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Librería Lello: compre una entrada y podrá adquirir libros

Anna Maria Iglesia

Son las once de la mañana en Oporto y frente a la Librería Lello ya se agolpa un gran número de turistas esperando su turno para entrar. Todos ellos forman una rigurosa cola, escrupulosamente ordenada por el vigilante que, en la puerta de la librería, controla la lenta entrada de clientes. Delimitada por un cordón rojo que la enmarca en el lado izquierdo de la Rúa das Carmelitas, permitiendo así el continuo tráfico de transeúntes que recorren el centro histórico y universitario de Oporto – a pocos metros, en la Praça de Gomes Teixeira, se levanta la vieja Universidad, donde ya tan solo quedan algunas facultades-, la cola de turistas expectantes para entrar en la que el escritor Enrique Vila-Matas definió como una de las librerías más bonitas del mundo llega hasta la esquina con Rúa dos Clérigos.

El turista voluntariamente despistado, aquel que llega a la ciudad decidido a perderse, sin el minucioso conocimiento de quienes memorizan las guías, todas ellas adecuadamente patrocinadas, y ejecutan diligentemente el recorrido que éstas le indican, no podrá sino sorprenderse ante la larga cola que ocupa media acera y que tiene como objetivo la entrada en una librería, de cuya puerta, dividida en dos para no confundir las entradas de las salidas, sale continuamente gente de todas las nacionalidades, pero no necesariamente o, mejor dicho, no tan habitualmente como uno podría pensar –al fin y al cabo, uno entra en una librería para comprar libros- con un libro bajo el brazo.

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Turistas en la librería Lello | Imagen: Anna María Iglesia

Una podría dejarse llevar por vacuas y poéticas palabras y escribir el más bello elogio –siempre y cuando tenga la destreza necesaria para hacerlo- sobre ese grupo de personas, todas ellas provenientes de lugares geográficos distintos, expectante para entrar en una librería, convertida en centro de atención de la pequeña ciudad portuguesa. Sin embargo, la realidad desmentiría tan idealizado encomio: todos los allí reunidos no hacen sino seguir el ritual que toda guía de Oporto indica.

De la misma manera que autobuses llenos de turistas chinos se detienen casi a cada hora frente al centro comercial Lafayette en París, los turistas que llegan a Oporto acuden raudos a la Rúa das Carmelitas, donde la Librería Lello ejerce el perfecto papel de lugar de interés turístico, cuyo acceso, –business is business– obliga a la compra de un ticket por el precio de cuatro euros.

“Si compra un libro, le descontamos los 4 euros”, tranquiliza el vigilante a los pocos sorprendidos ante el hecho de que para entrar en una librería no sólo haya que hacer cola, sino también comprar una entrada. Algunos, incrédulos ante esta circunstancia, creen que a lo mejor la compra de una entrada se debe a que se esté celebrando una presentación de un libro –hay que recordar que, en otros países europeos, véase Alemania, no es infrecuente pagar para acudir a una presentación. “Si hay una presentación, ya vuelvo mañana”, le insisten al conserje, que con tono condescendiente les avisa: “Siempre es así. Si quiere encontrar poca gente, venga a la hora de comer, pero siempre hay cola”.

“Están los libros, pero faltan los lectores.”

A pocos metros de la librería, casi en la esquina de Rúa das Carmelitas con Rúa do. Dr. Ferreira da Silva, se encuentra la tienda donde se venden las entradas y una serie de objetos turísticos, ninguno relacionado con el mundo de los libros. La caja está al fondo, justo antes de llegar a unas escaleras por las que no deja de subir y bajar gente y que llevan a una pequeña sala, en cuya pared está pintada la ya famosa estación de tren desde la cual Harry Potter parte hacia Hogwarts. Tras la cola en la librería y la cola en la caja para comprar la entrada, ahora en aquella sala encontramos la tercera cola: esta vez para fotografiarse frente a la pared donde se recrea la estación de tren. Tan pocos resisten la tentación de fotografiarse frente al mural como pocos salen de la tienda sin la entrada y sin algún gadget que remita a la saga cinematográfica basada en las novelas de J. K. Rowling.

Es entonces cuando uno entiende que gran parte del interés turístico por la librería gira alrededor del mundo de Potter. Y no porque la película fuera rodada allí, sino porque sirvió como inspiración –en concreto la majestuosa escalera de madera y de rojos peldaños que da acceso a la segunda planta, desde donde se puente contemplar la vidriera que ocupa el centro del techo y desde la cual se filtra la luz del exterior- para la construcción algunos de los decorados de la película.

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La librería Lello antes del masificarse | Imagen: Aurélio da Paz dos

Fundada en 1869 por Ernesto Chardron, con el nombre de Librería Chardon, se instaló en un primer momento en Rúa dos Clérigos, número 296-298. Fue solamente en 1906, con Chardon ya fallecido y la librería en manos de los hermanos Lello, que la Librería Lello e Irmão se trasladaría al recién inaugurado edificio, obra del ingeniero Xavier Esteves. Fue el 13 de enero de 1906 cuando la librería abrió por primera vez sus puertas y el edificio neogótico de dos plantas se presentó ante la sociedad de Oporto.

Desde ese 13 de enero, la librería nunca exigió el pago de ninguna entrada, nunca hasta el año 2015, cuando se decidió que todo aquel que quisiera visitar la librería debía pagar tres euros, que se descontarían de la compra de cualquier libro. Dos años más tarde, el precio de la entrada ha subido un euro, los turistas no dejan de aumentar y la historia de la Librería Lello se desvanece en el olvido. No es el interés por los libros, ni por la arquitectura, ni por el extraordinario trabajo de carpintería y orfebrería lo que despierta el interés de gran parte de los que allí acuden. Los bustos esculpidos por Romao Júnior de alguno de los escritores más insignes de la literatura portuguesa como Antero de Quental, Camilo Castelo Branco, Eça de Queirós, Guerra Junqueiro o Teófilo Braga pasan casi desapercibidos; toda la atención se dirige hacia las escaleras, aquellas que más de uno no duda en describir como “las escaleras de Hogwarts”.

La Librería Lello: compre una entrada y podrá adquirir libros
Foto: Anna María Iglesia

Hay lectores; hay quien se detiene frente a las altas estanterías que recubren las paredes de la librería; hay quien consulta libros, en busca de un autor en lengua portuguesa que todavía le es desconocido, quien busca a Pessoa en su idioma, quien se lleva bajo su brazo O Crime do Padre Amaro de Eça de Queirós o la poesía de Antero de Quental, quien opta por el renacentista Luís de Camões o por la narrativa actual de José Luis Peixoto. Pero todos ellos son una minoría, puede que una minoría selecta, pero siempre minoría.

La Librería Lello se ha ido convirtiendo en un lugar turístico, en un lugar de foto del que se pueda decir: “Yo también estuve allí”. El pago de la entrada, oficialmente justificado por el excesivo número de visitantes, es una prueba más de que la Librería Lello ha entrado dentro de la devoradora maquinaria del turismo. Y no es la única: algo parecido podría decirse de Shakespeare and Co., donde la cantidad de turistas hace casi imposible detenerse en busca de un libro de interés. ¿Cuántos lectores de Oporto acudirán a Lello? ¿Cuántos lectores estarán dispuestos a pagar cuatro euros y esperar treinta minutos antes de poder entrar en la librería, rebuscar entre sus estantes y comprar un libro? Ahora que el debate sobre el turismo está sobre la mesa, la Librería Lello obliga a preguntarse cuán responsables somos de la “turistificación” de los espacios de nuestra ciudad.

Sigue siendo una de las librerías más bellas del mundo, pero cada vez se parece menos a una librería. Están los libros, pero faltan los lectores. Faltan los lectores, aquellos que acuden en busca de un nuevo libro, que se entretienen con el librero pidiendo consejo y recomendaciones, que se pierden entre las estanterías hasta no encontrar el título que desean, que buscan un libro y no un souvenir del lugar. ¿Qué sentido tiene una librería que posterga la entrada en una interminable espera, que no permite el entrar ocioso, aquel que no va dirigido a la compra de nada y que termina con uno o más títulos sobre el mostrador de la caja? En definitiva, ¿qué sentido tiene una librería que ya no busca lectores, sino turistas?

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La biblioteca del futuro, 100 manuscritos retenidos en un bosque de Noruega

Romhy Cubas

Foto: SUZANNE PLUNKETT
Reuters

Si hay algo que ha perdurado a través de los siglos a pesar de la presencia ineludible de la tecnología son los libros. Desde que Gutenberg hizo posible la reproducción masiva y física de historias, la literatura perdura en el formato físico a pesar de alternativas útiles como podcast, e-books o audiolibros. De igual forma, la biblioteca continúa siendo el lugar predilecto para resguardar relatos que sobreviven al tiempo y a sus creadores; ese lugar alternativo físico y funcional que podría reemplazarla no ha sido creado, todavía.

Al norte de la ciudad de Oslo -en Noruega- existe un bosque con mil árboles cultivados única y específicamente para un fin,  imprimir cien libros dentro de cien años. El futuro de este bosque es reproducir ficciones para una biblioteca construida a partir de la expectativa. Desde el 2014 su archivo añade anualmente un libro del cual solo se revela el autor y el título,  Margaret Atwood –El cuento de la criada-, David Mitchell –Cloud Atlas– y el escritor islandés Sjón han sido los primeros escritores en contribuir pero todavía hay 96 autores más que añadir a una lista de libros que probablemente nunca podremos leer.

Con la convicción de este proyecto se ratifica el rol de la biblioteca como una especie de guardián del tiempo, una cápsula que resguarda cien manuscritos inéditos que solo se revelarán en el año 2114, es decir, si quieres leer estos libros tendrás que esperar 36.500 días y confiar en que alguien descubra la fórmula para vivir, sino eternamente, varias décadas más de lo acostumbrado.

Este proyecto fue creado por la artista escocesa Katie Paterson, quien ha creado con la biblioteca del futuro una antología literaria difícil de igualar. La idea es que tanto el bosque, como los árboles y las palabras crezcan en un círculo de materia orgánica que en cien años se convertirá en papel. Además está la suposición esperanzadora que tanto los libros como las personas le sobrevivirán al siglo que viene.  

“Simplemente estaba dibujando anillos de árboles y tuve una especie de visión. Anillos de árboles, papel, libros, futuro, árboles, bosques, escritores… Imaginé plantar un bosque que originara un libro con el tiempo”, ha explicado la artista en una entrevista con la CBC radio.

La librería del futuro, 100 manuscritos retenidos en un bosque de Noruega
La artista escocesa Katie Paterson en un bosque de Oslo-Noruega | Fotografía de: Giorgia Polizzi

Para Paterson el bosque es la obra de arte principal, luego viene lo demás. Los árboles fueron plantados por un grupo de voluntarios que tuvieron que talar árboles ya existentes para abrirle espacio a los nuevos. Sin embargo, estos fueron utilizados para construir un cuarto silente que será parte de la nueva biblioteca de Oslo programada para abrir puertas en el 2018. Está será el hogar de esos manuscritos secretos escritos a través de los años.

Así como es improbable que podamos leer estos libros es improbable que la artista de 37 años viva para ver su proyecto culminado, por lo que Paterson ha creado una especie de testamento para el mantenimiento del bosque hasta que llegue el momento de revelar los textos. Cada uno de estos movimientos reitera su fe en la perpetuidad de las palabras reproducidas en papel.

“A medida que las cosas se vuelven más y más digitales e intangibles uno se pregunta si el libro físico e impreso en papel continuará existiendo. Con suerte existirá, pero si no es así estos libros serán casi como una antigüedad futura”, reflexiona.

Una vez la colección esté terminada se imprimirán tres mil copias de todos los libros que la conforman. Además, mil certificados que otorgan el derecho a una edición completa en el 2114 están disponibles al público para su adquisición, inclusive el rey y la reina de Noruega recibirán uno.   

Los autores y el tiempo

La escritora Margaret Atwood, la primera autora en colaborar con un libro para la biblioteca –este se titula Scribbler Moon – recalca que es imposible saber quien la leerá.

“Estamos lidiando con la morfología del lenguaje en el tiempo. Cuáles palabras usadas en el presente serán diferentes, arcaicas, obsoletas. Cuáles palabras se integrarán al lenguaje. ¿Qué tipo de equipos se necesitarán para descifrarlas? ¿El mundo seguirá existiendo?”, se pregunta la autora por excelencia de los futuros distópicos.

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Margaret Atwood y Katie Paterson en Oslo | Imagen vía: Paterson Studios

Algo parecido se pregunta el escritor David Mitchell, cuyo manuscrito se titula –From Me Flows What You Call Time –Desde mi ser fluye lo que tú llamas tiempo- inspirado en una pieza musical del compositor japonés Toru Takemitsu.  

“Esperemos que haya gente alrededor dentro de cien años. Esta es una pequeña ventana de esperanza en una temporada con demasiados ciclos depresivos (…) Todo nos dice que estamos condenados pero la biblioteca es candidata para posibles futuros alternativos en donde habrán árboles, libros, lectores y civilización”, aclara.

Los autores de estos libros serán de tantas nacionalidades como países existen, y la invitación es a contribuir con todo tipo de formatos independientemente del idioma y extensión del manuscrito.

El criterio de selección de Katie Paterson se basó en la extensa contribución de los autores a la literatura y la poesía, además de la habilidad que poseen sus trabajos para capturar la imaginación tanto de esta como de las futuras generaciones. Además de la biblioteca construida con el propio bosque, una impresora será ubicada dentro del establecimiento para asegurar que aquellos a cargo en el 2114 tengan la posibilidad de imprimir los libros en papel.

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El escritor David Mitchell y Katie Paterson durante la ceremonia de entrega de su manuscrito en Oslo | Imagen vía: CBC Radio

Los trabajos de Paterson son universales y eco-amigables, la artista ha intentado documentar la ubicación de estrellas muertas con la ayuda de astrónomos y astrofísicos, ha traducido la Sonata de Medianoche de Beethoven a código morse en señales de radio rebotadas hacia la luna y ha contratado a una empresa de iluminación para crear una bombilla halógena que reproduce exactamente las cualidades de la luz de la luna. También ha reproducido el sonido de un glaciar derritiéndose en vivo a través de un teléfono celular,  entre algunos increíbles y cósmicos proyectos que reflejan la conciencia poética de la artista.

Coordenadas

(59°59’10.8″N 10°41’48.7″E)

Si quieres llegar a este bosque en Noruega debes ir al norte de Oslo. Aquí crecen árboles noruegos, abedules y pinos protegidos por la ciudad contra la amenaza de la expansión urbana. Con la orientación de los guardaparques de la Agencia de Medio Ambiente Urbano que han estado atendiendo esta tierra por más de cien años, Katie Paterson plantó este bosque que se encuentra a 30 minutos de la estación de Frognerseteren.

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Bosque en Oslo de la biblioteca del futuro | Imagen vía: futurelibrary.org

La sala silente construida con estos árboles estará situada en el último piso de la biblioteca junto con la colección especial de libros y archivos. Se ubicará en dirección al bosque de manera que este se pueda vislumbrar en el horizonte. Los nombres de los autores y los títulos de sus obras estarán en exhibición, pero ninguno de los manuscritos estará disponible para la lectura hasta su publicación dentro de un siglo.

Cada primavera marca la entrega de un manuscrito en una ceremonia gratuita y abierta al público, simbolizando un ritual que se espera mantener por décadas. El día implica una caminata hacia el bosque, donde el autor de la temporada da una lectura, y una conferencia de preguntas y respuestas en la biblioteca Deichmanske de Oslo.

La resonancia de este proyecto artístico gravita en la naturaleza, al igual que la vida de las generaciones presentes y futuras.

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Así se celebran los 200 años de Scheveningen, la playa predilecta de Van Gogh

Cecilia de la Serna

Foto: Van Gogh Museum

Scheveningen es uno de los atractivos turísticos más visitados en los Países Bajos cada año. Su playa al desatarse la tormenta protagoniza un lienzo de pequeñas dimensiones que representa una escena de este litoral cercano a la ciudad de La Haya, con un mar indomable y un cielo sombrío, obra de Vincent Van Gogh. El reconocible cuadro del artista neerlandés es el que encabeza esta líneas, y para pintarlo Van Gogh tuvo que luchar contra los elementos, literalmente. Algunos de los granos de arena que salpicaba el vendaval sobre la tela húmeda todavía se conservan enquistados en ella.

En 2018, Scheveningen cumple 200 años. Por supuesto, no la playa, sino el histórico complejo turístico que allí se erigió en 1818. Fue Jacob Pronk el primero en edificar cerca de esta playa, construyendo un edificio de madera en una duna próxima al mar. Décadas después, en 1884, se inauguró el Kurhaus, un hotel clásico y famoso en todo el mundo por su balneario, que en todo este tiempo ha sido visitado por personajes históricos y celebridades de primer orden. Con los años, el lugar se fue llenando de locales de todo tipo, especialmente restaurantes, e incluso un centro comercial que se extiende sobre un largo muelle. Antaño, Scheveningen fue un apacible pueblo costero, hoy forma parte del término municipal de La Haya, siendo un barrio más de los ocho que la componen y teniendo una densidad de población notable.

El baño invernal (el primero del año), los fuegos artificiales y, por supuesto, sus míticos puestos de arenques, son algunas de las más típicas atracciones. Scheveningen está de celebración y estos son los eventos más destacados:

Anillos de arena junto del mar (del 12 de febrero al 12 de abril)

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Un espectáculo para ver de cerca o de lejos dibujado sobre la arena de Scheveningen. | Foto: Turismo de La Haya

Veinte anillos de arena que miden hasta 150 por 300 metros decoran el paisaje de Scheveningen. Los anillos representan los 200 años de historia de este complejo turístico. Esta acción está enmarcada en la serie de eventos recogidos bajo el nombre ‘Feest aan Zee’ (‘Fiesta junto al mar’, en neerlandés). Los visitantes podrán ver entre el 12 de febrero y el 12 de abril un espectáculo en el que la arena, el viento, el agua y las excavadoras jugarán un juego fascinante y dinámico con los anillos de arena durante semanas. Al igual que la naturaleza misma, este obra de arte efímera no será la misma ningún día.

Paseo nocturno desde el centro hasta el muelle (9 de marzo)

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Un paseo inédito y nocturno por La Haya recorrerá 10 kilómetros hasta Scheveningen. | Foto: Turismo de La Haya

Con ocasión del 200 aniversario de Scheveningen tendrá lugar la primera edición de City Pier Night Walk. La ruta tendrá unos 10 kilómetros de recorrido y conducirá a los participantes desde el parque de Malieveld, en el centro de la ciudad, a Scheveningen. Este paseo inédito transitará por las calles iluminadas de la ciudad de La Haya, acompañados por diversos espectáculos de música. Hacer este recorrido guiado costará 16 euros y se producirá el próximo viernes 9 de marzo.

Trabajando en Scheveningen, una exposición de Jan Giesen (del 4 de marzo al 28 de octubre)

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Uno de los grabados de Jan Giesen que dan fe del intenso trabajo que supuso la ampliación del resort de Scheveningen. | Imagen cortesía del Panorama Mesdag

Una exposición del pintor local Jan Giesen (1900-1983) inaugurará las celebraciones del bicentenario del Panorama Mesdag, un lugar único de la escena cultural hayense. Giesen encontró mucha inspiración en Scheveningen durante las décadas de los años 20 y 30 del siglo pasado. Testigo directo de la expansión del resort, trabajó en las dunas y en la playa de Scheveningen, pero con su arte ofrece una imagen más matizada de los habitantes del lugar. Los dibujos y grabados de Giesen proporcionan una imagen de la época en sí misma y del tipo de arte que en aquel momento era popular en los Países Bajos.

Exposición de Max Liebermann en el Gemeentemuseum Den Haag (del 24 de marzo al 24 de junio)

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Una exposición inédita de Max Liebermann aterrizará en La Haya para conmemorar el 200 aniversario de Scheveningen. | Imagen cortesía del Gemeentemuseum de La Haya

El célebre impresionista alemán Max Liebermann tuvo siempre un vínculo especial con los Países Bajos. Desde finales del siglo XIX, Liebermann visitaba el país todos los veranos. De sus visitas, también a La Haya y particularmente a Scheveningen. A pesar de este estrecho vínculo entre los Países Bajos y el pintor alemán, su obra rara vez puede verse en territorio neerlandés. Es la primera vez desde 1980 que el Gemeentemuseum de La Haya organiza una gran exposición sobre Max Liebermann, y lo hace en el marco de las celebraciones del bicentenario de Scheveningen. Además, sus obras se exhibirán acompañadas por otras de sus colegas de la Escuela de La Haya, con los que mantuvo una buena amistad.

BonFire Beach Fest (del 20 al 22 de abril)

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Un evento gratuito en un marco incomparable. | Foto: BonFire Beach Fest

Música en directo, fuegos artificiales, comida y bebida… lo habitual en un festival pero con un marco incomparable: Scheveningen. Del 20 al 22 de abril, la playa se transformará en una gran zona festivalera abierta y gratuita. Junto al muelle habrá un escenario de música en directo, y un buen puñado de actividades satélite.

Aircooled Scheveningen (27 de mayo)

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Los más nostálgicos tienen su cita propia en el bicentenario del resort. | Foto: Turismo de La Haya

Una cita con la automoción clásica tendrá lugar el domingo 27 de mayo. Decenas de Volkswagen antiguos serán exhibidos en el paseo marítimo de Scheveningen para deleitar a los más nostálgicos.

Final de la Volvo Ocean Race (23 de junio)

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Scheveningen será el destino final de la Volvo Ocean Race. | Foto: Juan Medina / Reuters

La Volvo Ocean Race es la carrera de vela más larga y más dura del mundo. En junio de 2018 terminará, después de navegar 46.000 millas náuticas, en los Países Bajos por primera vez en su historia para conmemorar el bicentenario del resort de Scheveningen.

Festival internacional de fuegos artificiales de Scheveningen (10 de agosto)

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Lo mejor de la pirotecnia se dará cita en Scheveningen. | Foto: Turismo de La Haya

El evento veraniego por excelencia en Scheveningen es su festival internacional de fuegos artificiales. Pirotécnicos de varios países amenizarán la velada y competirán por el Trofeo Fireworks Scheveningen.

Ensayo para el Día del Príncipe (17 de septiembre)

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El ensayo del Día del Príncipe deja imágenes espectaculares, como esta con el Kurhaus de fondo. | Foto: Michael Kooren / Reuters

Como cada tercer martes de septiembre, los Países Bajos celebran el llamado Día del Príncipe o Prinsjesdag, con el que se da inicio al curso parlamentario en los Estados Generales (las cámaras alta y baja neerlandesas). Se trata de una celebración histórica que se remonta a 1887 y cuya denominación hace referencia al cumpleaños del príncipe Guillermo V (1748-1806), aunque desde entonces se viene celebrando en la misma época. Es uno de los acontecimientos anuales más importantes para la Corona, únicamente superado por el Día del Rey, Con un discurso en el Binnenhof de La Haya, el monarca da inicio al año político y Scheveningen también tiene su protagonismo. Los miembros de la caballería real ensayan en la playa en la víspera del desfile, y el evento es realmente popular y deja imágenes impresionantes.

Festival MuteSounds (20 de octubre)

MuteSounds es un festival con mucho más que solo música. Con las personas sordas o con discapacidad auditiva como protagonistas, este festival ofrece un espectáculo donde todos los sentidos se estimulan de manera especial. Un suelo vibrante, intérpretes de signos y otros elementos configuran un evento único en los Países Bajos.

Red Bull Knock Out (10 de noviembre)

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Deporte extremo en las dunas de Scheveningen. | Foto: Turismo de La Haya

Para los amantes del motor y los deportes extremos, hay una cita obligada en Scheveningen. El 10 de noviembre de 2018 tendrá lugar la mayor carrera de motocross en una playa: la Red Bull Knock Out.

Scheveningen Light Walk (8 de diciembre)

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El frío no es impedimento para disfrutar de un paseo nocturno por la playa más icónica de los Países Bajos. | Foto: Turismo de La Haya

El último de los eventos que recomendamos para celebrar los 200 años de Scheveningen no podría ser más romántico: un paseo al atardecer por las dunas de la playa, y acompañados de las luces que se encienden a lo largo del paseo marítimo y del muelle por las noches. Eso sí, dadas las bajas temperaturas en esa época en los Países Bajos, el abrigo es imprescindible para disfrutar de esta experiencia.

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¿Por qué España lanza su primer satélite espía con SpaceX?

Rodrigo Isasi Arce

España pone en órbita este miércoles 21 de febrero PAZ, su primer satélite espía, y lo hace con una de las compañías espaciales más importantes del momento, SpaceX. La historia detrás de su lanzamiento es, sin duda, caótica y conflictiva. Tan sólo dos países europeos, Alemania e Italia, tienen satélites de observación similares, capaces de tomar imágenes día y noche al margen de las condiciones meteorológicas. De esta manera, España entra en el club selecto de los estados con satélites propios dedicados al espionaje. Ante el riesgo que pueda existir, el operador y dueño del sistema, Hisdesat, ha asegurado el PAZ por 160 millones de euros, prácticamente el coste del satélite. El Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) recibirá un 30% de las 100 imágenes de alta resolución que capte diariamente, e Hisdesat ya busca clientes para el 70% restante.

Hisdesat contrató la puesta en órbita del PAZ en 2010 con la empresa rusa ISC Kosmotras, que ya había lanzado con éxito en 2007 y 2010 los satélites alemanes TerraSAR-X y TamDEM-X, gemelos del español. Esta empresa rusa utilizaba el cohete Dnepr, fabricado por la empresa ucraniana Yuzhnoe, para sus lanzamientos. Todo iba bien hasta que, de repente, en 2014, la tensión creciente entre Rusia y Ucrania y la adhesión de Crimea a Rusia provocaron la paralización de los despegues del Dnepr desde territorio ruso.

A raíz del conflicto entre ambos países, la Unión Europa decidió aplicar sanciones y embargos comerciales al país liderado por Vladimir Putin. El lanzamiento del satélite, finalizado en 2015, quedó entonces en un limbo y los retrasos de su puesta en órbita se convirtieron en una constante. Harta de esperar, Hisdesat llevó a Kosmotras ante el Tribunal Internacional de Arbitraje de París por incumplimiento de contrato , y poco tiempo después, el 7 de marzo de 2017, anunció que había contratado a SpaceX, para llevar a finales de año al espacio, de una vez por todas, al PAZ.

Hisdesat optó así por la famosa compañía espacial propiedad del multimillonario Elon Musk, pese a que unos meses antes, el 13 de noviembre de 2016, un cohete Falcon 9 -el mismo que transportará al satélite español- explotó en Florida antes de despegar y acabó con la vida del primer satélite de Facebook, el Amos-6, que iba a llevar internet a varias regiones de África.

Nuevamente, el lanzamiento se ha ido postergando, pero parece que, al fin, podremos ver este miércoles cómo el Falcón 9 despega con el PAZ a bordo.

Tecnología punta

El satélite PAZ es la gran apuesta española para cubrir las necesidades de seguridad y defensa, pero está destinado, además, a realizar funciones de carácter civil, aunque en un menor porcentaje. El satélite, cuya carga útil ha sido totalmente desarrollada en España, tiene un radar de apertura sintética (SAR) que le permitirá obtener hasta 100 imágenes diarias de la superficie terrestre. Una vez en su órbita podrá proporcionar seguridad adicional a los más de 2.700 militares españoles desplegados en operaciones en 19 países de África, América, Asia y Europa.

Entre sus componentes más avanzados, están los módulos de transmisión y recepción de datos (TRM), desarrollados por la empresa Indra. Esta tecnología permitirá coordinar la información que recoja el satélite con la de los alemanes TerraSAR-X y TanDEM-X, con lo que podrá cartografiar la Tierra en tres dimensiones.

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El satélite PAZ en las instalaciones de Airbus en Barajas. | Airbus

Su vida operativa nominal es de cinco años y medio, pero con la tecnología de la que dispone es altamente probable que dure el doble. En este tiempo cubrirá un área de más de 300.000 kilómetros cuadrados a 514 kilómetros de altitud viajando a una velocidad de siete kilómetros por segundo.

Con un peso de 1.350 kilogramos, cinco metros de largo y 1,5 metros de diámetro, dará 15 vueltas alrededor de la Tierra cada 24 horas y podrá generar imágenes de hasta 25 centímetros de resolución, de día y de noche, independientemente de las condiciones meteorológicas.

La estación terrestre principal -desde donde se controlará el satélite, se enviarán las órdenes y se recibirán las imágenes- estará en el centro del INTA en Torrejón de Ardoz, Madrid. Además, habrá un centro de respaldo en la estación del INTA en Canarias, que estará de back up en momentos de emergencia.

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David Lizoain: "Garantizar nuestras democracias pasa por democratizar nuestras economías"

Antonio García Maldonado

Foto: Carola Melguizo
The Objective

No sobran los vaticinios funestos en medios y libros como para acercarse con alegría a un ensayo que lleva por título El fin del Primer Mundo. No obstante, el nombre tiene más de advertencia por el futuro próximo si persisten problemas como la desigualdad, la precarización o la degradación medioambiental, que de diagnóstico fatalista del presente. Este ensayo es un análisis político de la realidad que funciona también como advertencia y llamada a la acción, en este caso desde una indisimulada posición socialdemócrata alejada de una Tercera Vía que define como “una nostalgia que la socialdemocracia no se puede permitir”.  

Su autor, David Lizoain Bennet (Toronto, Canadá, 1982), se define como un economista “español vasco-judío-canadiense”. Ha estudiado en Harvard y en la London School of Economics, pasó su infancia en Canadá y ha vivido en Francia. Aunque reside en Madrid, antes lo hizo en Barcelona, por lo que si algo podemos concluir es que difícilmente su análisis pecará de localismo, tanto en su visión del mundo como de los problemas internos de España. Las comparaciones entre sus distintos lugares de residencia son constantes y su conclusión es clara: aunque con matices, el Primer Mundo está en peligro en su conjunto y por razones económicas, laborales, políticas, sociales y medioambientales similares. Problemas a los urge, según Lizoain, dar respuesta con un mayor y mejor reparto de la riqueza y de las cargas.

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Imagen vía Catarata Editores.

Escribe que “El espíritu de la época lo marcaba el optimismo”. ¿Por qué ya no es así? ¿Hay razones para tanto malestar? Muchos contraponen datos de mejoras objetivos en series históricas más amplias y, en cambio, su libro habla nada menos que del fin del Primer Mundo y sus certezas.

En Estados Unidos, los atentados de las Torres Gemelas pincharon una burbuja de seguridad y prosperidad que se asociaba con los años finales de la década de los 90. La deriva posterior de la Guerra en Irak también lastró la autoestima y la confianza del país. Pero para mí lo más relevante, porque también pasa en Europa, fue la Gran Recesión y los años posteriores de estancamiento económico y de pérdida de protección social. Si comparamos la Atenas de ahora con la Atenas de Pericles, pues es muy fácil decir que se vive mucho mejor. Pero si la comparamos con la Atenas de los juegos olímpicos de 2004, pues el país es más pobre que hace más de una década y no creo que haya mejorado la calidad democrática desde entonces. Grecia representa un caso extremo pero también sirve de advertencia para todos los demás países supuestamente ricos.

Cita a un asesor de Donald Trump que dijo que “el capitalismo es mucho más importante que la democracia”. Esto, que antes era algo que tenían China o Rusia, ya lo piensan gran parte de los ciudadanos de las democracias occidentales. La democracia necesita ser eficiente para sobrevivir. ¿Tiene tan claro que el futuro de occidente a largo plazo es democrático?

Creo que el futuro de nuestras democracias va ligado a la capacidad de nuestro modelo económico de satisfacer nuestras expectativas materiales. Si miramos el futuro, se puede observar que el modelo actual es insostenible, al menos en sus fundamentos energéticos. Si no se lleva a cabo una transición energética para descarbonizar nuestras economías, nos veremos abocados a unos escenarios de cambio climático muy indeseables. A mi juicio, garantizar nuestras democracias pasa por democratizar nuestras economías, sobre todo para abordar ese reto del cambio climático. Si no se hace, veo bastante factible un proyecto de eco-apartheid que combine la desregulación de los mercados con un control muy rígido sobre las fronteras y las sociedades.

Dice que “la acumulación de riqueza amenaza con arrollar nuestra capacidad compartida para el control democrático”. La desigualdad parece insostenible, y así lo consignan casi todos los análisis. Sin embargo, no parece que la dinámica fiscal en el mundo (rebajas generalizadas de impuestos a ricos y empresas grandes, competencia fiscal desleal, etc.), vaya en esa dirección.

La primavera árabe se inicia a finales de 2010, en la primavera del 2011 aparece el 15-M en España, y en el otoño del 2011 el movimiento Occupy se instala en Wall Street. Cuando Thomas Piketty publica El capital en el Siglo XXI unos años más tarde, por una parte está constatando rigurosamente unas ideas ya muy extendidas: está aumentando la desigualdad y esto es peligroso para nuestras democracias. Pero si se titula “en el Siglo XXI” es porque también nos advierte que esta tendencia irá a peor si no se toman unas medidas contundentes para limitar la concentración de la riqueza. Será cada vez más relevante la brecha política entre quienes quieren luchar en contra de la desigualdad y los que no. 

Si no le entiendo mal, la desigualdad no se explica por la irrupción tecnológica, sino por una respuesta ideológica e interesada a la misma. 

Al hacerse más palpable esa desigualdad creciente, también se hace más urgente el debate sobre sus causas, sean la tecnología, la globalización, la inmigración, etc. El capitalismo y la destrucción creativa de la que hablaba Schumpeter van de la mano, y que haya ganadores y perdedores es intrínseco al funcionamiento de una economía de mercado. Pero lo determinante es cómo se abordan estos choques constantes para repartir las ganancias y las perdidas. Las economías nórdicas son de las más abiertas a la globalización porque son las más socialdemócratas. Garantizar una buena red de seguridad es la mejor manera de asegurar que los grandes cambios se puedan vivir como una oportunidad y no simplemente como una amenaza.

¿Cómo debería financiarse esa solidaridad y en qué prioridades debería reflejarse? 

En nuestras sociedades crece la precariedad y la polarización, y ya no se puede dar por hecho ni los buenos salarios ni la permanencia de las protecciones sociales. La inseguridad económica genera un caldo de cultivo para mensajes insolidarios, racistas, ultra-nacionalistas, etc. El reto principal, y lo que debería ser la piedra angular de nuestro contrato social, es garantizar la seguridad económica universal. En un país como España, eso supone un mayor gasto social financiado mediante una mayor recaudación de impuestos. Señalaría un par de prioridades: unas buenas políticas familiares –por ejemplo de infancia, de cuidado al largo plazo– y un mayor gasto en la economía verde y la transición energética. 

Las empresas financieras y las multinacionales funcionan con lo mejor de ambos mundos: marcos legales nacionales garantistas y más propicios para contratar barato, y con marcos globales para sus diseños fiscales, financieros y contables. Siendo así, ¿cómo confiar en que es posible llevar a cabo medidas fiscales como las que apunta? Es decir, subir impuestos. 

Sería pecar de ingenuidad pretender financiar un estado de bienestar avanzado exclusivamente a través de subidas de impuestos a los ricos, lo cual no quiere decir que eso no debería formar parte de cualquier reforma fiscal progresista. Sabemos que es más fácil subir los impuestos sobre los factores de producción que difícilmente se pueden mover – en este caso el trabajo y el suelo– que sobre el capital. Pero una parte cada vez mayor de la riqueza es inmobiliaria, así que un nuevo marco fiscal para el suelo es un tema urgente. A la hora de gravar los capitales más líquidos, necesitamos buscar respuestas transnacionales (europeas en nuestro caso, para empezar). En esta materia, que es fundamental para la lucha contra la desigualdad, podemos percibir claramente las limitaciones intrínsecas de cualquier proyecto soberanista.

David Lizoain: "Garantizar nuestras democracias pasa por democratizar nuestras economías" 1
David Lizoain en visita a The Objective. | Foto: Carola Melguizo.

“Un sector financiero hipertrofiado es un lastre para el resto de la economía. Las finanzas son como las tuberías, que sean necesarias no justifica que se ponga un baño en cada habitación de la casa”. Dice que hay que volver a un marco nacional para las finanzas. Esto suena aún menos realizable.

Más bien lo que digo es que hay que acabar con el tabú en contra de los controles de capital. En nuestro caso, el marco no sería nacional sino más bien europeo. Pero como sabemos que el capital tiene la tendencia de desplazarse para buscar el trato fiscal más favorable, no tenemos porque descartar que se hagan más complicados esos movimientos. Hasta el FMI empieza a razonar en este sentido. Esto supondría una herramienta más en la lucha contra los paraísos fiscales .

En cuanto a las propuestas para afrontar retos como la desigualdad, el cambio climático o la cohesión social, habla de una coalición progresista que unas minorías en pos de un objetivo común. ¿Quién debería conformar esa colación? Algunos científicos sociales opinan que esta estrategia ha llevado a disgregar el voto progresista. Se le afeó a la campaña de Hillary Clinton. Corbyn, en cambio, ha vuelto a un relato más clásico y las encuestas le sonríen. 

Tratar como incompatibles las luchas por el reconocimiento y la lucha por la redistribución es a mi juicio un error analítico que se convierte en un error catastrófico a la hora de elaborar estrategias políticas. El reconocimiento y la redistribución van de la mano. A Zapatero se le tacha de haberse centrado en temas supuestamente simbólicos; pero que todo el mundo se pueda beneficiar de los incentivos fiscales asociados al matrimonio es una cuestión económica. El derecho de visitar a tu pareja en el hospital, o el derecho de disponer sobre tu propio cuerpo son temas radicalmente concretos y no simbólicos. La existencia de unas brechas salariales de género, o de jerarquías raciales dentro de los mercados laborales, o de un muro invisible de los jóvenes, deberían servir para recordarnos constantemente de lo plural que será, por necesidad, cualquiera coalición que defienda una mayor redistribución de los recursos y del poder. 

De su libro se infiere que no tiene la mejor opinión de la Tercera Vía para que el centro-izquierda recupere el poder. Desde algunos ámbitos del centro-izquierda muchos reclaman la necesidad de un “centro radical”, a la Macron. 

La Gran Recesión pilló por sorpresa a la Tercera Vía y sus equivalentes. El centro-izquierda se volvió excesivamente complaciente ante el funcionamiento del capitalismo financiero. Y como no acertó entonces en su análisis, no nos debería sorprender que le esté costando recapacitar. Si los partidos socialdemócratas se encuentran en horas bajas en términos electorales, es más bien por su inercia, no por la audacia de su reconstrucción. Que ahora unos partidos con un ADN más conservador reclamen ser los auténticos herederos de la Tercera Vía tiene su gracia, pero también su parte de razón. Representan la continuación de su matriz neoliberal. Si miras la base electoral de Macron, no tiene nada que ver con la base electoral de un partido clásico de izquierdas, lo cual es lógico porque su proyecto defiende otros intereses económicos. La socialdemocracia no puede permitirse el lujo de instalarse en la nostalgia por las recetas de la Tercera Vía, porque a quienes pretende representar han sido los grandes damnificados de esta crisis, que no es ajena a las políticas de la Tercera Vía.

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