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11 cosas que deberías borrar, o no publicar, en tu Facebook

Redacción TO

Foto: Frank Augstein
AP Foto

Con miles de millones de usuarios, Facebook es una herramienta de gran alcance y mucho poder, aunque seguro que eso ya lo sabes. La empresa de Mark Zuckerberg afirma una y otra vez que la privacidad de los usuarios es la máxima prioridad de la compañía, aunque igual sería bueno que consideraras si es necesario tener datos personales como la ciudad en la que vives o dónde fuiste al colegio. Parecen datos inofensivos, pero quizás no lo sean tanto.

Según publica el diario británico The Independent, un hacker de la organización Anonymous afirmó que sería muy fácil utilizar la información de simples cuestionarios que podemos responder en Facebook, del tipo ‘Pregúntame 10 cosas’, que se etiquetan a diferentes amigos y donde damos detalles que después podemos usar para contraseñas, y que al fin y al cabo, otorgan información sobre nosotros.

The Independent cita algunos puntos que quizás podrías plantearte eliminar de tu Facebook:

1. Cumpleaños

La fecha en la que naciste es una parte importante del puzzle con la que, unida a tu nombre y a tu dirección, un hacker podría acceder con facilidad a datos como tu cuenta bancaria, por ejemplo.

2. Número de teléfono

Puedes facilitar el trabajo para cualquier acosador que no pare de llarmarte.

3. Algunos (o muchos) de tus ‘amigos’

El profesor de psicología de Oxford Robin Dunbar afirmó que los humanos pueden mantener aproximadamente 150 relaciones estables. Tras analizar 3.375 usuarios de Facebook, Dunbar concluyó que estos usuarios consideraban que solo el 27,6% de sus amigos en la red social se podían calificar como cercanos, y que de ellos, una media de 4,1 podían considerarse fiables, y 13,6 mostraban empatía durante una “crisis emocional”.

4. Las fotos de niños pequeños

Victoria Nash, del Instituto de Internet de Oxford, afirma en The Guardian que hay dos cosas sobre las que preocuparse con respecto a la aparición de los menores en la red: “Una es la cantidad de información que se da sobre el menor, como podría ser el lugar de nacimiento, el nombre completo del bebé o etiquetar las fotografías con la ubicación geográfica, es decir, cualquier cosa que pudiera ser utilizada por alguien que quiera robar la identidad de su hijo”; y por otro lado, añade un segundo punto que cada vez se está teniendo más en cuenta y es “¿qué tipo de información compartida en las redes sociales querrán ver esos niños de sí mismos cuando sean más mayores?”.

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La protección de los menores debe ser una prioriodad en la red. | Foto: Mahesh Kumar A. / AP Photo

5. Información sobre dónde van los menores a la escuela (hijos, hermanos, etc)

De acuerdo con un informe de la Sociedad Nacional para la Prevención de la Crueldad a los Niños (NSPCC) de Reino Unido, las cifras de acoso sexual a los menores en el país han aumentado en el último año, con lo que toda precaución es poca cuando hablamos de los más pequeños.

6. Servicios de localización

En 2015, más de 500 millones de usuarios accedieron a Facebook únicamente desde su móvil, lo que significa que el mismo número podría transmitir la información sobre su ubicación desde su teléfono, y cualquier persona, interesada o no en hacer daño, podría saber dónde estás en cualquier momento.

7. Tu jefe

Está claro que puedes excluir a tu jefe de ciertas actualizaciones en Facebook, pero por si acaso lo olvidas, es mejor que no utilices la red social para quejarte del trabajo o que, directamente, no añadas al CEO de la empresa como parte de tus amigos.

8. Deja de etiquetar tu localización

Si lo haces cuando estás en casa, tu dirección saltará directamente en línea y estará disponible para todos tus contactos de Facebook.

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Puede que haya cosas que no parezcan importantes, pero que pueden llevar a otras que sí lo son. | Foto: Dado Ruvic / Reuters Archivo

9. Cuándo y dónde estás de vacaciones

Si publicas en la red social tus planes de vacaciones y te roban en casa, tendrás problemas para conseguir que el seguro te cubra los daños. Al parecer, y según publica This is Money, los seguros consideran que, de alguna manera, tú eres responsable del robo por hacer pública tu ausencia.

10. Los detalles de tu tarjeta de crédito (obvio)

11. Fotos de las tarjetas de embarque de los vuelos

El código de barras en su tarjeta de embarque es único y solo para ti, y si lo fotografías y lo subes a Facebook, corres el riesgo de que sea utilizado para encontrar la información que le diste a la compañía de vuelo.

Memes literarios, el éxito tras la revolución ilustrada del humor

Jorge Raya Pons

Foto: Memes Literarios
Facebook

Hay historias de éxito que son inesperadas. Cuando a Sid se le ocurrió crear una página de Facebook donde se confabularan literatura y humor gráfico –comprendido como meme-, no imaginó que fuera a alcanzar una difusión tan grande.

Sid, el nickname tras el cual se encuentra el fundador de Memes Literarios, creó la página sin grandes pretensiones el 17 de diciembre de 2012. Lo hizo contando chistes sobre las vidas traumáticas de tantos novelistas, ilustrando bromas sobre las tramas de novela más alambicadas, compartiendo anécdotas comunes entre lectores habituales. Han pasado casi cinco años y la cuenta reúne a más de 1,3 millones de usuarios en todo el mundo. “Lo cierto es que la página se mantuvo en las sombras un buen rato”, dice Mifune, recordando un tiempo que queda lejano. “Jamás hubiéramos imaginado que alguna de nuestras publicaciones rebasaría los 20.000 likes y los 5.000 compartidos”.

Cuando Mifune se embarcó en el proyecto en septiembre de 2013, la máquina estaba en marcha y bordeaba los 17.000 seguidores. Ahora la página crece a toda velocidad y sin pausa, y varios miles de personas se suman a esta comunidad cada semana.

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Los fundadores de esta comunidad supieron ver un nicho que sorprendentemente existía; entre los cientos de millones de usuarios de internet hay lectores de novela y poesía, y muchos de ellos pasan sus horas navegando en el timeline de Facebook. “La idea de Sid fue crear una página web con contenido humorístico que estuviera dirigida a gente inclinada a la lectura”, dice Mifune. “La inspiración nació de ver otras páginas bastante populares. Como no había ninguna específica para el humor literario, se decidió hacer una”.

En Memes Literarios abordan un humor que procuran que sea inteligente, no tanto por su elocuencia como por sus referencias. Hacen chistes maliciosos sobre los libros de autoayuda, sobre las novelas de Paulo Coelho, sobre las películas de Jodorowsky. Bromean sobre las adicciones de Bukowski, la disfunción familiar de los Kafka, los placeres oscuros del marqués de Sade.

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Su gran logro reside en que lo hacen sin caer en la pedantería, sin resultar pesados. “Procuramos que nuestras bromas no caigan en la bufonería o en cierto humor cutre”, dice Mifune. “Hacer reír es una labor difícil, especialmente cuando el mundo de las redes sociales está plagado de memes y todo tipo de contenido humorístico. A esto agréguese que nuestra intención es hacer reír por medio de referencias literarias. La cosa tiene bastante dificultad. Sin embargo, nos gusta hacerlo, y nos gusta distinguirnos cuando lo hacemos, por eso partimos del supuesto de que hasta en el humor debe haber calidad. A diferencia de otros sitios, la mayoría de nuestras publicaciones son elaboradas por los mismos integrantes del staff”.

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Este staff, al que pertenece Mifune, cuenta con 25 personas. La mayoría de ellos son mexicanos, pero también hay argentinos, peruanos e incluso un catalán. Algunos de ellos se han hecho especialmente populares entre los miembros –Primate, Sheridann, Jaromir, Dies- y todos ellos guardan la característica común de firmar sus publicaciones con sus alias y no con sus nombres reales, un atributo tan ligado a los nativos de internet.

Ahora que ha pasado el tiempo y ellos mismos se sorprenden de su propio éxito, reconocen que han recibido alguna oferta suculenta para comprar el sitio. Sin embargo, tal como la han recibido la han rechazado. “La mayoría en el equipo hace esto por hobbie, dice Mifune, que bromea: “No hay planes de obtener alguna retribución económica de esto, pero no nos haría daño que hubiera donaciones”.

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Paralelamente a Memes Literarios, sus autores pusieron en marcha la revista Marabunta –un contrapunto de literatura seria– y aprovechan las visitas torrenciales a su página de humor para llenar de lectores sus artículos y ensayos. Mifune concluye que sacan partido de la comunidad para hacer humor y servir de entretenimiento, pero también para asentarse como escaparate de propuestas culturales interesantes que, en muchas ocasiones, pasan desapercibidas: “Siempre nos hemos esforzado por hacerle saber al público que, si tienen algún proyecto, o si tienen alguna convocatoria para un concurso o un taller literario, por ejemplo, pueden contactarnos y pedirnos ayuda con la difusión. Siempre que quieran promover una actividad relacionada con la literatura, Memes Literarios estará abierto a la posibilidad de ayudarlos”.

Los beneficios de pagar un céntimo por enviar un email

Redacción TO

Foto: ERIK DE CASTRO
Reuters

Sellos, sobres, papel y bolígrafo para escribir una carta. Tiempo invertido en adquirir estos materiales, tiempo invertido en dejar la carta en el buzón y tiempo perdido en esperar a que la carta llegue a su destino. El coste de enviar ahora una misiva parece un disparate teniendo en cuenta que hay distintos proveedores de correo electrónico que ofrecen este servicio de forma gratuita. Pero nada es realmente gratis. Un estudio de un investigador, publicado en la Harvard Business Review, ha estimado que, en su empresa, enviar un email suponía un coste de 95 céntimos en fuerza laboral. Y hay empresas que, llegado un momento, dejarán de dar sus servicios de forma gratuita si no obtienen beneficios por otra parte (Twitter sigue sin encontrar un modelo de negocio económicamente viable).

Imaginemos que pagamos un precio simbólico por enviar un email, un céntimo. No se trata de caridad altruista, sino que este gesto tendría beneficios también sobre los usuarios. ¿Quién no tiene decenas -en algunos casos, cientos o miles- de correos electrónicos sin leer? Diariamente, la gente se dedica a leer correos electrónicos de trabajo, que, en muchos casos, no son más que ruido y no aportan nada, sino que solo suponen una pérdida de tiempo. Poner una barrera aligeraría esta tarea.

Pero para que las bandejas de entrada se llenen tanto, alguien, al otro lado, está enviando emails a diestro y siniestro. Y esto no supone únicamente una inversión de tiempo. Un estudio de la Universidad de Leihigh sugería que existe una conexión entre la lectura y envío emails a deshora y el agotamiento emocional. Y otra investigación de la Universidad de Connecticut publicado en Philosophical Transactions, de la Royal Society B, alerta de que la exposición a la luz artificial emitida por teléfonos, tabletas u ordenadores antes de irse a cama provoca alteraciones en los ritmos circadianos (el reloj biológico que regula, entre otras cosas, el ciclo natural sueño-vigilia) y provoca, por tanto, problemas de sueño. Es decir, leer un libro antes de ir a dormir en lugar de ponerse a contestar al email que te ha mandado tu jefe facilita que tengas un sueño más reparador.

Pero, si tu jefe te escribe, ¿cómo te vas a poner a leer en lugar de responderle? La solución es sencilla: si este tuviera una barrera económica, por pequeña que sea, a la hora de mandar un email, se lo pensaría dos veces. Ya hay empresas que, a su manera, han limitado económicamente el uso del correo electrónico. Facebook y LinkedIn son dos ejemplos.

La empresa analista Radicati Group estima que, en 2015 se enviaron 205.000 millones de emails cada día. Es decir, que si todo el mundo tuviera acceso al correo electrónico – y no es así -, el resultado es 30 emails por persona. Para evitar este overbooking en las bandejas de entrada de medio mundo ya hay plataformas que, conscientes de las deficiencias del correo electrónico, proponen vías de comunicación interna más directas y eficientes. Trello permite construir tableros sobre los que colgar etiquetas en la que cada empleado puede especificar en qué tarea está trabajando sin necesidad de enviarle un email a todo su equipo. Es decir, un corcho digital en el que cada empleado deja una nota que pueden ver todos sus compañeros. Y Slack permite un sistema de chats, grupos y mensajes directos entre empleados y presume de reducir el uso del correo electrónico en casi la mitad. Dos opciones para que a nadie le entre el bajón cuando vuelva de vacaciones y se encuentre una bandeja de entrada con cientos de emails con mensajes que, en la mayoría de los casos, ya han caducado.

Corporativistas y reaccionarios

Ricardo Dudda

La semana pasada estuve en una graduación universitaria. Mi hermana terminaba la carrera de Publicidad. Una de sus compañeras dio un discurso en el que hizo una broma sobre lo difícil que es explicar a sus padres qué es exactamente su carrera. “Mamá, te preguntarás para qué sirve esta carrera”. Risas de complicidad. Ocurre en muchas profesiones liberales. Muchos se quejan de que no saben explicar su trabajo, pero disfrutan de la incomprensión. Ni siquiera hace falta un trabajo muy sofisticado. Es común en periodismo, pero también en otras carreras, la broma del pianista en el burdel: “No le digas a mi madre que soy periodista, dile que soy pianista en un burdel”.  Ese menosprecio autoparódico tiene algo de orgullo, porque se entiende que la elección es arriesgada, única, diferente.

En Facebook hay muchos grupos de profesiones. “Si eres enfermero/traductor/documentalista entenderás esto”. En casi todos hay una defensa de la profesión cerrada, un cortijo, un corporativismo rancio: mi profesión es esencial para la mera existencia de Occidente. Recuerdo discusiones acaloradas con un traductor de películas, que criticaba mi gusto por el cine subtitulado porque dejaba a miles de traductores sin trabajo, sin poder mantener a sus familias. Hay un meme muy popular, que se da en los mismos entornos. Son varias imágenes con las distintas percepciones de mi trabajo. Mis amigos piensan que es esto, mis padres esto otro, pero realmente es esto, que normalmente es mucho más sufrido de lo que parece.

El trabajo de uno es siempre esencial, porque para eso es el trabajo de uno. Es, además, una pieza esencial de la sociedad. Una parte de la izquierda lleva años atascada en esa lógica, que defiende más el empleo que al empleado. Por eso Errejón defiende el “carbón autóctono” hasta que podamos desarrollar energías renovables, y por eso Podemos defiende a los taxistas, a los estibadores. Es un corporativismo reaccionario, que dota de épica a sectores obsoletos porque son suficientemente ruidosos. Y es algo que se enseña en las universidades.

Estos son los bulos más compartidos de internet

Redacción TO

Foto: DADO RUVIC
Reuters

Frutas infectadas con VIH, gominolas con droga, botellas de agua que explotan, inminentes atentados terroristas, son sólo algunos de los numerosos bulos circulan por las redes sociales y servicios de mensajería instantánea, especialmente por Whatsapp, sembrando el miedo entre los más crédulos, que los reenvían a sus conocidos, haciendo que cada vez sean más virales.

La Policía lucha contra este tipo de informaciones falsas utilizando el hashtag #StopBulos. Con el humor como herramienta en la mayoría de ocasiones, desmiente estos mensajes y advierte a los usuarios de la necesidad de confiar solo en fuentes oficiales.

“La mayoría de estos falsos rumores son anónimos, no están firmados, aunque hacen referencia a fuentes fiables. Suelen estar redactados de la manera más atemporal posible y carecen de fecha de publicación (…). Además, habitualmente contienen faltas de ortografía o una redacción deficiente”, explica en su página web.

A pesar de los esfuerzos de la Policía por sacar de la circulación estos bulos, muchos de ellos vuelven a nuestras conversaciones de Whatsapp y muros de Facebook una y otra vez, con insistencia, ya que siempre parecen encontrar a alguien dispuesto a compartirlos con todos sus contactos.

Un atentado terrorista inminente

Un documento de una comisaría que explica a sus empleados las urgentes medidas que deben tomar por un atentado terrorista inminente en la ciudad. Un audio de alguien que dice que su prima, o su amiga, o su vecina, es policía y le asegura que habrá un atentado en el metro. Estas son algunas de las formas en las que se envía un mensaje alertando del peligro de un atentado inminente. Es uno de los bulos más comunes y más compartidos de las redes sociales.

El miedo a ser heridos, o a que nuestros seres queridos lo sean, hace que, a veces, confiemos más en nuestros sentimientos que en la razón y acabemos por creernos la información que acabamos de recibir.

El último bulo de este tipo que ha estado en circulación alertaba a los madrileños de un atentado inminente en el metro de la capital y les instaba a no utilizar este transporte público durante todo un fin de semana. Incluso fue difundido por algunos medios de comunicación, que lo consideraron real. La Policía explicó posteriormente que, aunque procedía de la comisaría de San Blas, la información no había sido avalada por un informe policial y su autor había sido expedientado.

Agujas infectadas con VIH en las gasolineras

Tras la versión de las frutas infectadas con VIH, ha llegado el bulo de las agujas con sida enganchadas a los surtidores de las gasolineras.

El mensaje avisa de que alguien está colocando estas agujas en las gasolineras para que, quien agarre el surtidor, se pinche y sea infectado con el virus del VIH.

La versión anterior de este bulo mostraba imágenes de plátanos, naranjas y otro tipo de frutas con un color rosado en la parte central. El mensaje decía que este cambio de color era la muestra de que alguien les había inyectado el virus del VIH.

La Policía ha pedido en varias ocasiones que se deje de compartir esta información falsa, pero parece que aún hay quien cree que puede contraer el sida mientras echa gasolina.

Botellas explosivas

Otro clásico de estos mensajes que se envían en cadena es el de las botellas que explotan. Un mensaje nos alerta de que hay un grupo de personas que está dejando botellas en los lugares públicos que contienen un poco de agua, un trozo de papel de aluminio y sosa cáustica. Según el texto, esta mezcla hace que, al coger la botella, esta explote y cause daños graves. “Tiene fuerza suficiente para dañar e incluso arrancar algunas extremidades”, dice el texto de este común bulo.

Aunque no especifica el lugar donde están las botellas explosivas, ni dice cuándo ha comenzado a ocurrir, este viejo bulo es compartido cada vez que reaparece en las redes sociales y conversaciones entre amigos.

Este engaño es tan típico que los medios de comunicación se han sumado a los avisos de las fuerzas de seguridad, alertando a los usuarios de la falta de veracidad de estos contenidos, cuyo único objetivo es asustar a la mayor cantidad de gente posible.

Golosinas que en realidad son éxtasis

Creado especialmente para asustar a quienes tienen hijos pequeños, el engaño de las golosinas con droga está incluido en la lista de la policía de los bulos más compartidos.

“Por favor, enseñad esto a vuestros hijos y avisadles de que no lo cojan de sus amigos porque no son caramelos, es éxtasis”, dice el mensaje que, acompañado de la foto de unos caramelos con forma de ositos, comenzó a expandirse en Facebook. En menos de dos semanas había sido compartido más de dos millones de veces.

Aunque entre los miles de comentarios había muchos que lo calificaban de leyenda urbana, también había otros muchos padres preocupados por la posibilidad de que este mensaje fuera cierto.

La imagen se muestra como un truco de los camellos para engañar a los niños y que tomen droga, pero en realidad son pastillas de MDMA, que habitualmente se venden con diseños llamativos y reconocibles, como el logo de algún superhéroe.

Esta fotografía es la última forma de este antiguo bulo, que se ha distribuido numerosas veces con textos similares, cambiando el tipo de droga o el color o la forma de las golosinas, pero siempre con el mismo objetivo: sembrar el miedo.

Romper el cristal de un coche si hay un animal encerrado

Desde hace unas semanas circula por internet un bulo que dice que, si te encuentras a un animal encerrado en un coche, debes romper el cristal. Eso sí, siempre haciendo fotos antes para demostrar a la policía la situación del animal y que la intención era salvarlo. El mensaje hace mención al artículo 54 del Código Penal para justificar que romper el vidrio para salvar al animal no tiene consecuencias legales.

El mensaje, difundido por Facebook, asegura que romper el cristal de un coche en estas circunstancias no supone ninguna consecuencia legal. Sin embargo, la Policía ha desmentido esta información y ha explicado que, en caso de encontrar a un animal encerrado en un vehículo, lo que se debe hacer es llamar inmediatamente al 091.

Sobre todo, lo que la Policía pide es sentido común cuando nos encontremos en esta situación, en la que veamos un animal en peligro.

Una llamada de tu mismo número

¿Recibes una llamada con tu mismo número? Según uno de los bulos más comunes en internet, es un truco para robarte todos tus datos. “Están hackeando los teléfonos. Te marcan a tu móvil y aparece tu mismo número, y si contestas tienen todos tus archivos del teléfono, entonces te extorsionan. Urgente pasar a todos los contactos. No contestes una llamada que tenga tu número”, dice este mensaje.

Este bulo no solo se reproduce a través de las redes sociales, sino que numerosas páginas webs también han escrito sobre él, dando consejos sobre qué hacer si te llaman desde tu mismo número o alertando de los peligros de una llamada de este tipo.

La Policía ha desmentido con mucho humor este mensaje, asegurando que es imposible que esto ocurra.

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