El coste laboral en España sigue disparándose
El coste laboral total por hora efectiva trabajada ha aumentado de forma constante desde el año 2000

Carlos Arenas. | Estrategias de Inversión
El coste laboral es el conjunto de gastos que asumen las empresas por cada trabajador contratado. No solo incluye el salario que recibe el empleado, sino también otros costes asociados que afectan a la empresa. El coste laboral se divide en dos componentes principales.
Por un lado, tenemos los costes salariales, que incluyen la remuneración directa que recibe el trabajador, pagas extraordinarias, complementos salariales y pagos en especie. Por el otro, tenemos los costes no salariales, que incluyen cotizaciones a la Seguridad Social, indemnizaciones por despido, prestaciones sociales, seguros de accidentes de trabajo, gastos en formación y otros beneficios adicionales.
Por tanto, el coste laboral total es siempre superior al coste salarial total, debido a las cargas sociales y otros costes que deben asumir las empresas. Pero lo ideal es que fuesen prácticamente iguales. Y en España vemos que hay una brecha entre ambos indicadores y que se está acrecentando poco a poco.
Según los datos del INE, el coste laboral total por hora efectiva trabajada ha aumentado de forma constante desde el año 2000, con una aceleración en los últimos años. El coste salarial ha seguido una evolución similar, aunque con una brecha constante respecto al coste laboral total, lo que no da el indicador del peso de los costes no salariales.
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Es normal e incluso debería ser sano que el coste laboral total suba, pero en España hay varios datos que creo que no son del todo positivos para estos incrementos, más todavía cuando la brecha entre el coste laboral y el salarial aumenta.
Por ejemplo, las subidas de SMI han sido de más del 55% en los últimos 5 años. Este incremento ha elevado los costes salariales en muchas empresas, pero especialmente en aquellas de sectores con escasa productividad. La consecuencia de esto es simple: despidos.
Otro de los motivos es la aprobación por parte del Gobierno de reformas que han elevado la carga de cotizaciones que pagan los empresarios a la Seguridad Social. En particular, la introducción del Mecanismo de Equidad Intergeneracional ha supuesto un aumento de cotizaciones para sostener el sistema de pensiones. Y claro, esto es un aumento directo del coste que asumen los empresarios y un desincentivo a la contratación.
Aunque estamos en máximos de pluriempleo, otro mal dato, por cierto, la cantidad de horas efectivas trabajadas ha venido disminuyendo. Como el coste laboral total se calcula por hora trabajada, si el total de horas disminuye, pero los salarios y cotizaciones se mantienen, el resultado es un aumento del coste laboral por hora.
En resumen, la mayor brecha entre las dos variables que vemos en el gráfico indica que ha crecido más el peso de los costes indirectos y las cotizaciones que los salarios.
Los efectos de este comportamiento no son buenos, claro. El coste soportado es una mayor recaudación del estado, en perjuicio de la creación de empleo y del dinero en el bolsillo del ciudadano. La competitividad se resiente si la productividad no aumenta al mismo ritmo, y no lo ha hecho. Esto nos sitúa en desventaja con otros países, aunque la mano de obra sea más cara en aquellos. Y no hay que olvidarse de un efecto de segunda ronda como la inflación. Si las empresas trasladasen estos mayores costes no solo en forma de menos contratación, sino en el precio final de su producto o servicio, los precios tenderán a subir. Esta consecuencia la vemos, entre otros, en el precio de los alimentos. Y es que, en el reciente informe del Banco de España sobre las proyecciones macroeconómicas, se aprecia cómo en España han aumentado los precios de los alimentos más que en el conjunto de la Unión Europea. Sirva como botón de muestra.
Aunque los aumentos de los costes laborales pueden tener efectos positivos sobre los salarios, también generan riesgos en términos de competitividad y empleo. Para evitar impactos negativos, es fundamental que el crecimiento del coste laboral vaya acompañado de un incremento en la productividad y de políticas que faciliten la contratación, no lo contrario.
En el fondo, es otro motivo más para recordarnos la importancia de invertir cuanto antes. Aprende a invertir a largo plazo para hacer crecer tus inversiones con el curso que organiza THE OBJECTIVE y Estrategias de Inversión.