The Objective
Víctor Pedrera

Lo que calla Padilla

«El Sr. Padilla no es gestor ni sindicalista de clase, lo que induce a pensar que tiene motivos específicos para oponerse al Estatuto propio, pero, si los tiene, se los calla»

Opinión
Lo que calla Padilla

Javier Padilla. | Secretario de Estado de Sanidad.

El Secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, sigue echando leña al fuego del conflicto médico por el Estatuto Marco con sus declaraciones. Las últimas, publicadas en X, se refieren al artículo de THE OBJECTIVE titulado «Un portazo del número dos de Sanidad desata la mayor rebelión médica de la historia», y resultan tan interesantes por lo que contienen como por lo que omiten.  

El Sr. Padilla menciona la reunión del 17 de diciembre entre el Ministerio de Sanidad y el comité de huelga, formado en ese momento por CESM y SMA, pero no dice que fue acordada en una reunión previa, celebrada el 11 de diciembre, con representantes del Ministerio. Omite, asimismo, que incluso acordamos un orden del día concreto para esa reunión del 17 a la que él acudió.  

El Sr. Padilla inició la reunión del 17 de diciembre anunciando que no habría negociación alguna. Incumpliendo el compromiso adquirido y las normas más elementales de cortesía, con una actitud envarada y hostil, el Sr. Padilla explicó, tal y como reconoce en X, que había alcanzado un preacuerdo con los sindicatos del Ámbito y que no iba a mantener dos negociaciones paralelas. Pero no dice que las reuniones con un comité de huelga no son un ámbito de negociación, sino un instrumento legal al servicio del derecho a la huelga, un derecho al que él, por razones que omite en sus declaraciones, no profesa especial reverencia.  

«Las reuniones con un comité de huelga no son un ámbito de negociación, sino un instrumento legal al servicio del derecho a la huelga, un derecho al que él, no profesa especial reverencia»

El Sr. Padilla pudo desconvocar la reunión por correo, pero, por razones que calla, nos hizo acudir a Madrid para mostrarnos su desprecio en persona. Quería decirnos a la cara que no quería ni vernos, que ya tenía un acuerdo con los otros, con los suyos. Quería decirnos que nada de «negociaciones paralelas», replicando curiosamente, o no tanto, la expresión de los sindicatos del Ámbito para justificar su convocatoria de huelga. Los sindicatos de clase nos tienen tal aversión que convocaron una huelga para que el Ministerio no hablase con nosotros. Al final, el Ministerio no habló con nosotros y no hubo huelga del Ámbito, pero el Sr. Padila omite cualquier alusión a esta curiosa concatenación de sucesos, que tal vez sea casual, o tal vez no. 

El Sr. Padilla también afirma en X, igual que los sindicatos del Ámbito, que los médicos ya estamos representados en esa mesa, sugiriendo que, por tanto, es ilegítimo forzar una negociación paralela por medio de la huelga. Sin embargo, omite, aunque lo sepa, que nuestra presencia en el ámbito es marginal. De hecho, tener voz y voto en la mesa del ámbito tampoco deslegitimaría nuestra convocatoria de huelga. El Sr. Padilla lo sabe, pero se lo calla porque necesita encubrir su menosprecio con formalismos.

«El Sr. Padilla nunca hace la más mínima alusión a la movilización masiva y unánime, sin precedentes en la historia de nuestra democracia, del colectivo médico y facultativo»

Porque lo cierto es que al Sr. Padilla, como a los sindicatos del Ámbito y probablemente a más de un/a Consejero/a de Sanidad, se le ponen los pelos de punta cuando oye hablar de un Estatuto propio para nuestro colectivo. Los gestores no quieren prescindir del trabajo médico a bajo coste, ni los sindicatos de clase de unas mesas de negociación generales que les otorgan primacía sobre los sindicatos profesionales. Estos sí son privilegios, y no los que supuestamente defendemos nosotros. El Sr. Padilla no es gestor ni sindicalista de clase, lo que induce a pensar que tiene motivos adicionales y específicos para oponerse al Estatuto propio, pero, si los tiene, se los calla. 

El Sr. Padilla también afirma en X que CESM y SMA hemos rechazado «los mayores avances en 23 años en materia de duración de jornada, descansos o temporalidad», así como «la posibilidad de crear mesas técnicas específicas por categorías». Pero el Sr. Padilla sabe, aunque no lo diga, que las mesas técnicas carecen de capacidad negociadora y no pueden suplir nuestra necesidad de un marco de negociación propio. Y sabe también, aunque lo omita, que no hemos rechazado las discretas mejoras para nuestro colectivo que contiene el Estatuto Marco del Ministerio, aunque sí hemos explicado las razones por las que resultan insuficientes. 

Pero la mayor omisión del Sr. Padilla, la más relevante, es esta: el Sr. Padilla nunca hace la más mínima alusión a la movilización masiva y unánime, sin precedentes en la historia de nuestra democracia, del colectivo médico y facultativo. Esta arrolladora protesta hace que la retórica vacía y las medias verdades del Sr. Padilla resulten ridículas. Él, aunque seguramente lo sabe, se lo calla, por razones que nosotros podemos imaginar pero que, como muestra de esa cortesía elemental que él se negó a dispensarnos, nos callaremos también.  

Este artículo lo firman conjuntamente Víctor Pedrera, secretario general de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CSM) y Rafael Ojeda, presidente del Sindicato Médico Andaluz (SMA).

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