazadas, lactantes, diabéticos, personas con hipertensión o insuficiencias cardiacas).

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