Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

11 cosas que deberías borrar, o no publicar, en tu Facebook

Redacción TO

Foto: Frank Augstein
AP Foto

Con miles de millones de usuarios, Facebook es una herramienta de gran alcance y mucho poder, aunque seguro que eso ya lo sabes. La empresa de Mark Zuckerberg afirma una y otra vez que la privacidad de los usuarios es la máxima prioridad de la compañía, aunque igual sería bueno que consideraras si es necesario tener datos personales como la ciudad en la que vives o dónde fuiste al colegio. Parecen datos inofensivos, pero quizás no lo sean tanto.

Según publica el diario británico The Independent, un hacker de la organización Anonymous afirmó que sería muy fácil utilizar la información de simples cuestionarios que podemos responder en Facebook, del tipo ‘Pregúntame 10 cosas’, que se etiquetan a diferentes amigos y donde damos detalles que después podemos usar para contraseñas, y que al fin y al cabo, otorgan información sobre nosotros.

The Independent cita algunos puntos que quizás podrías plantearte eliminar de tu Facebook:

1. Cumpleaños

La fecha en la que naciste es una parte importante del puzzle con la que, unida a tu nombre y a tu dirección, un hacker podría acceder con facilidad a datos como tu cuenta bancaria, por ejemplo.

2. Número de teléfono

Puedes facilitar el trabajo para cualquier acosador que no pare de llarmarte.

3. Algunos (o muchos) de tus ‘amigos’

El profesor de psicología de Oxford Robin Dunbar afirmó que los humanos pueden mantener aproximadamente 150 relaciones estables. Tras analizar 3.375 usuarios de Facebook, Dunbar concluyó que estos usuarios consideraban que solo el 27,6% de sus amigos en la red social se podían calificar como cercanos, y que de ellos, una media de 4,1 podían considerarse fiables, y 13,6 mostraban empatía durante una “crisis emocional”.

4. Las fotos de niños pequeños

Victoria Nash, del Instituto de Internet de Oxford, afirma en The Guardian que hay dos cosas sobre las que preocuparse con respecto a la aparición de los menores en la red: “Una es la cantidad de información que se da sobre el menor, como podría ser el lugar de nacimiento, el nombre completo del bebé o etiquetar las fotografías con la ubicación geográfica, es decir, cualquier cosa que pudiera ser utilizada por alguien que quiera robar la identidad de su hijo”; y por otro lado, añade un segundo punto que cada vez se está teniendo más en cuenta y es “¿qué tipo de información compartida en las redes sociales querrán ver esos niños de sí mismos cuando sean más mayores?”.

11 cosas que deberías borrar o no publicar en tu Facebook 1
La protección de los menores debe ser una prioriodad en la red. | Foto: Mahesh Kumar A. / AP Photo

5. Información sobre dónde van los menores a la escuela (hijos, hermanos, etc)

De acuerdo con un informe de la Sociedad Nacional para la Prevención de la Crueldad a los Niños (NSPCC) de Reino Unido, las cifras de acoso sexual a los menores en el país han aumentado en el último año, con lo que toda precaución es poca cuando hablamos de los más pequeños.

6. Servicios de localización

En 2015, más de 500 millones de usuarios accedieron a Facebook únicamente desde su móvil, lo que significa que el mismo número podría transmitir la información sobre su ubicación desde su teléfono, y cualquier persona, interesada o no en hacer daño, podría saber dónde estás en cualquier momento.

7. Tu jefe

Está claro que puedes excluir a tu jefe de ciertas actualizaciones en Facebook, pero por si acaso lo olvidas, es mejor que no utilices la red social para quejarte del trabajo o que, directamente, no añadas al CEO de la empresa como parte de tus amigos.

8. Deja de etiquetar tu localización

Si lo haces cuando estás en casa, tu dirección saltará directamente en línea y estará disponible para todos tus contactos de Facebook.

11 cosas que deberías borrar o no publicar en tu Facebook 2
Puede que haya cosas que no parezcan importantes, pero que pueden llevar a otras que sí lo son. | Foto: Dado Ruvic / Reuters Archivo

9. Cuándo y dónde estás de vacaciones

Si publicas en la red social tus planes de vacaciones y te roban en casa, tendrás problemas para conseguir que el seguro te cubra los daños. Al parecer, y según publica This is Money, los seguros consideran que, de alguna manera, tú eres responsable del robo por hacer pública tu ausencia.

10. Los detalles de tu tarjeta de crédito (obvio)

11. Fotos de las tarjetas de embarque de los vuelos

El código de barras en su tarjeta de embarque es único y solo para ti, y si lo fotografías y lo subes a Facebook, corres el riesgo de que sea utilizado para encontrar la información que le diste a la compañía de vuelo.

Continúa leyendo: ¿Para qué sirve el psicoanálisis?

¿Para qué sirve el psicoanálisis?

Anna Carolina Maier

Foto: Fotograma de Los Soprano
HBO

Un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) publicado en enero -que se basa en 500 encuestas– señala que el 57% de la población española cree que ha tenido problemas de ansiedad alguna vez en su vida, mientras que el 34% dice haber tenido depresión en algún momento. Tan solo un 9% de entre el 54% de los encuestados que admitió seguir algún tipo de tratamiento “combinó la medicación y la psicoterapia”. “El 51% recurrió a antidepresivos y ansiolíticos como principal tratamiento de la enfermedad”, añade el informe.

En la actualidad, casi cinco de cada 100 españoles recibe tratamiento. La Encuesta Europea de Salud en España en 2014 señala que de los 38 millones de personas de más de 15 años que viven en España, 1.796.000 (4,61%) acudieron ese año al psicólogo, psicoterapeuta o psiquiatra. Pero ‘¿Para que sirve el psicoanálisis?’. El médico argentino, Luis Chiozza, autor del libro (editado por Libros del Zorzal) que lleva como título esta pregunta, en conversación con The Objective ha dicho que se ha visto en la necesidad de responder a la interrogante debido a que la teoría psicológica se ha desprestigiado “porque se ha difundido tan rápidamente que sus cultores lo han simplificado y banalizado, lo que lleva a que se esté usando de una manera inadecuada”.

“El psicoanálisis hoy en día aparece como si tuviese defectos y no es así. No depende del psicoanálisis sino de cómo se practica. Por ejemplo, cuando uno va a cardiólogo y no sirve cambia de cardiólogo, pero cuando pasa lo mismo con el psicoanalista se piensa que no sirve el psicoanálisis en vez de pensar que puede ser el psicoanalista el que falla”.

Chiozza, ganador del Premio Konex en 1996 y conocido por sus investigaciones sobre medicina psicosomática, se muestra sincero al decir que es muy importante aclarar que comenzar ese largo proceso que muchos identifican con el famoso diván “no es una panacea”. “Se parece más bien a tomar clases de violín en donde tiene que estar muy despierta la persona que aprende del proceso”.

En la vida cotidiana del país de nacimiento de Chiozza es más normal acomodar los horarios para poder ir a una sesión de terapia que en España. Argentina alberga el mayor número de psicólogos per cápita del mundo, con alrededor de 198 psicólogos por cada 100.000 habitantes (según datos oficiales de 2016), de los cuales se estima que el 46% se encuentra en Buenos Aires. Sin embargo, en lugar de recibir tratamientos cognitivos o conductuales, la gran mayoría de los argentinos recurre únicamente al psicoanálisis, una técnica fundada por el austriaco Sigmund Freud en el siglo XIX. Hasta en la famosa tira de prensa desarrollada por el humorista gráfico Quino de 1964 a 1973, protagonizada por Mafalda, “espejo de la clase media argentina y de la juventud progresista”, se hace alusión a la terapia.

¿Para qué sirve el psicoanálisis?

Muestra de esta moda es que “Villa Freud” es la denominación informal para referirse a una zona dentro del barrio de Palermo, en la capital, aunque Chiozza afirma que este ‘boom’ está cambiando. “Ahora hay otras corrientes”, explica. Algunos aplican herramientas del psicoanálisis pero dicen que no es la especialidad que utilizan, mientras que otros se hacen llamar “psicoanalistas” aunque en realidad siguen otras vías.

“Lo malo es usar el nombre de la manera incorrecta porque confunde a las personas. Lo importante del psicoanálisis es que cuando nació la psicología cognitiva, que al principio aparecía como la psicoterapia vinculada a lo racional, aquel (el psicoanálisis) ya le daba valor a lo emocional”.

Asimismo, afirma que en la década de los años 70 la psicología cognitiva se dio cuenta de que tenía que interesarse en las emociones y hoy en día ya “nadie duda de que es muy importante el elemento emocional y no solo el intelectual”.

¿Para qué sirve el psicoanálisis? 3
Un médico escucha a un paciente en el Centro de Tratamiento del Instituto Psicoanalítico de Nueva York en 1956. | Foto: Bob Wands / AP

El doctor, que se ha especializado mucho en la relación entre las emociones y las enfermedades, le da mucha importancia al carácter en las personas en el proceso terapéutico. Considera que para poder avanzar es necesario estar abierto a cambiar, así sea de forma sutil, lo que llamamos: “el carácter”. “Este se cambia con gran esfuerzo y mucha frecuencia de trabajo”. Cita a Mahatma Ghandi quien alguna vez expresó: “Cuida tu palabra porque determina tus pensamientos; cuida tus pensamientos porque determinan tu conducta (…) cuida tu carácter porque determina tu destino”. “Y tu destino es tu vida”, añade el médico.

“El carácter como manera de ser y proceder influye en las dificultades que tenemos en la vida, y muchas veces el paciente quiere cambiar las dificultades pero no el carácter porque todos amamos en el fondo nuestra manera de ser. La verdad es que el carácter no se va a cambiar tanto, pero para resolver las dificultades que arruinan la vida, tenemos que cambiar cosas de este”, acota.

¿Ha cambiado el conflicto inconsciente?

Ante la pregunta de si ha cambiado el conflicto psíquico en las personas debido a que ya no es una sociedad tan reprimida sexualmente como la que vivió Freud aclara: “Hay que disipar malentendidos. Cuando Freud habla de sexualidad no solo habla de genitalidad, sino que intenta explicar que lo que no se descarga en una actividad genital se descarga por otros órganos. La misma energía pasa de un órgano a otro”. Esa energía es la llamada: energía de la ‘líbido’.

“Una persona que se frustra mucho en el aspecto genital lo puede compensar comiendo. A través de un placer sustituto se descarga esta necesidad de gratificación. Esto no significa que es lo mismo comer que tener relaciones genitales sino que una misma excitación orgánica puede viajar de un órgano a otro”. De modo que a pesar de que el mundo afronte, en la teoría, menos tabúes sexuales, la complejidad sigue vigente en el inconsciente.

“Hay muchos deseos de gratificación que no se satisfacen con las relaciones genitales. Los norteamericanos llaman ‘tener sexo’ a la actividad genital que termina con el orgasmo. Para ellos la genitalidad termina con el orgasmo pero no es así. De hecho comienza allí. Es a partir de ese momento que una pareja puede llegar a, incluso, crear una familia”.

¿Para qué sirve el psicoanálisis? 4

El psicoanalista austríaco Sigmund Freud con su perro Jofi, un chow chino, en su oficina en Viena, Austria, en 1937. | Foto: AP Photo

¿Sería más sano el mundo si más personas se psicoanalizaran?

“Es complicado responder eso”, considera el analista. “Para que se psicoanalice más gente tendría que ser más difundido y comprendido el psicoanálisis. Además, hay muchas personas que no se psicoanalizan que están más sanas que algunas que lo hacen. Entonces es como si usted me preguntara hasta qué punto puede mejorar la cultura sanitaria. Depende de muchas cosas. Es una cuestión de proporciones”.

Lo que queda claro, y los plasma en su libro, es que este tipo de terapia “sirve para emprender la búsqueda de la conciliación que nos conduce, desde adentro, hacia el vivir en paz. No será una gran cosa, es largo y es difícil, no está extento de penurias, pero es lo mejor que tenemos para ese tipo de cosas”.

La psicología no tiene respuestas matemáticas, así como tampoco hay una edad específica en la que resulte más o menos adecuado comenzar a hacer terapia. “Cuanto antes se interviene, mejor siempre, y cuando sea, con un buen profesional”, responde Chiozza.

Continúa leyendo: Noticias falsas: desinformación y sesgos cognitivos en la era de las redes sociales

Noticias falsas: desinformación y sesgos cognitivos en la era de las redes sociales

Ariana Basciani

Foto: JUAN MEDINA
Reuters

Siempre han existido las noticias falsas. Fake News fue seleccionada en 2017 como la palabra del año según el diccionario Collins y posverdad por la Real Academia Española a finales de 2016. Sin embargo, siempre hemos sabido de estos conceptos desde otras palabras como ‘rumor’ o ‘mentira’. Pensar que la posverdad y las noticias falsas son algo nuevo es completamente errado. En el siglo XX, el falso incidente del Golfo de Tonkin y la famosa transmisión radial de Orson Welles en la que anunciaba una invasión marciana eran noticias falsas, ejemplos claros de que los hechos se puede manipular pasándolos por el cariz de lo real. Cuántas más habrá antes o después.

Nuestros sesgos cognitivos vs. la malicia política

Creemos en las fake news, tanto como en Tinder para conseguir pareja. Nos mentimos y en muchos casos no aceptamos la realidad sesgos cognitivos. Allí radica el problema, en las primeras impresiones y en nuestras propias creencias. Según diversos estudios, el hecho contrastado, ese fact checking al que se remite el periodismo americano, convence menos que los mensajes emocionales. En ocasiones ignoramos ciertas informaciones porque no estamos de acuerdo con ellas o simplemente porque la verdad no siempre importa.

Para ejemplo un botón: Sean Spicer, el primer secretario de prensa de la Casa Blanca con Donald Trump al poder, dijo a los periodistas, en una de sus primeras alocuciones, que la multitud en la ceremonia de la toma de posesión de Trump fue “la más grande de la historia”. Esta declaración quedó bajo escrutinio en todo el mundo, cuando las fotografías del evento de Trump y las de Barack Obama en 2009 se colocaron una al lado de otra.

Noticias falsas: desinformación y sesgos cognitivos en la era de las redes sociales
El secretario de prensa Sean Spicer hace una declaración mientras la pantalla de televisión muestra una imagen de la toma de posesión del presidente Donald Trump | Imagen: REUTERS / Carlos Barria

Nuestra predisposición aunada a la creciente distribución de noticias por medios sociales han generado un tsunami informativo. Casi al finalizar la campaña presidencial de Trump vs. Hilary Clinton, publicaciones creadas para monetizar atraían a millones de usuarios en Facebook, Twitter y YouTube y estimulaban a compartir mentiras provocadoras. Entre las publicaciones se podían encontrar titulares falsos que afirmaban que la candidata demócrata Hillary Clinton vendió armas al Estado islámico, que el Papa Francisco había apoyado al candidato republicano Donald Trump, y al mismo tiempo, a Hilary Clinton.

El problema de las noticias falsas en el caso Clinton – Trump tiene que ver en gran medida con cómo están diseñadas las plataformas sociales como Facebook o buscadores como Google, donde no existió un filtro para censurar a estos post falsos fue mínimo o no fue abordado a tiempo para prevenir una manipulación en el resultado de la elección.

Noticias falsas: desinformación y sesgos cognitivos en la era de las redes sociales 1
Puppets posando imitando el debate entre Hilary Clinton y Donald Trump en septiembre de 2016. | Imagen: REUTERS / Carlo Allegri

Si bien el problema con las plataformas sociales está claro, las soluciones no lo están tanto. Incluso si los algoritmos de la inteligencia artificial de hoy en día fueran lo suficientemente buenos como para filtrar mentiras flagrantes con un 100% de precisión, las falsedades seguirían estando en el ojo del espectador.

¿Cómo lograr que las plataformas marquen una línea de la libertad de expresión constitucionalmente protegida en la mayoría de los países democráticos y decidan, al mismo tiempo, qué es y qué no es aceptable? Como afirma Ethan Zuckerman, periodista y director del Centro de medios cívicos del MIT, no pueden ni les conviene a las redes sociales.

“Facebook recopila información sobre cada interacción de una persona con su plataforma además de tantas otras acciones en línea, por lo que Facebook sabe mucho sobre a qué aspectos determinados presta atención. El público dice estar interesado ​​en una amplia gama de noticias de diferentes preferencias políticas, pero Facebook sabe que lo que realmente quiere son artículos que muestren su enojo e indignación y confirmen los prejuicios políticos”, señala Zuckerman en The Atlantic.

Noticias falsas: desinformación y sesgos cognitivos en la era de las redes sociales 2
Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, durante la conferencia anual con los desarrolladores de la plataforma | Imagen: REUTERS / Stephen Lam

¿Cómo las noticias falsas pueden transgredir democracias?

Ciertamente la campaña presidencial americana fue el pistoletazo de salida para hablar de noticias falsas, no solo a los norteamericanos les afectaba, también se visibilizaba el problema en el resto del mundo.

En al menos 17 países, las noticias falsas jugaron un papel importante en determinar los resultados de las últimas elecciones, según el informe del organismo de control de la democracia, Freedom House.

En una Kenia profundamente dividida, los informes falsos etiquetados con los logos de CNN y BBC se extendieron por Facebook y WhatsApp antes de la reelección del presidente Uhuru Kenyatta. En Venezuela, las noticias falsas y los rumores están a la orden del día y el poder de Nicolás Maduro ayudó al gobierno al difundir imágenes falsas y mentiras sobre las manifestaciones celebradas en 2017.  Y si regresamos a este lado del charco, Facebook suspendió 30,000 cuentas falsas solo 10 días antes de las elecciones presidenciales francesas.

Noticias falsas: desinformación y sesgos cognitivos en la era de las redes sociales 3
Gráfico vía FreeHouse

Y esto sucede solo en los países que celebraron elecciones. Según Freedom House, las noticias falsas se difundieron en 30 de los 65 países examinados en su informe que examinaba el estatus de las democracias entre junio de 2016 y mayo de 2017.

España no es la excepción

En España, en las últimos treinta años, el fotógrafo Joan Fontcuberta ha jugado con el tema de las noticias falsas y los fake en sus proyectos artísticos, sin embargo, “nadie se había fijado” en el poder político del engaño hasta la elección de Donald Trump.

En España las noticias para desacreditar a los partidos políticos están a la orden del día. La página Cerebrother.es inventó la noticia de Rivera y la mili nini con presunto humor, sin embargo, este artículo fue el que generó más impacto sobre ‘la marca’ Albert Rivera en Facebook durante el 2016 impulsando 269.000 interacciones, según datos recopilados por los periodistas Kiko Llaneras y Jordi Pérez.

Lo mismo ha sucedido en los últimos meses desde el referéndum catalán. Miles de noticias e imágenes falsas se colaron a favor o en contra del procés el primero de octubre de 2017, lo que creó un clima que solo favorecía la división política. En las redes sociales de Maldito Bulo, se podía constatar cómo fotografías compartidas en redes sociales con miles de impactos eran simplemente eso, una mentira.

¿Qué podemos hacer en el océano de las noticias falsas?

Si nuestros sesgos cognitivos nos juegan la contraria y las redes sociales nos invaden con desinformación, ¿qué podemos hacer?

Nadie tiene la solución. No se trata de ser condescendientes, pero todos jugamos un papel crucial en el ecosistema informativo, quizás necesitamos un poco de escepticismo emocional, como explica Craig Silverman, editor de BuzzFeed. No es cuestión de hacer un proceso de alfabetización sino de defendernos instintivamente frente a esas informaciones. Así como el cerebro tarda en entender que nos hemos saciados con la comida, con la información pasa igual. Cada vez que aceptamos pasivamente información sin verificarla dos veces o compartimos una publicación, imagen o video antes de que los hayamos verificado, enrarecemos el mapa informativo y generamos caos. Nuestro deber ético es no aumentar el ruido y la confusión informativa.

El ecosistema ahora está tan contaminado que debemos responsabilizarnos por verificar de forma independiente lo que vemos en línea. Entonces si te sientes increíblemente enojado con un contenido o te sientes presumido porque tu punto de vista ha sido reafirmado, echa otro vistazo y busca la noticia en otro medio que la reafirma o pone en duda.

Noticias falsas: desinformación y sesgos cognitivos en la era de las redes sociales 5
Una lectorad e La Vanguardia en una cafetería en Barcelona | Imagen: REUTERS / Jon Nazca

Algunas herramientas para combatir el caos informativo

 El pensamiento crítico es una habilidad clave en la alfabetización mediática e informativa, así que antes de compartir, retuitear o citar, piensa y sé un poco escéptico.

Más allá del escepticismo hay varias plataformas que te pueden ayudar a verificar una información. Maldito Bulo desde España ofrece una extensión para buscadores que te informa si se está navegando por una web de noticias falsas. De igual forma, Gobo puede salvarte del filtro burbuja de las redes sociales al permitirte controlar las censuras que las mismas plataformas hacen en tu muro. Con Gobo también puedes configurar los filtros para incluir noticias y puntos de vista diferentes a los de tu órbita habitual.

Por su parte FactCheck.org nos invita a realizar varios pasos para ayudar al equilibrio del ecosistema informativo:

  • Estudia la fuente, investiga: el sitio web, el objetivo y la información de contacto.
  • Lee más allá: un titular impactante puede querer captar tu atención. ¿cuál es la historia completa?
  • ¿Es una broma? Si es muy extravagante puede ser una sátira. Analiza el sitio web y el autor.
  • ¿Quién es el autor? realiza una búsqueda rápida sobre el autor y verifica su fiabilidad.
  • Comprueba la fecha de publicación: publicar viejas noticias no significa que sean relevantes para hechos actuales.
  • Ten en cuenta tu propio sesgo: recuerda que tus creencias podrían alterar tu opinión.
  • Fuentes adicionales: Haz clic en los enlaces de la publicación y comprueba que realmente haya datos que avalen la información.
  • Pregunta a un experto: consulta a un especialista o haz una búsqueda en un sitio web de verificación.

No propagarás falso rumor; no te concertarás con el impío para ser testigo falso.

Éxodo 23:1

Pensamos en rumores, en noticias falsas, en engaños y están allí desde el inicio de la humanidad, solo que ahora los vemos más claros. ¿Qué haremos con ello?

Continúa leyendo: 'Irresistible': Cómo la adicción a la tecnología puede engancharte más que la heroína

'Irresistible': Cómo la adicción a la tecnología puede engancharte más que la heroína

Ariana Basciani

Foto: ALY SONG
Reuters

Ya no solo el alcohol, el cigarrillo o la cocaína son las adicciones más comunes: bienvenido a la era de los comportamientos adictivos producidos por la tecnología y por internet, donde ser un adicto a la heroína puede equipararse a ser un jugador obsesivo de World of Warcraft.

No extraña que Steve Jobs ni Evan Williams de Twitter no hayan permitido que sus hijos jugaran con pantallas táctiles, especialmente en una era en la que estamos obsesionados con Instagram, Whatsapp y Facebook.  Vemos con naturalidad atracarnos en una sentada una serie de Netflix o pasar viendo videos de YouTube durante una reunión con amigos. Sí, los números no mienten en los estudios especializados: trabajamos más horas cada año y pasamos un promedio de tres horas cada día usando nuestros teléfonos móviles. Ellos lo saben y tú también.

Sabemos que la mitad del mundo desarrollado es adicto a algo. La mayoría, posiblemente tenga alguna adicción, confesa o inconfesa. Adam Alter, profesor de marketing y psicología de la Universidad de Nueva York, nos relata en Irresistible (Paidós, 2018), que ya no son las sustancias lo que origina la adicción sino el comportamiento. 

'Irresistible': Cómo la adicción a Internet puede engancharte más que la heroína 4
Steve Jobs durante la presentación del iPad en 2010. | Foto: Kimberly White / Reuters

Alter desgrana muy bien la diferencia entre ser adicto o ser un compulsivo. Mientras la adicción produce placer, la compulsión alivia. Según el autor la compulsión al teléfono es la más generalizada, pero de allí a una adicción hay solo un paso. Ese paso entre la compulsión y la adicción es fácilmente manipulable por quienes diseñan las nuevas tecnologías. Un ejemplo claro es la última actualización de Instagram en donde se ha añadido el aviso de última conexión a su chat privado. Para los diseñadores de aplicaciones esto es una forma de “fidelización del usuario”, de hacer que se quede más tiempo en la aplicación si está esperando un mensaje con ansias; de esa manera, se crea en un primer momento la compulsividad. Al igual que con las máquinas tragaperras en las que su éxito se mide en función del tiempo que pase alguien frente a ellas, en Internet –en cualquier página o aplicación- es igual.

Alter también señala las aplicaciones que ayudan a mantenerse en forma, es el caso de la aplicación para ponerse en forma Fitbits, donde el establecimiento de objetivos para adelgazar o tonificar pueden generar comportamientos tan adictivos que originen lesiones físicas en el usuario. Lo mismo puede pasar con los juegos en línea y los niveles de dificultad, o con la inconsciente gratificación de contar ‘Me gusta’, donde las lesiones ya no serán físicas pero sí psicológicas.

'Irresistible': Cómo la adicción a Internet puede engancharte más que la heroína 5
Portada de Irresistible | Imagen: Paidós / Grupo Planeta

¿Por qué nos enganchamos a Instagram y a Facebook?

 El 9 de abril de 2012, Facebook anunciaba la compra de Instagram. Mil millones de dólares valía una aplicación de fotos, ¿quién lo diría? Sin embargo, no es de extrañar por qué Zuckerberg tomó esa decisión basada en la psicología social.

“Sacamos fotografías para capturar recuerdos a los que regresamos en privado, pero principalmente lo hacemos para compartir dichos recuerdos con los demás” afirma Alter. Sin embargo, más allá de ese querer compartir con los demás tan sincero, es la competencia, la falta de seguridad del ser humano y la necesidad de validación, ese llamado feedback en tiempo real, lo que nos hace seguir ahí. Ya no son los sonidos de la maquina tragaperras, es la luz de la pantalla con las notificaciones a pesar de tener el móvil en reposo.

Ya sabemos que esto puede sonar obvio. La obsesión por el feedback de los demás es mayor o menor según la persona, pero todos somos seres sociales incapaces de ignorar por completo lo que otros piensan de nosotros. Ahora bien, existe la figura del feedback contradictorio e Instagram y Facebook son conscientes de ello. El feedback contradictorio tiene que ver con los ratios de me gustas, comentarios o interacción en general. ¿Por qué algunas fotos tienen más comentarios positivos que otras? ¿Acaso el valor como persona cambia? Según los psicólogos sociales, aceptamos con más facilidad las ideas buenas de nosotros mismos que las negativas. Somos muy sensibles a estas últimas y nos influyen poderosamente siguiendo ese principio de que lo malo es más fuerte que lo bueno. Alter expone en su libro: “Un ‘No me gusta’ no se limitaba a escocerte en la privacidad de tu casa, sino que se convertía en una especie de condena publica: o bien no tenías los suficientes amigos en internet o, peor todavía, no habías logrado impresionarlos”.

'Irresistible': Cómo la adicción a Internet puede engancharte más que la heroína 1
Dos hombres revisan su móvil en Mumbai | Foto: Shailesh Andrade / Reuters

¿Y Netflix, HBO o Amazon Prime?

El suspenso es un recurso de las narraciones orales o escritas. Desde que el ser humano cuenta historias, los relatos que hacen buen uso de él nos enganchan, queremos leer más y prestamos más atención. Pasa lo mismo con las series y las plataformas de streaming.

Casos como el final de Los Sopranos o Mad Men dan indicios de por qué somos adictos a Netflix hoy día: no queremos un cierre porque, si se nos da un final cerrado, nos frustramos; simplemente queremos más. Es por eso que en 2012 Netflix introdujo la función posplay que convertía la temporada en trece capítulos. De esta manera, si el final del capítulo te dejaba en suspenso, solo tenías que quedarte quieto y esperar que apareciera el siguiente. Aunque pueda parecer un cambio tonto es una diferencia en el habito, ritmos de consumo y manejo de decisiones, sin contar con la adicción a las historias de series mediocres que se ven favorecidas por esta nueva función.

'Irresistible': Cómo la adicción a Internet puede engancharte más que la heroína 2
Público en la pasarela de la semana de la moda de Nueva York | Foto: Andrew Kelly / Reuters

¿Seremos siempre adictos?

Aunque las adicciones a sustancias son totalmente demoledoras, muchas adicciones de comportamiento son actos silenciosamente destructivos que están envueltos en pequeñas capas para el logro de un objetivo. La ilusión de progreso de ese objetivo se sostendrá a medida que se consigan puntajes altos, más seguidores o mejores habilidades, la compulsividad pasará a convertirse en una adicción; la pescadilla que se muerde la cola, un loop del que no se puede salir, porque a diferencia de las sustancias, el crecimiento tecnológico es inmersivo y lo debes usar hasta en el trabajo o en actividades diarias como hacer un depósito o una transferencia bancaria.

Mientras leía las primeras páginas de Irresistible, me detuve para revisar mi teléfono por lo menos cuatro veces porque alguien podría haberme enviado un correo electrónico o un mensaje de Whatsapp. ¿Hacia dónde vamos? Quizás la ciencia ficción atinó en muchas de sus predicciones.

Continúa leyendo: De Greyball a Ripley: las armas secretas de Uber para eludir la justicia

De Greyball a Ripley: las armas secretas de Uber para eludir la justicia

Tal Levy

Foto: RAFAEL MARCHANTE
Reuters

No es ciencia ficción, sino un modo de enfrentar a un intruso indeseado sin necesidad de llegar al extremo de gritarle “Aléjate de ella, perra”, como en una de las más míticas escenas de la saga Alien.

El protocolo de visitantes inesperados activado en secreto por Uber hace años ha salido a la luz. Conocido sólo por un grupo selecto de empleados de la compañía, este software terminó siendo llamado Ripley en alusión al personaje central de la serie que encarnó icónicamente en la gran pantalla la actriz estadounidense Sigourney Weaver y que estaba dispuesto incluso a aniquilarse si con ello lograba acabar con sus enemigos alienígenas.

En el caso de Uber, el “supuesto invasor”: la policía o las autoridades que querían realizar inspecciones en sus oficinas. Y el mecanismo para afrontarlo: una suerte de black out informático.

“Destruye todo el sitio desde la órbita. Es la única forma de estar seguros”, es la frase de Ellen Ripley que inspiró el apodo del programa utilizado por Uber, aunque su aplicación no llegó a tanto pues lo que hacía era blindar los sistemas y bloquear el acceso a la información para evitar que fueran revisados por los funcionarios.

De Greyball a Ripley: las armas secretas de Uber para eludir la justicia 5
Protesta a las afueras de Uber Technologies en Lisboa | Imagen: REUTERS/Rafael Marchante

La compañía de servicio alternativo a los taxis ha reconocido que usó este software desde mayo de 2015, cuando una decena de agentes de Quebec intentaron hacer una inspección fiscal en las oficinas de Montreal y se encontraron con que los equipos informáticos estaban completamente bloqueados, por lo que no pudieron recolectar ninguna evidencia. Se fueron con las manos vacías.

Hoy se sabe la razón: empleados de la oficina canadiense notificaron a los ingenieros ubicados en San Francisco para que pusieran en funcionamiento a Ripley. Y es que este programa permite que desde la sede general de Uber en California se modifiquen los passwords y sea denegado todo acceso a los móviles y a los ordenadores portátiles y de escritorio de la compañía en cualquier parte del mundo.

Pero ¿cómo nació? Incidentes durante una misma semana de marzo de 2015, en París y Bruselas, alentaron su creación. En la capital belga la justicia ordenó el cese de las actividades de Uber después de que las autoridades, que acusaban a la compañía de operar sin disponer de permisos adecuados, inspeccionaron sus oficinas y lograron acceder al sistema de pagos, a la información de clientes y trabajadores.

De allí que la empresa de transporte de pasajeros ideara el establecimiento de este tipo de mecanismo de seguridad. Lo que en un principio se limitaba a finalizar las sesiones cuando un ordenador pasaba 60 segundos sin actividad alguna se extendió.

Melanie Ensign, portavoz de Uber, ha reconocido que Ripley fue utilizado en ciudades como París, Hong Kong y Bruselas hasta fines de 2016, según ha recogido USA Today.

De Greyball a Ripley: las armas secretas de Uber para eludir la justicia 4
Trabajador del edificio de Uber en Queens | Imagen: REUTERS/Brendan McDermid

“Al igual que todas las empresas con oficinas en todo el mundo, tenemos procedimientos de seguridad para proteger los datos corporativos y la información de los clientes. Cuando se trata de investigaciones gubernamentales, nuestra política es cooperar con todas las búsquedas y solicitudes válidas de información”, agregó Ensign.

“Una compañía como Uber, que maneja altos volúmenes de datos de sus usuarios y de los coches de sus conductores, debe tener una estrategia de protección muy robusta y cumplir con altos estándares de seguridad. El problema aquí es cuándo decide ejecutar esos controles o bloqueos.”

“La información es lo más valioso que puede tener una organización. Una compañía como Uber, que maneja altos volúmenes de datos de sus usuarios y de los coches de sus conductores, debe tener una estrategia de protección muy robusta y cumplir con altos estándares de seguridad. El problema aquí es cuándo decide ejecutar esos controles o bloqueos. Entonces, ya hablamos no del sistema o la solución, sino de su política o su estrategia de contingencia o atención a incidencias. Un cierre de los sistemas no es tanto una solución, sino una estrategia que puede tener la organización dada determinada incidencia”, explica a The Objective el consultor en seguridad de la información Manuel Piña.

De acuerdo con la agencia Bloomberg, que destapó el jueves 11 de enero la existencia del software en cuestión, “se pueden encontrar alusiones a su naturaleza en ciertos documentos judiciales, pero sus detalles, alcance y origen no han sido reportados previamente”.

La pregunta que resuena, tan en boga en la era Trump, es si su uso podría constituir obstrucción de la justicia. El juez que lleva el caso contra la compañía en Quebec así lo cree. “Uber quiso ocultar evidencia de sus actividades ilegales”, apuntó en el expediente tras el fracaso de la redada en Montreal.

No obstante, la defensa lo negó alegando que los archivos no fueron borrados y que luego la información requerida fue entregada ante una solicitud judicial posterior más concreta.

No es la primera vez que Uber echa mano de este tipo de procedimiento controvertido, al que habría recurrido en más de veinte ocasiones. En efecto, está en la mira del Departamento de Justicia de Estados Unidos debido a otras cinco herramientas informáticas: Greyball, Hell, Heaven View, Surfcam y Firehouse.

De Greyball a Ripley: las armas secretas de Uber para eludir la justicia
Greyball también fue usado en China y Corea del Sur | Imagen: REUTERS/Tyrone Siu

Aplicación fantasma

En febrero de 2017, el diario The New York Times reveló la existencia de Greyball, un programa de espionaje informático utilizado desde 2014 por Uber para tratar de evitar que las autoridades descubrieran que operaba en ciudades donde este servicio estaba prohibido o sometido a vigilancia estricta.

Tras recopilar información del cliente, el software permitía identificar a supuestos pasajeros que en verdad lo que buscaban era conseguir algún tipo de evidencia violatoria de la ley por parte de la compañía, por lo que cancelaba sus viajes o sencillamente los coches jamás llegaban a recoger a estos presuntos clientes.

Este dispositivo estaba incluido dentro del programa Violación de Términos de Servicio para detectar a quienes usaran la aplicación de manera inadecuada. Creado para evadir a pasajeros peligrosos o malintencionados, terminó empleándose con otros fines.

¿Cómo identificaba a los funcionarios encubiertos? Si la localización desde la que se solicitaba el servicio era próxima a alguna oficina gubernamental o la tarjeta de crédito aportada por el usuario para pagar estaba asociada a un organismo oficial, una versión falsa de la aplicación se ponía en marcha con coches fantasma pues estos aparecían en pantalla pero en realidad no se encontraban circulando en la zona.  Era la forma de evitar cualquier tipo de sanción.

Un mes después de ser desvelada públicamente la utilización de Greyball en ciudades estadounidenses como Boston y Las Vegas, así como en Francia, Australia, China y Corea del Sur, al director de seguridad de la compañía para el momento, Joe Sullivan, no le quedó más remedio que sentenciar: “A partir de ahora estamos prohibiendo de manera expresa el uso del programa para evitar las acciones que tomen autoridades locales”.

De Greyball a Ripley: las armas secretas de Uber para eludir la justicia 2
Josh Mohrer, antiguo gerente general de Uber | REUTERS/Eduardo Munoz

Bajo la mirada divina

En noviembre de 2014, la reportera de Buzzfeed Johana Bhuiyan se llevó una sorpresa cuando al llegar a la sede de Uber en Nueva York para entrevistar al entonces gerente general de la empresa en esa ciudad, Josh Mohrer, él le mostró su móvil y le dijo que a través de este había estado haciendo seguimiento de su desplazamiento hasta esa oficina.

Mohrer había usado God View (Vista de Dios), una herramienta de la que dispone Uber para conocer la ubicación de sus conductores y clientes. Sin embargo, al rastrear a la periodista sin su consentimiento con este programa pudo haber violado las normas de privacidad de la compañía, lo que derivó en una investigación interna.

Entre cielo e infierno

En septiembre de 2017, The Wall Street Journal informó sobre la apertura de una averiguación por parte del FBI contra Uber por el software llamado Hell (Infierno), que supuestamente empleó entre 2014 y 2016 para hacerle seguimiento a los conductores de Lyft, una de las empresas rivales.

El programa creaba cuentas falsas de pasajeros en Lyft por medio de las cuales podía monitorear cuántos coches tenía en ciertos lugares a determinadas horas. Luego Uber sacaba provecho de esa información. Su nombre respondía a que era el complemento de God View, después rebautizado como Heaven View (Vista del Cielo), con el que la compañía hacía seguimiento a sus propios conductores.

De Greyball a Ripley: las armas secretas de Uber para eludir la justicia 1
Taxistas en protesta contra la desleal de competencia de Uber en el Salvador | Imagen: REUTERS/Jose Cabezas

La ola de la competencia

En octubre de 2017, Bloomberg reportó la existencia de Surfcam, gracias al cual Uber usó la información en línea de sus competidores para saber en tiempo real el número de conductores que tenían trabajando en un momento concreto y su ubicación exacta.

Esta herramienta habría sido desplegada fundamentalmente en Singapur, donde Uber se disputa el mercado con una compañía denominada Grab.

Precios en juego

En su búsqueda por innovar también recurrió al programa Firehouse, que le permitía ofrecer a los usuarios una tarifa fija inicial que era estimada mediante cálculos efectuados por ordenadores sobre cuál era el precio que la gente que hacía una ruta específica estaría dispuesta a pagar. Al mismo tiempo, experimentaba brindando descuentos pero sólo a ciertos clientes.

Estas pruebas provocaron malestar entre sus conductores que notaban una creciente diferencia entre las tarifas aplicadas a los pasajeros y la compensación que ellos recibían por prestar el servicio.

TOP